Mi decisión de bautizarme


“…el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Mi decisión de bautizarme

Mis padres me ayudaron a prepararme para mi bautismo y a entender los motivos por los que tenía que ser bautizado. Empecé a leer el Libro de Mormón con mi madre y cuanto más leíamos, más me gustaba.

Luego, los misioneros me enseñaron y empecé a entender las cosas que aprendía en la Primaria. Cuando los misioneros me preguntaron si deseaba tomar sobre mí el nombre de Cristo, me asusté un poco porque conocía las responsabilidades que venían con el bautismo, pero acepté. Quería bautizarme tan pronto como cumpliera los 8 años.

Me bauticé en la Iglesia el 14 de noviembre de 2004 y desde entonces me he enfrentado a muchas situaciones que me han hecho recordar que debo vivir siempre como Jesucristo vivió. Por ejemplo, mis hermanas tienen 7 y 2 años, y sé el tipo de ejemplo que debo ser para ellas. Trato de cuidar de mi hermana en la escuela y le ayudo a portarse bien. Me esfuerzo en mis estudios y en casa trato de estar tranquilo para que mis hermanas hagan lo mismo. Ayudo a mi madre a preparar el desayuno cada domingo y he comenzado a ayunar con mis padres los domingos de ayuno.

Al esforzarme por hacer lo que enseña Jesús, veo las bendiciones. Mis padres me enseñan a sentir el amor del Salvador en todo lo que hago y espero con impaciencia el día en que pueda servir en una misión.

José M., 9 años, Tacoma, Washington, E.U.A.