Manual 2:
Administración de la Iglesia

 

10.3 Líderes de las Mujeres Jóvenes de barrio

Este capítulo se enfoca en administrar la organización de las Mujeres Jóvenes de una manera que fortalezca a cada una de las mujeres jóvenes y a sus familias. Las líderes de las Mujeres Jóvenes repasan con frecuencia el capítulo 3, donde se detallan los principios generales de liderazgo. Estos principios incluyen la preparación espiritual, la participación en consejos, el ministrar a los demás y la enseñanza del evangelio de Jesucristo.

 10.3.1

Obispado

El obispo y sus consejeros brindan liderazgo del sacerdocio a la organización de las Mujeres Jóvenes. Velan por cada una de las mujeres jóvenes y las fortalecen, trabajando estrechamente con los padres y las líderes de las Mujeres Jóvenes en este esfuerzo.

Obispo

El obispo llama y aparta a una hermana para que sirva como presidenta de las Mujeres Jóvenes. Él también supervisa el llamamiento y el apartamiento de otras líderes de las Mujeres Jóvenes. Él puede asignar a sus consejeros para que llamen y aparten a estas líderes.

El obispo entrevista a cada mujer joven que completa el programa del Progreso Personal (véase 10.7.3).

El obispo y sus consejeros

El obispo y sus consejeros participan regularmente en reuniones, proyectos de servicio y actividades de las Mujeres Jóvenes. El obispo trabaja con las Laureles. Él asigna a su consejero que trabaja con los diáconos para que trabaje con las Abejitas, y a su consejero que trabaja con los maestros para que trabaje con las Damitas.

El obispo asigna a uno de sus consejeros para que supervise la organización de las Mujeres Jóvenes del barrio. Este consejero se reúne regularmente con la presidencia de las Mujeres Jóvenes. En las reuniones de obispado informa de asuntos de las Mujeres Jóvenes.

El obispo entrevista a cada mujer joven al menos una vez al año. De ser posible, entrevista dos veces al año a cada mujer joven de 16 y 17 años de edad. Si no es posible, asigna a un consejero para que haga algunas de estas entrevistas. Seis meses después de que cada mujer joven de 12 a 15 años tenga su entrevista anual con el obispo, tiene una entrevista con el consejero del obispado que supervise su clase.

En estas entrevistas, el obispo y sus consejeros siguen las pautas del Manual 1, 7.1.7. También pueden referirse a la Hoja de seguimiento del Progreso Personal de las Mujeres Jóvenes para líderes, las cuales reciben de la secretaria de las Mujeres Jóvenes de barrio.

El obispo y sus consejeros reconocen a cada mujer joven en la reunión sacramental cuando avanza de la Primaria a las Mujeres Jóvenes, cuando avanza a un nuevo grupo según la edad, y cuando recibe el Reconocimiento a la Joven Virtuosa. Cuando una mujer joven avanza a un nuevo grupo según la edad, un miembro del obispado le entrega un certificado.

Los miembros del obispado deliberan en consejo en oración para determinar a quién llamar como presidentas de clase. No seleccionan a las líderes solamente por su edad o antigüedad en la clase. La presidencia de las Mujeres Jóvenes puede recomendar a mujeres jóvenes para que sirvan como presidentas de clase (véanse 19.1.1 y 19.1.2).

Cuando un miembro del obispado llama a una mujer joven para que sirva como presidenta de clase, le pide que recomiende a quién llamar como consejeras y secretaria. Le aconseja que asuma esta responsabilidad con oración, buscando la guía del Señor con respecto a quién recomendar. No obstante, el miembro del obispado también ayuda a la presidenta de clase a entender que la responsabilidad final para recibir inspiración sobre a quién llamar recae en el obispado.

Un miembro del obispado solicita permiso a los padres de una mujer joven antes de pedirle que sirva en cualquiera de estos llamamientos.

Después de extender estos llamamientos, un miembro del obispado presenta a las mujeres jóvenes a su clase para su voto de sostenimiento. Entonces el obispo o un consejero asignado aparta a las mujeres jóvenes. Un miembro del obispado anuncia estos llamamientos en la reunión sacramental, pero no pide un voto de sostenimiento.

Una líder de las Mujeres Jóvenes puede comunicarse con el obispado en cuanto a cualquier cambio que pudiera ser necesario en las presidencias de clase.

