Manual 2:
Administración de la Iglesia

 

14.4 Música en el barrio

La música apropiada es una parte vital de las reuniones de la Iglesia, particularmente de las reuniones sacramentales. La música que se selecciona con detenimiento y que se presenta debidamente puede realzar en gran manera el espíritu de adoración. La música debe ser propicia para la adoración y ajustarse al espíritu de la reunión. Los líderes del sacerdocio determinan qué es lo apropiado.

 14.4.1

Planear música para los servicios de adoración de la Iglesia

Los miembros que sirven en llamamientos de música en el barrio trabajan juntos para seleccionar música apropiada para los servicios de adoración. Cuando sea posible, el obispo y sus consejeros eligen temas para las reuniones con suficiente antelación. Esto permite al presidente de música, al director de música y al director del coro planear himnos, selecciones especiales y actuaciones por parte del coro que complementen y refuercen los temas de la reunión. Esto también concede tiempo al obispado para aprobar de antemano las selecciones musicales.

 14.4.2

Pautas para escoger música apropiada para los servicios de adoración de la Iglesia

Toda la música de la Iglesia debe estar de acuerdo con las siguientes pautas.

Los himnos son la música básica de los servicios de adoración y constituyen el estándar para el canto de toda la congregación. Además, se pueden utilizar otras selecciones apropiadas como música de preludio y postludio, música de coro y presentaciones musicales especiales. Si se utilizan otras selecciones musicales aparte de los himnos, éstas deben estar en conformidad con el espíritu de los himnos. Los textos deben ser doctrinalmente correctos. (Véase “Himnos para congregaciones”, Himnos, págs. 262–264.)

La música secular no debe reemplazar la música sagrada en las reuniones dominicales. Cierta música de orientación religiosa presentada con un estilo popular no es apropiada para las reuniones sacramentales. Además, mucha música sagrada que es adecuada para conciertos y recitales no es apropiada para un servicio de adoración de los Santos de los Últimos Días.

La música en las reuniones de la Iglesia no debe llamar la atención para sí misma ni utilizarse como exhibición. Esta música es para adoración, no para actuación.

Los órganos y los pianos, o sus equivalentes electrónicos, son los instrumentos estándar que se utilizan en las reuniones de la Iglesia. Si se emplearan otros instrumentos, su uso debería estar en conformidad con el espíritu de la reunión. Los instrumentos que tengan un sonido más notorio o menos apropiado para la adoración, como la mayoría de los instrumentos de metal y de percusión, no son apropiados para la reunión sacramental.

El acompañamiento en vivo normalmente se utiliza en la reunión sacramental y en otras reuniones del barrio. Si no se dispusiera de piano, órgano, pianista ni organista, se pueden utilizar grabaciones apropiadas (véase 14.3).

La música en las reuniones de la Iglesia por lo general se debe cantar en el idioma de la congregación.

 14.4.3

Elementos musicales estándar en los servicios de adoración de la Iglesia

Música de preludio y de postludio

La música apacible de preludio y de postludio crea una atmósfera de adoración que invita al Espíritu a las reuniones de la Iglesia. El organista o pianista por lo general toca himnos u otra música apropiada durante aproximadamente cinco a diez minutos antes y después de una reunión. Tocar himnos puede ayudar a los miembros a repasar en su mente las enseñanzas del Evangelio.

Canto de la congregación

El canto de los himnos da realce a la mayoría de las reuniones de la Iglesia. La música proporciona un medio fundamental mediante el cual los miembros participan en los servicios de adoración de la Iglesia. El canto de la congregación tiene un poder singular que muchas veces no se aprovecha al máximo para unir a los miembros cuando adoran juntos.

Según sea apropiado, un líder del sacerdocio puede pedirle a la congregación que se ponga de pie para cantar un himno intermedio o un himno nacional (véase “Himnos para congregaciones”, Himnos, págs. 262–264).

Selecciones musicales especiales

Las selecciones musicales las pueden presentar coros, solistas vocales o instrumentales y grupos pequeños. Se pueden utilizar himnos y otras selecciones apropiadas (véase 14.4.2).

 14.4.4

Reuniones sacramentales

El obispado aprueba la música para las reuniones sacramentales. La música y los textos musicales deben ser sagrados, dignos y en todo aspecto apropiados para la reunión sacramental. La música en la reunión sacramental es para la adoración y no para una actuación que llame la atención.

El primero y el último himnos por lo general los canta la congregación (véase el “La selección del himno apropiado”, Himnos, pág. 263). Además de utilizar himnos ya conocidos y preferidos, se anima a los miembros a que se familiaricen con los himnos nuevos o con los menos conocidos. Los líderes de música deben tratar de lograr un buen equilibrio entre los himnos familiares favoritos y los himnos que no sean tan conocidos (véase “Himnos para congregaciones”, Himnos, págs. 262–264).

El himno sacramental siempre lo canta la congregación. Debe hacer mención a la Santa Cena misma o al sacrificio del Salvador. Los solos vocales o música instrumental no pueden reemplazar este himno. No se debe tocar música durante la oración sacramental, mientras se reparta la Santa Cena ni como postludio después de que se haya repartido la Santa Cena.

Se pueden programar selecciones musicales especiales o un himno para la congregación para después de la Santa Cena o entre oradores (véase “Selecciones musicales especiales” en 14.4.3).

Si se presenta un programa musical, éste debe ser sencillo, reverente y lo suficientemente breve para conceder tiempo para un mensaje. Las reuniones sacramentales no se deben dejar en manos de grupos musicales de fuera. En la reunión sacramental no son apropiados los recitales, los conciertos ni los espectáculos musicales.

 14.4.5

Coros

Cada barrio debe esforzarse por tener un coro de barrio activo que cante en la reunión sacramental por lo menos una vez al mes. Los miembros del barrio pueden participar voluntariamente en el coro o el obispado puede invitarlos o llamarlos a participar.

En una rama sumamente pequeña, el coro podría constar de toda la congregación. En un barrio grande con muchos recursos, el obispado puede llamar a oficiales de coro, tales como un presidente, un secretario, un bibliotecario y líderes de sección.

Se anima a los coros de la Iglesia a utilizar el himnario como su recurso básico porque los himnos enseñan las verdades del Evangelio restaurado. También se pueden utilizar arreglos de himnos y otras obras corales apropiadas (véase 14.4.2).

La información sobre el uso de los himnos para coros se proporciona en Himnos, páginas 264–265. En el manual Curso de dirección musical, páginas 73–75 se encuentra información adicional sobre cómo dirigir coros.

Al organizar coros de barrio y de estaca no se realizan audiciones. Los ensayos normalmente no exceden una hora.

Además del coro de barrio, se puede invitar a coros de la Sociedad de Socorro, del sacerdocio, de jóvenes, de niños y de familias a cantar himnos y otras selecciones musicales apropiadas en las reuniones de la Iglesia.

 14.4.6

Uso de la música en la clase

Cantar himnos puede ser una manera eficaz de presentar o reforzar los principios del Evangelio que se enseñan en la clase. Los líderes deben animar a los maestros a utilizar los himnos para realzar la instrucción de la clase.