Templos de todas las épocas


“…os mando a todos vosotros, mis santos, que me edifiquéis una casa” (D. y C. 124:31).

Templos de todas las épocas

¿Recuerdas el relato de los hijos de Israel? Moisés los sacó de Egipto y ellos anduvieron errantes por el desierto durante cuarenta años.

¿Has oído de la gran sabiduría del rey Salomón? Él resolvió una discusión entre dos mujeres que decían ser la madre del mismo bebé.

¿Te acuerdas que Nefi, de buena gana, regresó a Jerusalén para conseguir las planchas de bronce? Sus hermanos mayores fueron con él, pero en el fondo no querían hacerlo.

¿Puedes acordarte del relato de la Primera Visión de José Smith? Él oró y se le aparecieron nuestro Padre Celestial y Jesucristo.

¿Qué tienen en común Moisés, el rey Salomón, Nefi y José Smith? A todos se les mandó construir un templo. Tanto en la antigüedad como en la actualidad, el pueblo escogido del Señor ha edificado templos, que son lugares para adorar y realizar convenios sagrados.

El templo que construyeron los hijos de Israel se llamó tabernáculo y podían llevarlo consigo. En él se incluía el arca del convenio, que contenía los Diez Mandamientos (véase Éxodo 25–26; 1 Reyes 8:9).

El rey David consiguió los materiales para edificar un gran templo, pero nuestro Padre Celestial quería que Salomón, el hijo de David, edificara ese templo importante en Jerusalén (véase 1 Crónicas 28:2–3, 6).

Los nefitas fueron bendecidos gracias a los templos. Nefi construyó un templo en la tierra prometida, donde el rey Benjamín pronunció su gran sermón. El Salvador se apareció en el templo de la tierra de Abundancia (véase 2 Nefi 5:16; Mosíah 1:18; 3 Nefi 11:1–10).

Por medio de José Smith, nuestro Padre Celestial restauró en la tierra todas las partes de la Iglesia, incluso las ordenanzas del templo. Se mandó al profeta José que edificara el Templo de Kirtland (véase D. y C. 95:8). En la actualidad hay más de cien templos construidos y más que están en proceso de construcción, para que podamos tener las bendiciones que el pueblo del convenio de nuestro Padre Celestial ha disfrutado a lo largo de la historia.

Instrucciones

Dibuja un templo actual en el espacio en blanco. Pega la página 11 sobre una cartulina gruesa y recorta las piezas de los templos y la del título. Haz agujeros en los círculos; luego cuelga cada pieza de los templos de la del título, con hilos de diferentes tamaños (ve la ilustración). Pon el conjunto donde te recuerde que debes mantenerte digno de entrar en el templo.

Ideas para el Tiempo para compartir

  1. 1.

    1. Explique que cuando los hijos de Israel anduvieron por el desierto durante cuarenta años, el templo era un recordatorio visual de que nuestro Padre Celestial bendeciría a los de Su pueblo si eran obedientes. Pida a cada clase que elija uno de los siguientes pasajes de las Escrituras: Éxodo 13:17–21 (los hijos de Israel son guiados por una columna de nube); Éxodo 14:9, 15–22, 26–28 (Moisés divide el mar Rojo); Éxodo 17:8–12 (Amalec es derrotado mientras las manos de Moisés permanecen elevadas); Números 21:4–9 (los hijos de Israel se salvan de las serpientes ardientes). Pídales que lean sus respectivos pasajes, y luego que representen, en forma de pantomima, el acontecimiento que se mencione en ellos.

  2. 2.

    2. Hablen de los templos del Libro de Mormón, haciendo que cada clase lea uno de los siguientes pasajes de las Escrituras: 2 Nefi 5:16 (Nefi construye un templo); Jacob 1:17 (Jacob enseña en el templo); Mosíah 2:1 (el rey Benjamín enseña en los alrededores del templo); Mosíah 7:17 (el rey Limhi congrega a su pueblo en el templo); Alma 16:13 (Alma y Amulek enseñan en los templos); Helamán 3:3, 9 (los nefitas edifican templos); 3 Nefi 11:1–10 (Jesucristo se aparece en los alrededores del templo de la tierra de Abundancia).