 10.3.2

Presidencia de las Mujeres Jóvenes de barrio

La presidencia de las Mujeres Jóvenes de barrio consta de una presidenta y dos consejeras. Trabajan bajo la dirección del obispado. También reciben orientación y apoyo constante de la presidencia de las Mujeres Jóvenes de estaca.

Cada integrante de la presidencia de las Mujeres Jóvenes de barrio es responsable de una de las clases de las Mujeres Jóvenes, como figura a continuación:

Presidenta: Laureles

Primera consejera: Damitas

Segunda consejera: Abejitas

Presidenta de las Mujeres Jóvenes de barrio

La presidenta de las Mujeres Jóvenes tiene las siguientes responsabilidades:

Sirve como miembro del consejo de barrio. Como miembro de este consejo, participa en los esfuerzos de edificar la fe y fortalecer a las personas y a las familias (véase el capítulo 4). También integra el comité del obispado para la juventud (véase 18.2.9)

Presenta recomendaciones al obispado para que se llame a hermanas a servir en la organización de las Mujeres Jóvenes. Al realizar estas recomendaciones, sigue las pautas de 19.1.1 y 19.1.2.

Enseña a otras líderes de las Mujeres Jóvenes sus deberes, utilizando este manual como fuente de consulta.

Supervisa los registros, los informes, el presupuesto y las finanzas de la organización de las Mujeres Jóvenes de barrio. La secretaria de las Mujeres Jóvenes ayuda con esta responsabilidad.

La presidenta de las Mujeres Jóvenes de barrio y sus consejeras

La presidenta de las Mujeres Jóvenes y sus consejeras tienen las siguientes responsabilidades:

Llegan a conocer a cada mujer joven y se familiarizan con sus talentos, intereses y desafíos. Buscan maneras de fortalecer individualmente a las mujeres jóvenes, de ayudarlas a crecer en sus testimonios y de animarlas a participar en la organización de las Mujeres Jóvenes. Prestan especial atención a las mujeres jóvenes que son miembros nuevos o a las que son menos activas.

Apoyan a cada mujer joven en su familia.

Ayudan a las mujeres jóvenes a trabajar en el Progreso Personal. También se las anima a trabajar ellas mismas en el Progreso Personal.

Pueden deliberar con padres y líderes del sacerdocio en cuanto a las necesidades de las mujeres jóvenes.

Se aseguran de que el programa de las Mujeres Jóvenes de barrio esté organizado y que funcione debidamente. Como parte de este esfuerzo, supervisan e instruyen a las asesoras y a las especialistas de las Mujeres Jóvenes de barrio.

Con frecuencia enseñan lecciones en las clases dominicales, aunque pueden compartir esta responsabilidad con las asesoras de las Mujeres Jóvenes. Supervisan los esfuerzos para mejorar el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio en la organización de las Mujeres Jóvenes. En estos esfuerzos, siguen los principios de 5.5.3 y 5.5.4.

Asisten a las reuniones de presidencia de las clases y brindan guía según sea necesario.

Trabajan con las presidencias de las clases para planear y llevar a cabo actividades, entre ellas las actividades de la Mutual. Ayudan a las presidencias de las clases a edificar unidad entre las mujeres jóvenes.

Enseñan técnicas y cualidades de liderazgo a las presidencias de las clases y a otras líderes de la organización de las Mujeres Jóvenes (véase 10.9).

Llevan a cabo reuniones de presidencia de las Mujeres Jóvenes. También se reúnen regularmente con el consejero del obispado que supervisa la organización de las Mujeres Jóvenes.

 10.3.3

Secretaria de las Mujeres Jóvenes de barrio

La secretaria de las Mujeres Jóvenes tiene las siguientes responsabilidades:

Consulta con la presidencia de las Mujeres Jóvenes para preparar las agendas de las reuniones de presidencia. Asiste a esas reuniones, toma notas y realiza un seguimiento de las asignaciones.

Instruye a las secretarias de las clases y supervisa su tarea de llevar los registros de asistencia. Al menos una vez por trimestre, recaba la información de asistencia, la revisa con la presidenta de las Mujeres Jóvenes y la envía al secretario de barrio.

Se asegura de que el obispado y la presidencia de las Mujeres Jóvenes estén al tanto de las mujeres jóvenes que no asisten regularmente a las reuniones y de las mujeres jóvenes que pronto avanzarán a otra clase de las Mujeres Jóvenes.

