De amigo a amigo

Sha-Lei Kamauu, de Ewa Beach, Hawai

Por Richard M. Romney

Revistas de la Iglesia

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    A muchos niños les gusta bailar, pero a Sha-Lei Kamauu, de Ewa Beach, Hawai, de 8 años, le gusta tanto que durante las vacaciones de verano practica entre 4 y 12 horas diarias, excepto los domingos.

    Claro que si procedieras de la misma familia que Sha-Lei, lo más probable es que también tú te dedicaras al baile. Sha-Lei baila el hula , el baile típico de Hawai, al igual que lo hicieron su madre, su abuela, su bisabuela, su tatarabuela y su tátara tatarabuela. Seis generaciones de bailarinas de hula . Casi todas ellas también fueron maestras de hula. Es más, su padre es descendiente de uno de los más famosos bailarines de hula Santo de los Últimos Días de Hawai: Iolani Luahine.

    Los abuelos de Sha-Lei, Howard y Olana Ai, son kuma hula (maestros de hula ) en su propia halau hula (escuela de hula ). Son bien conocidos por ayudar a los alumnos a cultivar sus talentos. Por ejemplo, el equipo masculino del abuelo Howard ha logrado el primer puesto del torneo internacional de hula durante nueve años seguidos. La abuela Olana enseña principios junto con los bailes, principios como el de comenzar cada ensayo con una oración, vestir siempre con modestia y honrar a los padres. Para ella y sus alumnas, el hula es una expresión de gratitud a Dios por Sus creaciones y una manifestación de amor y aprecio por el prójimo.

    Sha-Lei y su hermano, Chaz, de 10 años, reciben clases de hula de sus abuelos. También dedican mucho tiempo a visitarlos en su casa. Juegan con la mascota de sus parientes, el perro Ginger; admiran la colección de instrumentos hawaianos y cuando el abuelo baja uno o dos instrumentos de la estantería, realizan un concierto improvisado. En ocasiones se unen a sus padres y sus abuelos para cantar himnos alrededor del piano. Ésa es otra característica de la familia de Sha-Lei: saben mucho de música.

    También saben mucho de Hawai. Además de las clases de canto y de ukelele, los padres de Sha-Lei y Chaz enseñan estudios hawaianos en las escuelas de la Base Aérea de Hickam, por lo que sus hijos saben mucho de la historia y la cultura de las islas en las que viven. Sha-Lei se bautizó hace poco y le gusta decirle a la gente que Liliuokalani, la última reina de Hawai, también fue miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “El bautismo es importante”, dice Sha-Lei. “Representa que he prometido recordar siempre a Jesucristo y que debo ser un buen ejemplo de alguien que sigue Sus enseñanzas”.

    Sha-Lei se siente feliz de poder decirle a la gente su nombre completo: Sha-Lei Elizabeth Kanaiokanoe Kiowao’o Nu’uanu Lindsey Kamauu. Una de las razones por la que sus padres le pusieron la parte hawaiana de su nombre es para que se acuerde de dónde vivía cuando nació. Su nombre significa “la belleza de la llovizna de Nu’uanu”. Sha-Lei también sabe que sus antepasados procedían de 13 países diferentes: Hawai, Samoa, Tonga, nativos de los Estados Unidos, España, Escocia, Países Bajos, Irlanda, Gales, Bélgica, Inglaterra, Dinamarca y China. ¡Trabajar en la historia familiar no es nada aburrido cuando te apellidas Kamauu!

    A Sha-Lei también le gusta la noche de hogar. Su madre explica: “¡Nos encanta estar juntos y pasamos tanto tiempo juntos que no sólo tenemos una noche de hogar, sino una vida de hogar!”.

    “Mis padres siempre nos hablan de cómo se casaron en el templo”, dice Sha-Lei. “Siempre pienso: ‘¡Yo también quiero casarme allí!’”. En cuanto a Chaz, él dice que también irá al templo, primero cuando cumpla 12 años, para hacer bautismos por los muertos, luego como preparación para la misión cuando cumpla 19.

    De momento, la familia disfruta al tocar música juntos; cantar en las reuniones de la Iglesia; aprender sobre el Evangelio, el templo, los antepasados, la historia, las costumbres y las tradiciones mundiales; y bailar hula juntos, puede que por seis generaciones más.