Manual 2:
Administración de la Iglesia

 

20.4 Santa Cena

 20.4.1

Pautas generales

Los miembros de la Iglesia se reúnen el día de reposo para adorar a Dios y participar de la Santa Cena (véase D. y C. 20:75; 59:9). Durante esta sagrada ordenanza, participan del pan y del agua en memoria del sacrificio del Salvador de Su carne y Su sangre, y para renovar sus convenios (véase Mateo 26:26–28; Traducción de José Smith, Marcos 14:20–25; Lucas 22:15–20; 3 Nefi 18; Moroni 6:6).

Bajo la dirección del obispado, los poseedores del sacerdocio bendicen la Santa Cena y la reparten a los miembros de la congregación en cada reunión sacramental. Los poseedores del Sacerdocio Aarónico generalmente se encargan de estos deberes. Bajo la dirección del obispado, el presidente del quórum de diáconos tiene el privilegio y la responsabilidad de invitar a otras personas a ayudar a repartir la Santa Cena. Cuando no hay suficientes diáconos, delibera en consejo con un miembro del obispado para determinar a quién se le podría pedir ayuda.

Por lo general, a los maestros y a los presbíteros en el Sacerdocio Aarónico se les debe invitar a repartir la Santa Cena antes de que se invite a hacerlo a poseedores del Sacerdocio de Melquisedec. Cuando hay suficientes poseedores del Sacerdocio Aarónico, no se debe invitar a poseedores del Sacerdocio de Melquisedec a bendecir y repartir la Santa Cena con regularidad.

Todo poseedor del sacerdocio que participe en esta ordenanza debe comprender que está actuando en nombre del Señor. El obispado anima a los poseedores del sacerdocio a meditar en la expiación del Salvador al preparar, bendecir y repartir la Santa Cena. El obispado también se asegura de que los poseedores del sacerdocio mantengan una actitud reverente y digna al participar en esta ordenanza.

Los que bendicen y reparten la Santa Cena deben vestir modestamente y estar limpios y aseados. La vestimenta y las alhajas no deben ser llamativas ni distraer a los miembros durante la Santa Cena. Se recomiendan camisa blanca y corbata, ya que contribuyen a la dignidad de la ordenanza. Sin embargo, no se deben considerar como un requisito obligatorio para que un poseedor del sacerdocio participe. Tampoco se requiere que todos sean iguales en vestimenta y apariencia. Los obispos deberán usar discreción al dar a los jóvenes este tipo de instrucción, teniendo en cuenta sus circunstancias económicas y su madurez en la Iglesia.

La naturaleza sagrada de esta ordenanza justifica el mayor esmero y preparación a fin de asegurar el orden y la reverencia. Las asignaciones para bendecir y repartir la Santa Cena se deben hacer de antemano. Los que participen deberán estar sentados de manera reverente antes de que empiece la reunión.

La repartición de la Santa Cena deberá ser natural y discreta, no rígida ni excesivamente formal. A los que reparten la Santa Cena no se les debe pedir que adopten ninguna postura o acción especial, como por ejemplo colocar la mano izquierda detrás de la espalda. El proceso de repartir la Santa Cena no debe resultar llamativo ni restarle importancia al propósito de la ordenanza.

Los poseedores del sacerdocio se deben lavar las manos minuciosamente con jabón, con una toallita desechable o con otro limpiador antes de preparar, bendecir o repartir la Santa Cena.

Un poseedor del sacerdocio que haya cometido una transgresión grave no debe preparar, bendecir ni repartir la Santa Cena sino hasta que se haya arrepentido y haya resuelto el asunto con su obispo.

Aunque la Santa Cena es para los miembros de la Iglesia, el obispado no debe anunciar que se repartirá sólo a los miembros, y no se debe hacer nada para evitar que la tomen los que no sean miembros.

 20.4.2

Preparar la Santa Cena

Los maestros, presbíteros y poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden preparar la Santa Cena. Antes de la reunión, los que preparen la Santa Cena se aseguran de que las bandejas con el pan sin partir, las bandejas con vasitos llenos de agua y los manteles estén en su lugar. Después de la reunión, estos hermanos retiran las bandejas y los manteles.

Los manteles de la Santa Cena deben ser blancos, no deben ser transparentes, y deben estar limpios y planchados. Las bandejas de la Santa Cena deben conservarse limpias. Las bandejas y los vasitos de la Santa Cena se consiguen en los Servicios de Distribución de la Iglesia.

 20.4.3

Bendecir y repartir la Santa Cena

Los presbíteros y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir la Santa Cena. Los diáconos, los maestros, los presbíteros y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden repartir la Santa Cena.

Mientras la congregación canta el himno sacramental, los poseedores del sacerdocio que vayan a bendecir la Santa Cena se ponen de pie con reverencia, quitan el mantel que cubre las bandejas del pan y parten el pan en trozos pequeños. Cuando terminen de partir el pan, se sientan y se unen al canto del himno. Este himno no se reemplaza con solos vocales ni con música instrumental.

Después del himno, la persona que bendiga el pan se arrodilla y ofrece la oración sacramental para el pan. Las oraciones sacramentales fueron reveladas por el Señor (véase D. y C. 20:77, 79; Moroni 4–5). El obispo se asegura de que se pronuncien de manera clara, precisa y digna. Si la persona que bendice la Santa Cena cometiera un error en las palabras pero se corrige a sí misma, no es necesario hacer otra corrección, pero si la persona no corrige un error, el obispo le indica que debe repetir la oración correctamente. Al hacerlo, el obispo debe tener cuidado de no avergonzar ni perturbar la naturaleza sagrada de la ordenanza.

Después de la oración, los diáconos u otros poseedores del sacerdocio reparten el pan a la congregación de manera reverente y ordenada. El oficial que preside es el primero en recibir la Santa Cena. El obispo (o en su ausencia uno de sus consejeros) preside la reunión sacramental a menos que en el estrado se encuentre un miembro de la presidencia de estaca, un Setenta de Área o una Autoridad General. Un miembro del sumo consejo no preside ni es el primero en recibir la Santa Cena.

Mientras el oficial que presida esté recibiendo la Santa Cena, los demás que estén repartiendo la Santa Cena pueden dirigirse a los lugares que se les haya designado.

Después de que un poseedor del sacerdocio entregue a un miembro una bandeja de la Santa Cena, los demás pueden pasarse la bandeja de uno al otro por conveniencia.

Cuando los hermanos terminen de repartir el pan, devuelven las bandejas a la mesa sacramental. Los que oficien en la mesa sacramental colocan el mantel sobre las bandejas del pan y descubren las bandejas del agua. La persona que bendiga el agua entonces se arrodilla y ofrece la oración sacramental del agua (véase D. y C. 20:79), sustituyendo la palabra vino con la palabra agua.

Después de la oración, los diáconos u otros poseedores del sacerdocio reparten el agua a la congregación. Cuando terminen, devuelven las bandejas a la mesa sacramental, esperan hasta que los que ofician cubran las bandejas y entonces vuelven con reverencia a sus asientos.

Todos los que asisten a la reunión deben ser reverentes durante toda la ordenanza de bendecir y repartir la Santa Cena.

No se debe tocar música durante la oración, mientras se reparte la Santa Cena, ni como postludio después de que se reparta la Santa Cena.

 20.4.4

Santa Cena para miembros que no pueden asistir

Véase “Servicios sacramentales en situaciones inusuales” en 18.2.2.