Buzón de sugerencias para la noche de hogar

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    Estas ideas para la noche de hogar pueden brindar variedad a la noche de los lunes.

    Como sucede con la mayoría de nosotros, Matthew y Judy Morrise, del Barrio West Hills, Estaca Beaverton, Oregón, siempre están buscando nuevas ideas para las lecciones y las actividades de la noche de hogar. El Manual de sugerencias para la noche de hogar (artículo Nº 31106 002) es la fuente principal, pero también viene bien incorporar otras ideas. Mientras buscaba en el manual, a Judy Morrise se le ocurrió la idea de hacer un buzón de sugerencias.

    “Parecía una buena idea para saber qué pensaban nuestros hijos de la noche de hogar”, dice la hermana Morrise. “Hice el buzón y lo puse en un estante donde sabía que mis hijos lo verían. Imagínense mi alegría cuando pasados unos días vi unas notas de mis hijas de seis y ocho años. Nos sugerían que utilizáramos las ideas para la noche de hogar de la revista Friend [en inglés]. Lo intentamos y durante las dos semanas siguientes, cada niña dio una breve lección que comprendía una canción de apertura, referencias de las Escrituras, un relato y una actividad. Y, claro, al final hubo un refrigerio”.

    El buzón de sugerencias dio buenos resultados para la familia Morrise. A continuación les presentamos un “Buzón de sugerencias”, lleno de ideas de los lectores para la noche de hogar y testimonios de los lectores. Según las lean, seleccionen aquellas que mejor se adapten a sus circunstancias y después pónganlas a prueba.

    Deléitense en las Escrituras

    Las Escrituras son una buena fuente de lecciones para la noche de hogar. Cuando la hermana Fortunata Mandalari, de la Rama Reggio Calabria, Distrito Calabria, Italia, se tomó unas vacaciones para visitar a la familia de su hija, empleó las Escrituras para la lección de una noche de hogar.

    “Preparé una hoja de papel para cada uno de los siete miembros de la familia”, dice, “y escribí en ella: ‘Lleva tu pasaje preferido de las Escrituras y un comentario a la próxima noche de hogar. Dispondrás de cinco minutos’.

    “Cuando el lunes nos sentamos a la mesa, ya se percibía un sentimiento de paz. Sabía que todo iba a salir bien. Cada miembro de la familia habló de un pasaje diferente de las Escrituras y todos tuvieron la oportunidad de hablar y de aprender los unos de los otros. Disfrutamos tanto con esa forma de hacer la noche de hogar que la seguimos usando durante el resto de mis vacaciones.

    “Ya de regreso a casa, mi hija me dijo que su familia sigue disfrutando de esa forma de llevar a cabo la noche de hogar. Todos estudian, hablan y prestan atención. No hay tiempo para aburrirse”.

    Oren pidiendo inspiración

    Susan Wolf, ahora de la Rama Vashon, Estaca Seattle, Washington, recuerda una ocasión cuando recibió inspiración para una noche de hogar especial. “Acabábamos de mudarnos y esperaba un nuevo bebé”, dice la hermana Wolf. “Tenía dos niños pequeños y deseaba realizar una noche de hogar sobre el tema de preparar a mis hijos para la llegada de su nuevo hermanito. Nada de lo que leía parecía encajar, así que oré. Mi gran deseo era que mis hijos se dieran cuenta de que tener otro hijo en la familia no implicaba que se les amara menos a ellos. También quería recalcar que Jesucristo es la fuente de todo amor. Al ponerme de pie, se me ocurrió una idea.

    “Aquel lunes por la tarde, después de cantar y ofrecer la primera oración, entregué a cada niño un vaso de papel. Eché agua en el vaso y pregunté: ‘¿Qué pasa si me quedo sin agua?’. Mi hijo respondió: ‘Puedes ir a buscar más agua y llenar la jarra, mamá’.

