“Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Muchas personas quieren saber de dónde vienen, por qué están aquí y a dónde van. El plan de felicidad de nuestro Padre Celestial responde a esas preguntas.

Antes de nacer, todos vivíamos en el cielo con nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Aprendimos y progresamos tanto como pudimos, hasta que nuestro Padre Celestial reunió a todos Sus hijos en un concilio y nos dijo que, para llegar a ser como Él, debíamos dejar el cielo durante un tiempo. Él crearía una tierra para nosotros, nos daría la libertad de escoger entre el bien y el mal y nos mostraría el camino para conocer lo correcto. Nos proporcionaría un Salvador para que cuando pecáramos, pudiéramos arrepentirnos y aún así regresar a Él.

Vinimos a la tierra para obtener un cuerpo y andar por la fe. No podemos acordarnos de nuestro hogar en el cielo, pero podemos escoger lo correcto al seguir el ejemplo de Jesús, al obedecer a nuestros padres y al vivir Mis normas del Evangelio.

Después de morir, todos viviremos nuevamente gracias a la expiación de Jesucristo; Él venció la muerte por medio de la Resurrección, y todos resucitaremos. También venció el pecado, y aquellos que tengan fe, se arrepientan, se bauticen, reciban el Espíritu Santo y guarden los mandamientos, volverán a vivir con nuestro Padre Celestial y con Jesucristo. Tendrán el don de la vida eterna, que es el objetivo del plan de felicidad.

Folleto del Plan de Salvación

Retira la página A9 de la revista y pégala sobre una cartulina o papel grueso. Corta por las líneas seguidas y pega la segunda tira a la lengüeta de la primera. Dobla por las líneas de puntos.

Ideas para el Tiempo para compartir

  1. Divida los niños de la Primaria en siete grupos y dé a cada grupo un pasaje de las Escrituras que relate uno de los siete días de la Creación (véase Génesis 1:3–2:3; Moisés 2:3–3:3). Pida a cada grupo que haga un dibujo de la parte de la Creación que se le haya asignado, que luego sostengan en alto sus dibujos y reciten el pasaje. Vayan en orden desde el día primero hasta el séptimo. Pídales que peguen sus dibujos en el círculo grande que representa la tierra y señale que nuestro Padre Celestial creó el mundo para nosotros porque nos ama. Para demostrar nuestro amor por nuestro Padre Celestial debemos tratar Sus creaciones con reverencia.

  2. Escriba en la pizarra las palabras del tercer Artículo de Fe entremezcladas con muchas otras palabras. Mientras usted repite el Artículo de Fe, pida a unos niños que borren las palabras que sobran. Repitan el Artículo de Fe varias veces todos juntos; luego borre las palabras, una a la vez, hasta que los niños sean capaces de repetir el Artículo por sí mismos. Enseñe que la Expiación consiste de dos partes: (1) Jesucristo venció la Caída y la muerte física por medio de la resurrección y todo el que haya vivido resucitará. (2) Jesucristo también venció la muerte espiritual por todos nosotros al tomar sobre Sí nuestros pecados. Para ser salvos de nuestros pecados, debemos ser obedientes a las leyes y ordenanzas del Evangelio. Haga un dibujo que represente el reino celestial, por ejemplo, de un sol. Recórtelo como si fuera en piezas de un rompecabezas. Escriba en cada pieza un pasaje que enseñe sobre leyes (por ejemplo: el diezmo, la Palabra de Sabiduría, el perdón) y ordenanzas (el bautismo, la Santa Cena). Reparta un número igual de piezas entre cada grupo de niños e invite a cada grupo a ubicar el pasaje, explicar la ley o la ordenanza y agregar su pieza al rompecabezas.