Manual 2:
Administración de la Iglesia

Principios y liderazgo de Bienestar

 

6.1 Propósitos de Bienestar en la Iglesia

Los propósitos de Bienestar en la Iglesia son ayudar a los miembros a llegar a ser autosuficientes, cuidar del pobre y del necesitado y prestar servicio.

En 1936, la Primera Presidencia delineó un Plan de Bienestar para la Iglesia; dijeron: “Nuestro propósito principal era establecer… un sistema mediante el cual se acabara con la maldición de la ociosidad, se abolieran los daños de la limosna y se establecieran una vez más entre nuestra gente la independencia, la industria, la frugalidad y el respeto a sí mismo. El propósito de la Iglesia es ayudar a la gente a ayudarse a sí misma. El trabajo ha de ocupar nuevamente el trono como principio gobernante en la vida de los miembros de nuestra Iglesia” (en Conference Report, octubre de 1936, pág. 3).

 6.1.1

Autosuficiencia

La autosuficiencia es la capacidad, el compromiso y el esfuerzo de proporcionar los elementos espirituales y temporales indispensables para sostener la vida de uno mismo y de la familia. Conforme los miembros llegan a ser autosuficientes, también tienen mayor capacidad para servir y cuidar de los demás.

Los miembros de la Iglesia son responsables de su propio bienestar espiritual y temporal. Bendecidos con el don del albedrío, tienen el privilegio y el deber de fijar su propio curso, solucionar sus propios problemas y esforzarse por llegar a ser autosuficientes. Los miembros hacen esto bajo la inspiración del Señor y con la labor de sus propias manos.

Si los miembros de la Iglesia están haciendo todo lo que puedan para proveer para sí mismos pero no logran satisfacer sus necesidades básicas, por lo general deben recurrir primeramente a su familia en busca de ayuda. Si esto no es suficiente o posible, la Iglesia está lista para ayudar.

En los párrafos siguientes se explican algunos aspectos en los que los miembros deberían llegar a ser autosuficientes.

Salud

El Señor ha mandado a los miembros que cuiden sus mentes y cuerpos. Deben obedecer la Palabra de Sabiduría, comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio con regularidad, controlar su peso y dormir lo suficiente. Deben evitar las substancias o prácticas que maltraten sus cuerpos o mentes o que pudieran llevar a la adicción. Deben practicar la salubridad y la higiene y obtener adecuada atención médica y dental. También deben esforzarse por cultivar buenas relaciones con los miembros de la familia y con otras personas.

Educación académica

La educación académica proporciona comprensión y destrezas que pueden ayudar a las personas a desarrollar autosuficiencia. Los miembros de la Iglesia deben estudiar las Escrituras y otros buenos libros. Deben mejorar su habilidad de leer, escribir y resolver problemas básicos de matemáticas. Deben adquirir cuanta educación les sea posible, incluso estudios formales o técnicos, siempre que sea posible. Esto les servirá para desarrollar sus talentos, encontrar empleo adecuado y realizar una valiosa contribución a su familia, a la Iglesia y a la comunidad.

Empleo

El trabajo es el fundamento sobre el que descansan la autosuficiencia y el bienestar temporal. Los miembros deben seleccionar con detenimiento una ocupación adecuada o un trabajo por cuenta propia que provea de lo necesario para sí mismos y para su familia y prepararse para ello. Deben llegar a ser diestros en su trabajo, diligentes, dignos de confianza y efectuar un trabajo honrado por el pago y las prestaciones que reciban.

Almacenamiento en el hogar

A fin de cuidar de sí mismos y de su familia, los miembros deben guardar un abastecimiento para tres meses de alimentos que sean parte de su dieta normal. En donde las leyes locales y las circunstancias lo permitan, deben almacenar gradualmente un abastecimiento de alimentos básicos que sostengan la vida para un plazo más largo. También deben almacenar agua potable en caso de que el suministro de agua se contamine o quede interrumpido. (Véase Preparad todo lo que fuere necesario: El almacenamiento familiar en el hogar, pág. 3.)

