2003
Comentarios
enero de 2003


Comentarios

La Aprobación de Nuestra Conciencia

Nuestra familia ha estado recopilando ejemplares de la revista Liahona durante más de veinte años, los cuales han sido un verdadero consuelo para nosotros siempre que hemos precisado el Espíritu de Dios. Los comentarios del presidente David O. McKay impresos en el ejemplar de septiembre de 2001 tenían importantes mensajes para nuestras vidas. Las palabras de él nos inspiraron a tener la aprobación de nuestra conciencia para que cuando estemos a solas con nuestros pensamientos, podamos estar en compañía de verdaderos amigos (véase “La medida del carácter: Reflexiones clásicas del presidente David O. McKay”, pág. 40). Nos sentimos agradecidos como familia por la fortaleza espiritual que recibimos de la revista Liahona .

Hernán Toledo Martínez, Barrio El Mirador, Estaca Angol, Chile

La revista Liahona (en francés) contribuyó a mi conversión

Me siento muy feliz al expresar mi dicha y gratitud por el hecho de que el último ejemplar de L’Étoile (el antiguo nombre de la revista de la Iglesia en francés) y el primero de Le Liahona (el nombre actual de la revista de la Iglesia en francés) me ayudaran a ponerme en el camino del Evangelio restaurado, el cual había estado buscando durante muchos años.

Decepcionado por las falsas enseñanzas que hallaba dondequiera que estuviera, había decidido no entrar jamás en iglesia alguna sino hasta que Jesucristo mismo regresara y anunciara en persona Su Evangelio. No obstante, la presentación y el contenido de los artículos de la revista me guiaron a la verdad tal como se restauró a través del profeta José Smith. Nuevamente asisto a la iglesia, esta vez a la Iglesia verdadera de Jesucristo.

Fidele Kituma-wa-Talanzambi, Rama Mbuji Mayi, Misión República Democrática del Congo Kinshasa

Disfruta Con las Noticias de la Iglesia

Me gusta leer la revista Liahona (en portugués), en especial las Noticias de la Iglesia. Cuando las leo, aprendo sobre lo que acontece en la Iglesia en otras partes del mundo. Los que no están suscritos a la revista no saben lo que se pierden.

Rodrigo Barros Soares, Barrio Nilo Wulff, Estaca Porto Alegre Sur, Brasil