Regocijémonos en la restauración del Evangelio de Jesucristo


Regocijémonos en la restauración del Evangelio de Jesucristo

Por medio de la oración, seleccione y lea de este mensaje los pasajes de las Escrituras y las enseñanzas que satisfagan las necesidades de las hermanas a las que visite. Comparta sus experiencias y su testimonio e invite a las hermanas a las que enseñe a hacer lo mismo.

José Smith—Historia 1:18–19: “…pregunté a los Personajes que estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era la verdadera… Se me contestó que no debía unirme a ninguna”.

¿Por qué es la Restauración un acontecimiento tan glorioso?

Presidente Boyd K. Packer, Presidente en funciones del Quórum de los Doce Apóstoles: “Después de la crucifixión de Cristo, ocurrió una apostasía. Los líderes empezaron a enseñar ‘los mandamientos de los hombres’ [José Smith—Historia 1:19], perdieron las llaves de la autoridad y se desconectaron de los canales de la revelación. No se podía simplemente recuperar la posesión de la autoridad perdida, sino que tenía que ser restaurada por aquellos que antiguamente tenían las llaves de la autoridad” (“El estandarte de la verdad se ha izado”, Liahona, noviembre de 2003, pág. 24).

Presidente Gordon B. Hinckley: “Después de siglos de tinieblas, dolor y luchas llegó el momento propicio para la restauración del Evangelio… El albor de ese día glorioso fue en el año 1820 en que un jovencito, con sinceridad y fe, se dirigió hacia una arboleda y elevó su voz en oración…

“Recibió como respuesta una gloriosa manifestación. Dios el Eterno Padre y el Señor Jesucristo resucitado se le aparecieron y hablaron con él. El velo que había estado cerrado la mayor parte de dos milenios se abrió para introducir la dispensación del cumplimiento de los tiempos…

“…¿Reconocen el lugar que ocupamos en el gran drama de la historia humana? Lo que ocurre ahora es el punto central de todo lo que ha ocurrido antes. Éste es el tiempo de restitución. Éstos son los días de restauración” (“En el cenit de los tiempos”, Liahona, enero de 2000, págs. 88–89).

¿Cómo puede usted regocijarse en la Restauración?

Élder Neal A. Maxwell (1926–2004), del Quórum de los Doce Apóstoles: “Podemos expresar mejor nuestra gratitud por esta gloriosa plenitud [del Evangelio restaurado] si desarrollamos nuestro amor hacia todo el género humano. ¿Por qué no?, pues la Restauración nos indica quién es en verdad nuestro prójimo. Expresemos del mismo modo nuestra gratitud esforzándonos por llegar a ser, cualidad tras cualidad, cada vez mas parecidos a Jesús” (“Desde el principio”, Liahona, enero de 1994, pág. 19).

Élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Sigan el ejemplo de José Smith y el modelo de la Restauración. Acudan a las Escrituras, arrodíllense en oración, pidan con fe, escuchen al Espíritu Santo; lleguen a saber que nuestro Padre Celestial conoce su nombre y sabe cuáles son sus necesidades, así como ocurrió con las de José; vivan el Evangelio con paciencia y perseverancia” (“Cómo recibir un testimonio del Evangelio restaurado de Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2003, pág. 31).

Bonnie D. Parkin, presidenta general de la Sociedad de Socorro: “Pocos milagros hay que se comparen con el de la Restauración. De hecho, muchos milagros emanan de la Restauración. He enseñado charlas con las misioneras; les he oído contar el sencillo relato de José Smith una y otra vez y el Espíritu siempre me ha testificado de la realidad de aquel acontecimiento. ¡El saber por mí misma lo cambia todo!”.