    “Le expliqué: ‘Vamos a tener un nuevo bebé y mamá va a estar muy ocupada. No tendré tanto tiempo para jugar con ustedes, pero mamá no se quedará sin su amor por ustedes. ¿Saben por qué?’

    “Esta vez mi hijo y su hermanita de tres años tenían un aspecto pensativo, pero no tenían una respuesta. Les dije: ‘Simplemente oraré a nuestro Padre Celestial, y Jesús llenará mi corazón de más amor. De ese modo, cada miembro de la familia tendrá todo el amor que necesite’. Los niños sonrieron felices, al igual que mi esposo. Los sentimientos de nuestros corazones confirmaron la presencia del Espíritu Santo dando testimonio de la verdad de que Dios es amor.

    “Mi hija, que ahora tiene 23 años, hace poco que repitió palabra por palabra la lección de aquella noche de hogar de hace tanto tiempo. Para mí fue un testimonio de que hasta el niño más pequeño puede aprender por el Espíritu cuando se habla del amor y de su fuente: Jesucristo”.

    Escriban a los misioneros

    Aunque tenía 90 años, a Aletha Gilbert, del Barrio Lakeview, Estaca Bountiful Central, Utah, le encantaba invitar a su familia para que fuera a su casa para la noche de hogar. Antes de fallecer en 2002, Aletha escribió sobre aquellas noches de hogar tan especiales: “Me aseguro de tener una buena provisión de lápices o bolígrafos, papel y sobres. A veces escribo de antemano el destinatario en los sobres. Cada uno escribe unas líneas a los misioneros de la familia y del barrio. ¡Qué divertido! A todos les gusta esta idea, tanto al que envía la carta como al que la recibe”.

    El élder Nicholas D. Germer, que sirvió en la Misión Brasil Brasilia, ha sido el receptor de una actividad de la noche de hogar, y nos escribe: “He recibido tres cartas de una familia a la que conocía antes de la misión. Las escribieron durante una noche de hogar; hasta la más pequeña, de tres años, recibió ayuda de su padre para escribirme. Pude sentir su amor y jamás olvidaré aquellas cartas”.

    Otra familia cuenta con una idea novedosa para escribir a los misioneros. Extienden un gran trozo de papel y luego cada miembro de la familia toma un marcador y escribe su mensaje siguiendo un trazado en forma de espiral u otro modelo divertido. Los más pequeños hacen dibujos en el mismo papel, que luego doblan y echan al correo en un sobre grande. Los misioneros pueden colgar ese “cartel” en la pared de sus apartamentos y disfrutarlo durante semanas.

    Echen mano de sus propias experiencias

    Cuando su familia comparta una experiencia que provoque preguntas sobre el Evangelio, la noche de hogar puede ser el momento ideal para que el análisis y el estudio de las Escrituras contribuyan a resolver las dudas.

    Durante unas vacaciones familiares, la familia de Bart y LeAnne Dahneke, del Barrio Grandview 5, Estaca Grandview, Provo, Utah, compartió una experiencia poco frecuente.

    “Mi marido y yo decidimos llevar a nuestros hijos de paseo por la playa en busca de caparazones de moluscos o caracolitos”, dice la hermana Dahneke. “Mientras caminábamos, conocimos a una pareja agradable. Bart cruzó algunas palabras con ellos y nos hicimos amigos.

    “Al día siguiente, cenamos juntos y supimos que pronto los iba a casar un clérigo local; como no venían acompañados de parientes, nos invitaron a servir de testigos, y accedimos.

    “La boda se celebró en una playa hermosa mientras el sol se ponía sobre un océano tranquilo y despejado. Los novios estuvieron radiantes mientras se tomaban de la mano y se prometían amarse, honrarse y respetarse mutuamente. Mis hijos se sentían felices por nuestros nuevos amigos, pero deseaban hacer muchas preguntas sobre la ceremonia, así que dedicamos la siguiente noche de hogar al tema del matrimonio eterno.

