Manual 2:
Administración de la Iglesia

Sociedad de Socorro

La Sociedad de Socorro es una organización auxiliar del sacerdocio. Todas las organizaciones auxiliares existen para ayudar a los miembros de la Iglesia a crecer en su testimonio del Padre Celestial, de Jesucristo y del Evangelio restaurado. Mediante la obra de las organizaciones auxiliares, los miembros reciben instrucción, aliento y apoyo mientras se esfuerzan por vivir de acuerdo con los principios del Evangelio.

 

9.1 Reseña de la Sociedad de Socorro

 9.1.1

Propósitos

La Sociedad de Socorro prepara a las mujeres para las bendiciones de la vida eterna al ayudarlas a aumentar su fe y su rectitud personal, a fortalecer a las familias y los hogares, y ayudar a los necesitados. La Sociedad de Socorro logra estos propósitos por medio de la instrucción dominical del Evangelio, de otras reuniones de la Sociedad de Socorro, del programa de maestras visitantes, y del servicio caritativo y de Bienestar.

 9.1.2

Historia

El profeta José Smith organizó la Sociedad de Socorro el 17 de marzo de 1842. Él enseñó que la Sociedad de Socorro se organizó para “socorrer al pobre, al indigente, a la viuda y al huérfano, y ejercer todo propósito benevolente” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, pág. 481). Además, enseñó que la Sociedad de Socorro “no existe sólo para socorrer al pobre sino también para salvar almas” (Enseñanzas: José Smith, pág. 483). La parte principal de la obra de la Sociedad de Socorro en la actualidad consiste en “velar por el bienestar espiritual y la salvación… de todas las mujeres miembros de la Iglesia” (Joseph F. Smith, en Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, pág. 199).

La Sociedad de Socorro fue “divinamente hecha, divinamente autorizada, divinamente instituida, divinamente ordenada por Dios” (Joseph F. Smith, en Enseñanzas: Joseph F. Smith, pág. 198). Funciona bajo la dirección de los líderes del sacerdocio.

 9.1.3

Lema y sello

El lema de la Sociedad de Socorro es: “La caridad nunca deja de ser” (1 Corintios 13:8). Este principio se refleja en su sello:Sello de la Sociedad de Socorro

 9.1.4

Miembros

Todas las mujeres adultas de la Iglesia son miembros de la Sociedad de Socorro.

Normalmente, una mujer joven avanza a la Sociedad de Socorro al cumplir 18 años o en el año siguiente. A los 19 años, cada mujer joven debe estar participando plenamente en la Sociedad de Socorro. Debido a circunstancias personales, tales como el testimonio personal, la madurez, la graduación escolar, el deseo de seguir con su grupo de compañeras, y la asistencia a la universidad, una mujer joven puede avanzar a la Sociedad de Socorro antes de cumplir 18 años o permanecer más tiempo en las Mujeres Jóvenes. Cada mujer joven delibera en consejo con sus padres y con el obispo para decidir lo que mejor la ayudará a seguir siendo una participante activa en la Iglesia.

Las líderes de las Mujeres Jóvenes y de la Sociedad de Socorro trabajan juntas para que la transición a la Sociedad de Socorro sea exitosa para cada mujer joven.

Las hermanas adultas que sirven en la Primaria, en las Mujeres Jóvenes o en otros llamamientos que les impidan asistir a las reuniones dominicales de la Sociedad de Socorro siguen participando en la Sociedad de Socorro. Se les asignan maestras visitantes y a ellas mismas se les asigna servir como maestras visitantes. También se les pueden dar asignaciones para dar servicio caritativo y enseñar clases en otras reuniones de la Sociedad de Socorro cuando tales asignaciones no impongan una carga excesiva para ellas.

Las mujeres menores de 18 años que estén casadas también son miembros de la Sociedad de Socorro. Para otras excepciones, véase 10.12.4.

A las mujeres de otras creencias que asistan a la Sociedad de Socorro se les recibe afectuosamente, y se les anima a participar.

 

9.10 Pautas y normas adicionales

 9.10.1

Hermanas que tengan necesidades especiales

Entre las hermanas que pueden tener necesidades especiales se incluyen las que están enfermas, las que son ancianas, viudas, divorciadas, las que están confinadas en el hogar, las que han perdido un ser querido y las que cuiden de familiares con enfermedades crónicas. Otros miembros de la Sociedad de Socorro deben ofrecer ayuda.

Las hermanas que tengan éstas y otras dificultades especiales pueden acudir con sus inquietudes a la presidenta de la Sociedad de Socorro. Ella deberá escuchar, ofrecer amor y aliento, y mantener la debida confidencialidad. Si se llega a enterar de posibles asuntos relacionados con la dignidad o de situaciones familiares delicadas, referirá a estas hermanas al obispo.

Para información sobre ayudar a hermanas con discapacidades, véase 21.1.26 y el sitio web disabilities.lds.org.

 9.10.2

Normas del vestir

La presidencia de la Sociedad de Socorro enseña a las hermanas a arreglarse bien y a ser modestas en su modo de vestir. Las integrantes de la presidencia ayudan a las hermanas a entender que, en las reuniones de la Iglesia, su apariencia y modo de vestir debe mostrar reverencia y respeto por el Señor. Las líderes de la Sociedad de Socorro también ayudan a las hermanas a entender que cuando van al templo deben ponerse ropa que sea propia para entrar en la casa del Señor. En estas ocasiones deben evitar vestir ropa informal, prendas deportivas o joyas ostentosas.

 9.10.3

Ofrecer apoyo ante un fallecimiento

Cuando ocurre una muerte en el barrio, el obispo le puede pedir a la presidenta de la Sociedad de Socorro que se ponga en contacto con la familia para brindarle consuelo, evaluar sus necesidades y ofrecer ayuda. Podría solicitar ayuda similar del presidente del quórum de élderes y del líder del grupo de sumos sacerdotes. Los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y las líderes de la Sociedad de Socorro coordinan estas tareas.

Al prepararse para un funeral, el obispo también puede pedir a las líderes de la Sociedad de Socorro que den servicio como por ejemplo ayudar con las flores, las comidas o el cuidado de niños o preparar una comida sencilla para los familiares después del servicio fúnebre. Para información adicional sobre funerales, véase 18.6.

Si es posible, a los miembros fallecidos que fueron investidos se les debe sepultar con la ropa del templo. En algunas circunstancias, el obispo puede pedirle a la presidenta de la Sociedad de Socorro que asigne a una mujer que haya sido investida para que vista o supervise la manera correcta de vestir a una hermana investida que haya fallecido. El obispo y la presidenta de la Sociedad de Socorro se aseguran de que esta asignación se dé a una persona a la que no le resulte difícil. Las pautas para vestir a miembros fallecidos se encuentran en Instrucciones para vestir a las personas fallecidas que han recibido sus investiduras. Los líderes pueden obtener estas instrucciones en los Servicios de Distribución de la Iglesia.

Para instrucciones adicionales sobre cómo vestir con la ropa del templo a personas fallecidas, el obispo puede referirse al Manual 1, 3.4.9.

La presidenta de la Sociedad de Socorro, las maestras visitantes y otras hermanas siguen brindando apoyo, consuelo y ayuda a las personas que hayan perdido a un ser querido durante el periodo de ajuste después del fallecimiento.

 9.10.4

Mujeres jóvenes que estén embarazadas fuera del matrimonio o que sean madres sin estar casadas

Véase 10.12.4.

 9.10.5

Instrucciones sobre la ropa del templo y los gárments

Véase 21.1.42.

 9.10.6

Finanzas

Véase 13.2.8.