Mi secreto de las Escrituras


Es un secreto que no puedo contarte, pero lo descubrirás por ti mismo.

La paz de nuestro Salvador es una de las grandes bendiciones que se recibe al ser miembros fieles de la Iglesia. He sentido esa paz en muchas ocasiones mientras leía las Escrituras.

Recuerdo haberme puesto muchas metas para leer por completo el Libro de Mormón. Lo intentaba muchas veces, pero perdía interés gradualmente y luego volvía a empezar. No fue sino hasta mi primer año en la universidad que en verdad pude “experimentar con [las] palabras” (véase Alma 32:27). Cada día, entre semana, me levantaba a las 6:30 de la mañana y leía durante media hora, y porque disponía de tiempo suficiente, no me sentía presionada para terminar.

Empezó a nacer en mí el deseo de leer las Escrituras; después de leerlas, me sentía feliz y en paz, lo cual influía en el resto del día. Me resultaba más fácil tener una oración en el corazón. El Espíritu permanecía más cerca de mí que en ocasiones pasadas y si bien mis preocupaciones no desaparecieron, cada día era más feliz.

Me di cuenta de que estaba obteniendo un testimonio de las Escrituras. No tenía ni idea de que el obedecer el mandamiento de leer las Escrituras fuera a brindarme tantas bendiciones. Me sentía como si me hubieran confiado un secreto que sólo conocen las personas que leen las Escrituras.

Alma enseña cómo obtener un testimonio:

“…si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras” (Alma 32:27).

Antes de comenzar con mi experimento, no entendía realmente por qué se nos manda leer las Escrituras, pero tenía un poco de fe, suficiente para leer un poco cada día. Y, como enseña Alma, obtuve mi testimonio.

Sé que no hay nada que pueda decir para confiarte mi secreto de las bendiciones que se reciben de la lectura de las Escrituras, porque nadie me lo pudo decir a mí; pero te prometo que si las lees, serás bendecido con paz y felicidad a pesar de tus pruebas. Inténtalo. Experimenta.

Melissa Domeyer Aina es miembro del Barrio Newhall 1, Estaca Valencia, California.