    “Hablamos de la importancia del matrimonio eterno según se indica en D. y C. 132:15, 19. Enseñamos a nuestros hijos la importancia de llevar una vida digna que les permitiera ir al templo y sellarse por la eternidad. Sentimos la inspiración del Espíritu Santo mientras conversábamos sobre la belleza del matrimonio en el templo y su eterno poder sellador, en comparación con una ceremonia terrenal y su promesa de ‘hasta que la muerte los separe’.

    “El aprovechar esa experiencia nos brindó un poderoso fundamento para enseñar los principios del Evangelio relacionados con el matrimonio eterno. Nuestros hijos se mostraron receptivos porque habían presenciado ellos mismos la boda en la playa, y nos sentimos motivados por conocer directamente la dicha del matrimonio en el templo. El resultado fue una noche de hogar poderosa”.

    Utilicen las revistas de la Iglesia

    “No es necesario ser un niño pequeño para disfrutar de las actividades de la sección Amigos de la revista Liahona ”, dice Martha Mabel Martínez, del Barrio Caleta Olivia, Estaca Comodoro Rivadavia, Argentina. “Nuestra familia la formamos mis padres y yo, su hija ya adulta. Efectuar la noche de hogar solía ser algo difícil, pero desde que comenzamos a utilizar la sección de los niños, todo ha ido mejorando, particularmente el buen espíritu que se siente al estar juntos. A veces nos visitan otros familiares y también ellos participan y están tan entusiasmados con la noche de hogar como nosotros”.

    Todas las revistas de la Iglesia tienen ideas para la noche de hogar: en la página 1 de la revista Liahona, la sección “Making the Most of This Issue” de la revista Ensign, la página “What’s in It for You” de la revista New Era y en la página “Guide to the Friend ” de la revista Friend. También se puede hacer una noche de hogar en torno a un tema del índice de temas de cada revista de la Iglesia. Es fácil leer juntos un relato o un artículo y luego analizar el tema en cuestión.

    Sean constantes

    Cuando se efectúa la noche de hogar semana tras semana, lección tras lección, algunas noches del lunes podrían parecer un fracaso y otras excederán a sus expectativas más optimistas; pero lo verdaderamente importante es la regularidad.

    Una joven expresa su testimonio del poder que reside en efectuar la noche de hogar cada semana. “No recuerdo ninguna noche de hogar en concreto que cambiara de forma apreciable mi vida”, dice. “Es más bien el recuerdo de todas las noches de hogar lo que ha fortalecido mi testimonio y me ha encaminado hacia la verdad. Desde que tengo memoria, hemos pasado la noche del lunes en familia. Estudiábamos las Escrituras, jugábamos, efectuábamos consejos familiares y aprendimos a querernos y respetarnos a pesar de nuestras faltas y debilidades personales. Mi padre siempre trató de inculcarnos amor por el Evangelio y la felicidad que sería nuestra si obedecíamos los mandamientos.

    “Cuando cumplí 14 años, me negué a ir a la Iglesia, pero seguimos realizando las noches de hogar. Mi padre siguió teniendo fe en mí. Con el tiempo, la noche de hogar fue mi único vínculo con el Evangelio de Jesucristo. Seguí el camino incorrecto y cometí varios errores, pero en lo profundo de mi corazón, sabía que el Evangelio era verdadero y que nada de lo que hiciera podría cambiar ese hecho.

    “A los 18 años, supe que tenía que tomar una decisión: ¿Seguiría al Salvador o al mundo? No podía servir a dos señores, así que opté por seguir al Señor y, mediante el arrepentimiento, regresé a la plena actividad en la Iglesia. Creo que la clave estuvo en la determinación de mi padre de proseguir con las noches de hogar, a pesar de mi resistencia.

    “Ahora, mi esposo y yo esperamos transmitir a nuestros hijos ese amor por el Salvador y Su Iglesia mediante, claro está, la noche de hogar realizada en forma constante”.