Utiliza la hoja de seguimiento del Progreso Personal de las Mujeres Jóvenes para líderes a fin de registrar el progreso individual de las mujeres jóvenes a medida que participan en el Progreso Personal y en otras actividades, y al cumplir con llamamientos de liderazgo. Cuando se programa una entrevista de una mujer joven con un miembro del obispado, la secretaria puede darle a él una copia de la hoja de seguimiento de la mujer joven.

Ayuda a la presidencia de las Mujeres Jóvenes a elaborar un presupuesto anual y a llevar una cuenta de los gastos.

 10.3.4

Asesoras de las Mujeres Jóvenes de barrio

El obispado puede llamar a asesoras de las Mujeres Jóvenes para ayudar a la presidencia de las Mujeres Jóvenes con sus responsabilidades. Cada asesora trabaja con un grupo específico de mujeres jóvenes según la edad y trabaja bajo la dirección de la integrante de la presidencia asignada a ese grupo según la edad. Las asesoras tienen las siguientes responsabilidades:

Ayudan a la presidencia de las Mujeres Jóvenes y a las presidencias de clase a planear y a llevar a cabo actividades, incluyendo la Mutual.

Pueden enseñar lecciones dominicales. También pueden ayudar a enseñar técnicas de liderazgo a las presidencias de las clases.

Pueden ayudar a registrar el progreso de cada mujer joven en el programa del Progreso Personal.

Asisten a las reuniones de presidencia de las Mujeres Jóvenes cuando se les invite.

 10.3.5

Presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes

Normalmente se llama a una presidencia de clase por cada clase de las Mujeres Jóvenes. En un barrio o una rama con pocas mujeres jóvenes, se puede llamar a una presidencia para los grupos combinados según la edad hasta que se pueda organizar a las mujeres jóvenes en sus respectivas clases.

Las presidencias de clase tienen las siguientes responsabilidades:

Velan por las integrantes de la clase y las hermanan, especialmente a aquellas que son miembros nuevos o menos activas, y a aquellas que tienen discapacidades u otras necesidades especiales. Oran por ellas, pasan tiempo con ellas y llegan a ser verdaderas amigas.

Ayudan a los miembros de la clase a entablar amistades, aprender técnicas de liderazgo y vivir el Evangelio.

Ayudan a cada mujer joven a saber que es bienvenida cuando se convierte en miembro de su clase.

Apoyan los esfuerzos de los miembros de la clase en el programa del Progreso Personal.

Realizan reuniones regulares de presidencia de clase.

Dirigen las reuniones dominicales de sus clases.

Ayudan a planear actividades, incluyendo la Mutual.

Las presidentas de clase sirven en el comité del obispado para la juventud (véase 18.2.9).

 10.3.6

Secretarias de clase de las Mujeres Jóvenes

Las secretarias de clase tienen las siguientes responsabilidades:

Recaban y revisan la información de asistencia, y la envían a la secretaria de las Mujeres Jóvenes.

Consultan con la presidencia de la clase para preparar las agendas de las reuniones de presidencia. Asisten a estas reuniones, toman notas y realizan un seguimiento de las asignaciones.

Pueden ayudar a las presidencias de clase y a las líderes de las Mujeres Jóvenes a planear actividades.

 10.3.7

Especialistas en actividades de las Mujeres Jóvenes de barrio

El obispado puede llamar a especialistas que sirvan provisionalmente para planear y llevar a cabo actividades específicas. Por ejemplo, se puede llamar a especialistas para que ayuden con actividades como el campamento de las Mujeres Jóvenes, la conferencia de la juventud y deportes. Estas especialistas sirven bajo la dirección de la presidencia de las Mujeres Jóvenes de barrio.

 10.3.8

Directora de música y pianista de las Mujeres Jóvenes

El obispado puede llamar a una directora de música y a una pianista de las Mujeres Jóvenes. Pueden extender estos llamamientos a mujeres adultas o a mujeres jóvenes.

La directora de música selecciona y dirige los himnos de los ejercicios de apertura dominicales. También puede ayudar a las mujeres jóvenes a aprender selecciones musicales especiales y a desarrollar sus habilidades musicales.

La pianista toca la música del preludio y del postludio, y los himnos de acompañamiento de las reuniones de las Mujeres Jóvenes.