Manual 2:
Administración de la Iglesia

 

3.3 Instrucciones adicionales para líderes

 3.3.1

Representar al Señor y a Su Iglesia

Debido a que los líderes de la Iglesia han sido llamados por el Señor por medio de Sus siervos designados, lo representan a Él y a Su Iglesia. Como representantes del Salvador, los líderes lo consideran a Él su ejemplo. Él dijo: “¿Qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27 ).

 3.3.2

Edificar unidad y armonía

El Señor ha dicho: “Sed uno; y si no sois uno, no sois míos” (D. y C. 38:27). Los oficiales presidentes fomentan la unidad al buscar el consejo de los hombres y las mujeres que prestan servicio con ellos. Los miembros de las presidencias y de los consejos colaboran en el establecimiento de la unidad al compartir sus ideas y sentimientos de manera sincera, al comunicarse con claridad y al escucharse los unos a los otros.

Cuando los líderes de las organizaciones de la Iglesia siguen a sus líderes del sacerdocio y cuando los miembros de las presidencias y los consejos están unidos, pueden recibir guía del Espíritu Santo y dirigir de acuerdo con la voluntad del Señor.

 3.3.3

Preparar a los demás para ser líderes y maestros

En algunos barrios, repetidas veces los líderes se apoyan en un pequeño grupo de personas para que presten servicio en el sacerdocio y en las organizaciones auxiliares; esto puede llegar a sobrecargar a esos pocos fieles, así como privar a otras personas de experiencias que podrían ayudarlas a aprender y a desarrollarse. Los líderes eficientes dan a todos los miembros oportunidades de servir.

Cuando los oficiales presidentes consideren en oración a los miembros que podrían llenar las vacantes de liderazgo y de enseñanza, deben recordar que el Señor habilita a los que Él llama. No es necesario que los miembros tengan gran experiencia antes de servir como maestros y líderes. Pueden aprender por experiencia, mediante el ejercicio de la fe y el trabajo diligente, y al recibir instrucción y apoyo de sus líderes.

Los oficiales presidentes buscan maneras de dar oportunidades de prestar servicio a los miembros nuevos, a los miembros que vuelven a la actividad en la Iglesia y a los jóvenes adultos solteros. Tanto los miembros nuevos como los que regresan sienten entusiasmo por el Evangelio restaurado y suelen estar preparados para aceptar oportunidades de servir a los demás y de aprender acerca de la Iglesia. Los jóvenes adultos solteros necesitan oportunidades de contribuir a la obra del Señor y crecer espiritualmente.

Para información sobre cómo recomendar a los miembros para servir en llamamientos de la Iglesia, véanse 19.1.1 y 19.1.2.

 3.3.4

Delegar responsabilidad y asegurarse de que se rindan cuentas

Los líderes no pueden ni deben hacer todo ellos mismos; aquellos que tratan de hacer demasiado terminarán por “desfallecer del todo”(véase Éxodo 18:18) y lo mismo sucederá con las personas a las que sirvan. Los líderes deben delegar oportunidades de prestar servicio a otras personas tales como consejeros, secretarios y miembros de consejos o de comités.

El delegar es más que dar una asignación a alguien; incluye los siguientes elementos:

  • Explicar los propósitos de la asignación, sugiriendo maneras de llevarla a cabo y explicar para cuándo debe completarse. La persona que recibe la asignación debe entender y aceptar la responsabilidad de realizarla y dar un informe de la misma.

  • Llevar un registro escrito de la asignación y verificar el progreso de vez en cuando.

  • Respetar la labor de la persona asignada de elaborar planes y llevar a cabo la asignación. Los líderes brindan aliento y ayuda siempre que sea necesario.

  • Pedir a la persona que dé un informe de la asignación. Después de recibir el informe, el líder acepta el empeño que la persona haya dedicado y expresa su aprecio por las cosas buenas que ha hecho.