Finanzas

Para llegar a ser económicamente autosuficientes, los miembros deben pagar diezmos y ofrendas, evitar las deudas innecesarias, usar un presupuesto y vivir dentro de un plan. Deben crear poco a poco una reserva económica ahorrando con regularidad una parte de sus ingresos. (Véase Preparad todo lo que fuere necesario: La economía familiar, pág. 3.)

Fortaleza espiritual

La fortaleza espiritual es esencial para el bienestar temporal y eterno de la persona. Los miembros de la Iglesia crecen en fortaleza espiritual al desarrollar su testimonio, ejercer fe en nuestro Padre Celestial y en Jesucristo, obedecer los mandamientos de Dios, orar a diario, estudiar las Escrituras y las enseñanzas de los profetas de los últimos días, asistir a las reuniones de la Iglesia y servir en llamamientos y asignaciones de la Iglesia.

 6.1.2

Los esfuerzos de los miembros por cuidar al pobre y al necesitado, y por prestar servicio

El Señor ha preparado un medio para cuidar al pobre y al necesitado por medio de Su Iglesia. Él ha pedido a los miembros de la Iglesia que den generosamente de acuerdo con lo que hayan recibido de Él. También le ha pedido a Su pueblo que “[visite] a los pobres y a los necesitados, y les [suministre] auxilio para que sean amparados” (D. y C. 44:6). Se anima a los miembros de la Iglesia a prestar servicio caritativo personal a los necesitados. Deben estar “anhelosamente consagrados a una causa buena”, prestando servicio sin que se les pida o se les asigne hacerlo (véase D. y C. 58:26–27).

El Señor ha establecido la ley del ayuno y las ofrendas de ayuno para bendecir a Su pueblo y proporcionarle un medio para que sirva a los necesitados (véase Isaías 58:6–12; Malaquías 3:8–12). Cuando los miembros ayunan, se les pide que den a la Iglesia una ofrenda de ayuno que, por lo menos, sea igual al valor de los alimentos que habrían comido. Si fuera posible, deberían ser generosos y dar más. Las bendiciones relacionadas con la ley del ayuno son una cercanía al Señor, mayor fortaleza espiritual, bienestar temporal, mayor compasión y un deseo más fuerte de servir.

Algunas de las oportunidades de cuidar a los necesitados se reciben por medio de los llamamientos de la Iglesia. Otras oportunidades se hallan en el hogar, los vecindarios y las comunidades de los miembros. Los miembros también pueden ayudar a los pobres y a los necesitados de todas las creencias religiosas de todo el mundo al contribuir a las labores humanitarias de la Iglesia.

El proveer a la manera del Señor le da humildad al rico, exalta al pobre y santifica a ambos (véase D. y C. 104:15–18). El presidente J. Reuben Clark Jr. enseñó:

“El verdadero objetivo a largo plazo del Plan de Bienestar es la edificación del carácter de los miembros de la Iglesia, tanto de los que dan como de los que reciben, rescatando desde lo más profundo de su ser todo lo mejor y haciendo florecer y fructificar la riqueza latente del espíritu, que, después de todo, es la misión, el propósito y la razón de ser de esta Iglesia” (reunión especial de presidentes de estaca, 2 de octubre de 1936).

 6.1.3

El almacén del Señor

En algunas localidades, la Iglesia ha establecido edificios llamados almacenes de los obispos. Cuando los miembros reciben permiso de su obispo, pueden ir al almacén del obispo a conseguir alimentos y ropa. Pero el almacén del Señor no se limita a un edificio que se utiliza para distribuir alimentos y ropa a los pobres; también incluye las ofrendas que los miembros de la Iglesia hacen de tiempo, talentos, compasión, materiales y medios económicos que ponen a disposición del obispo para ayudar en el cuidado del pobre y del necesitado. Por lo tanto, el almacén del Señor existe en cada barrio. Estas ofrendas se deben “[guardar] en el almacén del Señor… buscando cada cual el bienestar de su prójimo, y haciendo todas las cosas con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios” (D. y C. 82:18–19). El obispo es el agente del almacén del Señor.