2006
Ricardo caminaba solo
febrero de 2006


Ricardo caminaba solo

Semana tras semana, Ricardo caminó solo a la Iglesia. Entonces su ejemplo lo cambió todo.

Es domingo y la hora de ir a la reunión sacramental, pero nadie de los de tu casa quiere ir excepto tú. ¿Qué haces? Si eres Ricardo Navas Ruiz, del Barrio Los Jardines, Estaca Primavera, Trujillo, Perú, te pones la camisa y la corbata y caminas solo a la Iglesia. De hecho, llegas un poco temprano para poder ayudarle al obispo con los preparativos para las reuniones.

“Estoy muy contento de ser diácono aquí en Trujillo”, dice Ricardo. “Poseer el sacerdocio realmente significa mucho para mí”.

Ricardo, quien ahora es uno de sólo tres diáconos de su barrio, caminó fielmente solo a la Iglesia cada semana durante tres años. La mayoría de sus familiares eran miembros de la Iglesia cuando Ricardo tenía dos años, pero para cuando cumplió los siete, ya no les interesaba asistir. Eso no cambió el deseo que él tenía de asistir a la Iglesia.

“Quería prepararme para ser bautizado; quería sentir el Espíritu y dejar todo lo demás atrás”, dice. “Mi mayor deseo es ser misionero; es una de las razones por las que sigo asistiendo a la Iglesia”.

De muchas maneras, Ricardo ya ha comenzado su servicio misional. “Él me dio el ejemplo porque siempre asistió a la Iglesia”, dice la abuela de Ricardo, Mavila Ruiz Cárdenas. Durante varios años, ella había escuchado a los misioneros que llegaban a visitar a la familia, y Ricardo siempre estuvo ahí, escuchando las charlas con ella, asistiendo fielmente a la Iglesia cada domingo y hasta enseñándole los himnos a su abuela.

Cuando tenía ocho años y asistía solo a la Iglesia, no se había sentido preparado para el bautismo. Sin embargo, dice Ricardo, “cuando mi abuela dijo que estaba lista para bautizarse, entonces estaba seguro de que yo estaba listo también”. Así que, cuando Ricardo tenía 10 años, él y su abuela se bautizaron el mismo día.

“Es como mi mamá”, comenta Ricardo acerca de su abuela. “Me ha estado criando desde que yo era pequeño”. Ricardo vive con sus abuelos y cuatro de sus tíos. “Mi abuelo padece del mal de Parkinson, así que hago cosas como ayudarle a sentarse en su silla”, dice Ricardo. Ricardo está continuamente tratando de enseñar a su familia a través del ejemplo. “Trato de dar el ejemplo cuando voy a la Iglesia, porque cuando estoy en el camino correcto, mi familia me está observando, y quiero que vayan a la Iglesia también”.

Aunque Ricardo y su abuela son los únicos miembros activos de la Iglesia entre los de su casa, él afirma: “Todos hacemos la noche de hogar juntos”.

Cada lunes, el joven Ricardo se pone delante de todos y da la lección. “Uso el Libro de Mormón y la Biblia para las lecciones de la noche de hogar”, explica. “Leo el relato y luego doy mi testimonio. A veces uso el manual para la clase de los diáconos”.

Ricardo también les testifica a sus amigos y vecinos. “En mi vecindario, les cuento a mis amigos relatos sobre Cristo, sobre los profetas, sobre Nefi”, dice. “Les cuento relatos que he escuchado en la Iglesia acerca de la fe y de cómo la oración nos ayuda en nuestra vida. Algunos de mis amigos se quedan a escuchar, pero otros se marchan. Es una forma en que puedo dar el ejemplo”.

Ricardo ya no camina solo a la Iglesia. Ahora, cada domingo se pone su camisa y corbata, toma a su abuela de la mano y los dos caminan juntos. ¿Quién sabe? Con el tiempo, es probable que Ricardo lleve consigo a otras personas a la Iglesia.