Manual 2:
Administración de la Iglesia

20. Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio

En este capítulo se detallan las instrucciones para efectuar ordenanzas y bendiciones del sacerdocio. Los presidentes de estaca y los obispos también deben estar al tanto de las normas sobre ordenanzas que se detallan en el Manual 1, capítulo 16.

 

20.1 Instrucciones generales

Una ordenanza, como la del bautismo, es un acto sagrado que se efectúa por la autoridad del sacerdocio. Las ordenanzas del bautismo, la confirmación, la ordenación al Sacerdocio de Melquisedec (para los hombres), la investidura del templo y el sellamiento en el templo son necesarias para la exaltación de toda persona responsable. A estas se las llama ordenanzas de salvación. Como parte de cada ordenanza de salvación, el que la recibe hace convenios con Dios.

Para efectuar una ordenanza de salvación se requiere autorización de un líder del sacerdocio que posea las llaves correspondientes o que actúe bajo la dirección de una persona que posea esas llaves. También se requiere esa autorización para otorgar el nombre y bendecir a un niño, dedicar una sepultura, dar una bendición patriarcal, y preparar, bendecir y repartir la Santa Cena. Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden consagrar aceite, bendecir a enfermos, dar bendiciones de padre y otras bendiciones de consuelo y de consejo sin solicitar primero la autorización de un líder del sacerdocio.

    Los hermanos que lleven a cabo las ordenanzas y las bendiciones deben prepararse viviendo dignamente y esforzándose por recibir la guía del Santo Espíritu. Deben efectuar cada ordenanza y bendición de una manera digna, asegurándose de que se cumpla con los siguientes requisitos:
  1. 1.

    Se debe efectuar en el nombre de Jesucristo.

  2. 2.

    Se debe efectuar por la autoridad del sacerdocio.

  3. 3.

    Se debe efectuar con todos los procedimientos necesarios, como el uso de palabras específicas o el uso de aceite consagrado.

  4. 4.

    Debe ser autorizada por la autoridad presidente que posea las llaves correspondientes (por lo general el obispo o el presidente de estaca), si fuera necesario, según las instrucciones de este capítulo.

El líder del sacerdocio que supervise alguna ordenanza o bendición debe asegurarse de que el que la efectúe tenga la autoridad del sacerdocio que se requiera, que sea digno, conozca el procedimiento adecuado y lo siga. Los líderes también deben procurar que la ordenanza o la bendición sea una experiencia reverente y espiritual.

Si la ordenanza o la bendición se llevaran a cabo en la reunión sacramental, el obispo se asegurará de que se realicen en la forma apropiada. Para evitar avergonzar a un sacerdote, el obispo corrige discretamente los errores solo si los elementos esenciales de la ordenanza o bendición estuvieran incorrectos.

Los que dan bendiciones del sacerdocio pronuncian palabras de bendición (“Yo te bendigo, o te bendecimos para que…”) en vez de decir una oración (“Padre Celestial, por favor bendice a esta persona para que…”).

 20.1.1

Participación en ordenanzas y en bendiciones

Solo los hermanos que poseen el sacerdocio que corresponda y son dignos pueden llevar a cabo una ordenanza o una bendición, o formar parte del círculo. Los que participan por lo general se limitan a unos pocos, entre ellos líderes del sacerdocio, familiares cercanos y personas allegadas, como los maestros orientadores. No se aconseja la práctica de invitar a grupos numerosos de familiares, amigos y líderes para que participen en una ordenanza o bendición. El que participen demasiadas personas puede llegar a hacerlo complicado y restar espiritualidad a la ordenanza. Las únicas personas necesarias son los que efectúan la ordenanza y los que presiden. Los demás proporcionan apoyo y sostén al portavoz.

Cuando varios hermanos participan en una ordenanza o en una bendición, cada uno coloca levemente la mano derecha sobre la cabeza de la persona que la recibe (o debajo del recién nacido al cual bendicen) y la mano izquierda sobre el hombro del hermano que esté a su izquierda.

Aunque solo un número limitado de hermanos forme parte del círculo cuando una persona recibe una ordenanza o bendición, por lo general se invita a los miembros de la familia a asistir.

Los líderes alientan a los hermanos dignos, y que poseen el sacerdocio necesario, a efectuar o participar en las ordenanzas y bendiciones de sus familiares.

 20.1.2

Dignidad para participar en una ordenanza o bendición

Solo un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec que es digno de tener una recomendación para el templo puede actuar como portavoz al confirmar a una persona miembro de la Iglesia, conferir el Sacerdocio de Melquisedec, ordenar a una persona a un oficio en ese sacerdocio, o apartar a una persona para que sirva en un llamamiento en la Iglesia.

Conforme los guíe el Espíritu y las instrucciones del párrafo siguiente, queda a discreción de los obispos y los presidentes de estaca el permitir que poseedores del sacerdocio que no son plenamente dignos de entrar en el templo efectúen o participen en ciertas ordenanzas y bendiciones. No obstante, los oficiales que presiden no deben permitir tal participación si un sacerdote tiene pecados graves sin resolver.

Un obispo puede permitir que un padre que posea el Sacerdocio de Melquisedec dé nombre y bendiga a sus hijos, incluso si el padre no es totalmente digno de entrar en el templo. De igual manera, el obispo puede permitir que un padre que sea presbítero o que posea el Sacerdocio de Melquisedec bautice a sus hijos o los ordene a los oficios del Sacerdocio Aarónico. A un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec que esté en circunstancias similares se le debe permitir estar en el círculo para la confirmación de sus hijos, cuando a sus hijos varones se les confiera el Sacerdocio de Melquisedec, o cuando su esposa o sus hijos sean apartados. No obstante, no puede actuar como portavoz.

 20.1.3

Administración de una ordenanza o de una bendición en otro barrio

Para actuar como portavoz al dar el nombre a un niño y bendecirlo, bautizar o confirmar a una persona, ordenar a una persona a un oficio en el sacerdocio, o dedicar una sepultura, un sacerdote que se halle fuera de su propio barrio debe mostrar al oficial que preside una recomendación vigente para el templo o entregarle un formulario de Autorización para efectuar una ordenanza firmado por un miembro de su obispado.

 20.1.4

Efectuar ordenanzas por medio de personas con discapacidades, o a favor de ellas

Las pautas para efectuar ordenanzas por medio de personas con discapacidades, o a favor de ellas, se proporcionan en el Manual 1, 16.1.8 y 16.1.9.

Para conocer las pautas para interpretar ordenanzas para personas sordas o con discapacidades auditivas, véase 21.1.26 en este manual.

 20.1.5

Traducir ordenanzas y bendiciones

Las pautas para traducir ordenanzas y bendiciones se proporcionan en el Manual 1, 16.1.2.

 20.1.6

Instrucciones para efectuar ordenanzas y bendiciones

    En las siguientes publicaciones figuran instrucciones sobre cómo efectuar ordenanzas y bendiciones:
  1. 1.

    Este capítulo del manual

  2. 2.

    Guía para la familia, páginas 21–29

  3. 3.

    Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte B, páginas 43–44

Valiéndose de estas publicaciones, los líderes del sacerdocio enseñan a los hermanos varones la manera de efectuar ordenanzas y bendiciones. Los líderes se aseguran de que cada sacerdote tenga la Guía para la familia o Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte B, a fin de que tenga su propio ejemplar de estas instrucciones.

Los líderes no deben producir ni utilizar otras publicaciones en las que se den instrucciones para las ordenanzas, las bendiciones o las oraciones, a menos que la Primera Presidencia haya autorizado dichas publicaciones.