 3.3.5

Amonestar contra el pecado pero amar al pecador

Es preciso que los líderes sean firmes e inflexibles en sus advertencias contra la conducta pecaminosa, pero misericordiosos y bondadosos hacia quienes pequen. Tratan a los demás como los trataría el Salvador; el hacerlo contribuye a que los miembros sientan el amor que el Señor tiene por ellos a medida que aplican la Expiación a su vida.

 3.3.6

Fomentar la reverencia

La reverencia es una actitud tranquila y pacífica de adoración y respeto hacia Dios; conduce al aprendizaje del Evangelio y a la revelación personal. La verdadera reverencia nace del interior de cada persona.

Los líderes pueden ayudar a cultivar un ambiente de reverencia en las reuniones de la Iglesia. Ellos dan un ejemplo de reverencia al sentarse en el estrado en las reuniones sacramentales, en las conferencias de estaca y en reuniones similares. Además, fomentan la reverencia al hacer arreglos para tener música que favorezca la adoración y discursos inspiradores. Los maestros pueden fomentar la reverencia en las clases al preparar lecciones inspiradoras, preparar de antemano el salón de clase, usar música y láminas adecuadas, y recibir a los alumnos de manera apacible y con amor. Los servicios de adoración y las clases de la Iglesia se mejoran cuando todo el barrio se esfuerza por ser reverente.

 3.3.7

Preparar agendas escritas para las reuniones

Las agendas escritas pueden servir de guía para los líderes al analizar la forma de servir a los demás. Si las agendas se reparten antes de las reuniones de consejo o de planeamiento, los líderes estarán mejor preparados para tratar los asuntos. Las pautas para preparar agendas para las distintas reuniones se encuentran en los capítulos 4 y 7–12.

 3.3.8

Planear con propósito

Los líderes planean actividades, lecciones y otros esfuerzos a fin de bendecir a los miembros del barrio. Siempre planean con un propósito en mente para que sus esfuerzos beneficien a quienes sirven. Al planear actividades, los líderes siguen los principios de 13.1 y 13.2. Al planear capacitaciones o la enseñanza del Evangelio, siguen los principios de 5.5.

Los líderes también realizan planes a largo plazo para sus organizaciones, lo cual incluye preparar un calendario anual, fijar metas y periódicamente evaluar el progreso en el logro de esas metas.

Con la ayuda de los secretarios, los líderes llevan un registro escrito de sus planes y realizan un seguimiento de cómo se van completando las asignaciones. Después de que llevan a cabo sus planes, evalúan cuán bien los planes lograron sus propósitos. Esta evaluación es de utilidad para futuros planeamientos.

 3.3.9

Usar los recursos de la Iglesia para aprender los deberes

Los líderes utilizan los siguientes recursos para ayudarlos a aprender sus deberes y cumplir con ellos:

  • Este manual. Las presidencias de estaca y los obispados deben familiarizarse con todo este manual. Los demás líderes deben familiarizarse con los capítulos 1–6, los capítulos relacionados con sus respectivas organizaciones, y cualquier otra información que se relacione con sus responsabilidades. El manual enseña principios y prácticas que los ayudarán a servir eficazmente.

  • Informes. Los secretarios proporcionan informes a los líderes en los que figura el progreso de las personas y de los grupos. Esta información permite que los líderes entiendan qué personas y organizaciones requieren su atención especial.

  • Instrucción de los líderes locales. Poco después de haber sido sostenido, cada nuevo líder debe recibir una orientación sobre su llamamiento. Los líderes que den la orientación seguirán proporcionando instrucción y apoyo a través de las reuniones de liderazgo y de la comunicación personal.

  • Materiales de capacitación de la Iglesia. Estos materiales están disponibles en la sección Serving in the Church [Servir en la Iglesia] del sitio web LDS.org, en las Oficinas Generales de la Iglesia o en la oficina administrativa asignada.

  • Revistas y otras publicaciones de la Iglesia.