2006
Cómo enseñar con las revistas de la Iglesia
febrero de 2006


Cómo enseñar con las revistas de la Iglesia

¿Necesita ayuda para preparar una lección? Tiene en sus manos uno de los mejores recursos.

Sus hijos, o los hombres jóvenes o las mujeres jóvenes a los que usted enseña, andan cada día en un mundo repleto de personas y de medios de comunicación que promueven un estilo de vida inmoral en el que el matrimonio es algo secundario, las drogas son la solución a los problemas y el éxito equivale al dinero, obtenido por cualquier medio.

Con todo este mal al que se ven expuestos los jóvenes, ¿cómo podemos enseñarles que no tienen que participar en él? ¿Cómo podemos enseñarles a estar en el mundo sin ser del mundo?

Se pueden encontrar pasajes apropiados de las Escrituras que enseñan este principio como, por ejemplo, Doctrina y Convenios 133:5: “Salid de Babilonia. Sed limpios los que lleváis los vasos del Señor”. Pero, ¿podemos aplicar “todas las Escrituras a nosotros mismos” (1 Nefi 19:23) para que nuestros hijos o alumnos vean cómo se aplica este principio a su propia vida?

Un relato de las Escrituras puede ser de ayuda. José huyendo de la esposa de Potifar es uno de los que se podría considerar (véase Génesis 39:1–20). Pero seguro que ya puede imaginar a ese jovencito de 15 años que le dirá: “¿Qué tiene que ver conmigo algo que sucedió hace miles de años?”.

Así que, ¿dónde se pueden encontrar relatos u otros materiales de consulta que muestren que los principios que enseñan las Escrituras son pertinentes en la actualidad?

Lecciones a su alcance

Es probable que usted esté viendo ahora mismo uno de los mejores recursos para preparar sus lecciones. Mes tras mes, las revistas de la Iglesia ofrecen un abastecimiento constante de materiales basados en el Evangelio y aprobados por la Iglesia que podrá utilizar para la enseñanza.

Echemos un vistazo a un par de ejemplos de este número de la revista.

En su artículo “Estar en el mundo sin ser del mundo” (página 39), el élder Quentin L. Cook, de los Setenta, relata una experiencia que tuvo cuando era joven con el responsable de un bufete de abogados que se planteaba contratarlo. Sabiendo que el joven Quentin L. Cook era Santo de los Últimos Días, puso a prueba su integridad ofreciéndole licor y vino. Ese hombre deseaba saber si aquél rebajaría sus normas con el fin de beneficiarse personalmente. Ésa es una prueba a la que podrían hacer frente muchos jóvenes.

Quizá usted haya pasado por experiencias parecidas. En ese caso, el compartirlas sería una buena forma de ayudar a los demás a comprender que cuando defendemos nuestras normas morales en las situaciones cotidianas, a la larga salimos ganando. Los que lo escuchen sabrán que esto es cierto porque lo conocen a usted.

El artículo del élder Cook apoya la lección número ocho “Cómo vivir con rectitud en un mundo inicuo”, del manual de Doctrina del Evangelio de este año. Cada mes aparecen en las revistas de la Iglesia artículos específicos que apoyan los temas de las lecciones del manual de la Escuela Dominical o de las Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pero cada artículo, ya sea que se utilice conjuntamente con una lección específica o no, corrobora principios espirituales. Al leer el artículo y descubrir cuáles son dichos principios, el Espíritu Santo puede enseñarnos la forma en que el artículo podría ayudarnos a aplicar “todas las Escrituras a nosotros mismos”.

Para ver algunos de los temas espirituales que se cubren en un mes en particular, vea la lista de la página 1, titulada “Temas de este número”.

Un esquema sencillo

¿Y si quisiera utilizar un artículo como base para una lección de la noche de hogar? Para usar el artículo del élder Cook, podría preparar un sencillo esquema como el que sigue a continuación:

  • Principio: En este mundo en el que nos hallamos rodeados de maldad, debemos vivir según las normas del Señor.

  • Pasajes de las Escrituras: Génesis 39:1–20; Josué 24:15, 24; Juan 15:14, 18–19.

  • Relato suplementario: El relato del élder Cook enseña, entre otras cosas, que nunca se sabe cuándo encontraremos oposición a las normas del Evangelio, por lo cual es importante que nuestro compromiso con ellas sea firme. Éste sería un buen momento para compartir una experiencia personal que sirva para corroborar el principio. Por ejemplo, quizá fue a ver una película cuando era joven y observó que no estaba de acuerdo con sus normas y se marchó; o tal vez un amigo le vio allí y le dijo después: “No sabía que los miembros de tu Iglesia fueran a ver películas como ésa”, y usted se dio cuenta de que podía haber tomado una decisión mejor. Cuando usted comparte sus propias experiencias de aprendizaje, los niños y jóvenes pueden comprender que usted ha afrontado el mismo tipo de desafíos que ellos. Quizá alguno de sus hijos también tenga una experiencia que contar.

Otros materiales suplementarios

Las experiencias personales que aparecen en las revistas a menudo corroboran los principios que usted debe enseñar en las lecciones. Por ejemplo, el relato “Yo escogí la Escuela Dominical” (página 45) se puede relacionar con los principios que enseñó el élder Cook. Una mujer decide ir a la Iglesia y al día siguiente descubre que lo que se enseñó en la clase de la Escuela Dominical resultó muy importante para sacar una buena calificación en un examen académico.

Se pueden buscar materiales suplementarios para las lecciones del Evangelio en diversas fuentes: Las Escrituras, los discursos de las conferencias (incluidos los relatos, véase la sección “Se dirigen a nosotros” de cada número de la conferencia), los videos de la Iglesia, los manuales o www.lds.org. No obstante, existe un importante recurso que usted recibe en su casa todos los meses, que contiene artículos y relatos listos para usar y para ayudarle a enseñar sus lecciones, ya sea en su casa o en un salón de clases de la Iglesia. Se trata de la revista que está leyendo en este mismo instante.