Guarda los mandamientos


“…por tanto, si guardáis sus mandamientos, él os bendice y os hace prosperar” (Mosíah 2:22).

Guarda los mandamientos

El rey Nabucodonosor eligió a Daniel y a otros jóvenes para que se les enseñase la lengua y las costumbres del país, y ordenó que se les alimentara con la carne y el vino que él consumía. Daniel deseaba ser obediente a los mandamientos de nuestro Padre Celestial, de modo que suplicó que a él y a sus amigos se les permitiera comer alimentos sanos y beber únicamente agua durante diez días. Después de diez días, Daniel y sus amigos estaban más saludables que todos los demás jóvenes. Debido a que ellos no tuvieron temor de obedecer los mandamientos de nuestro Padre Celestial, fueron bendecidos (véase Daniel 1).

Mientras Jaime, de diez años de edad, y sus amigos veían televisión, empezó un programa que Jaime sabía que no debían ver. Después de unos minutos, se empezó a sentir muy incómodo y por fin tuvo el valor de decir: “No puedo ver este programa”. Dos de sus amigos dijeron que tampoco lo podían ver, de modo que cambiaron el canal. Más tarde, la madre le hizo ver a Jaime que lo que sintió era el Espíritu Santo que le indicaba que hiciera lo justo. Jaime y sus amigos fueron bendecidos con un sentimiento de paz porque obedecieron los mandamientos de nuestro Padre Celestial.

Daniel fue obediente en tiempos antiguos y, al igual que Jaime, podemos ser obedientes hoy en día. El Espíritu Santo nos ayudará a saber lo que es correcto y verdadero; el Espíritu Santo nos guiará y nos ayudará a regresar a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo.

Actividad

Para hacer las tarjetas de Mis Normas del Evangelio, retira la página A4, pégala en cartulina gruesa y después recórtala, siguiendo las líneas oscuras. Intenta hacer una de estas actividades.

  1. 1.

    Siéntate con tu familia o tus amigos formando un círculo. A medida que cantan una canción o un himno, pasen una de las tarjetas alrededor del círculo; dejen de cantar y pidan a la persona que tenga la tarjeta que lea la norma en voz alta y que diga cómo podría ayudarle a hacer lo justo. Jueguen de nuevo.

  2. 2.

    Elige una tarjeta para aprenderla de memoria, y trata de vivir de acuerdo con esa norma durante una semana. Léela todos los días y piensa en la forma en que puedes ponerla en práctica. Da un informe de tus experiencias a alguien de la familia.

Ideas para el Tiempo para compartir

  1. 1.

    1. Ponga a la vista un póster de los Diez Mandamientos, o anótelos en la pizarra (véase Éxodo 20:3–17). Escriba en 20 trozos de papel los números del uno al diez, dos veces, un número por cada trozo de papel. Colóquelos en el piso, boca abajo y sin ningún orden particular. En parejas (un niño menor con un niño mayor), jueguen a hacer coincidir pares; pida al niño menor que lance sobre uno de los papeles una bolsita de tela rellena de arroz o frijoles. Dé vuelta al papel, y pida al niño mayor que lance la bolsita sobre otro papel. Si ambos papeles coinciden, retire esos papeles y pida a los niños que reciten el mandamiento en voz alta y que muestren o mencionen una manera por la que podemos guardar ese mandamiento. Si no logran coincidir los pares, vuelva a poner los papeles boca abajo y dé el turno a otra pareja de niños. Sigan jugando hasta que se hayan mencionado todos los mandamientos. Comparta una experiencia personal para explicar la forma en que haya sido bendecido(a) al obedecer un mandamiento.

  2. 2.

    2. Use estaciones o puestos para ayudar a los niños a aprender las Bienaventuranzas. Para empezar, cuente el relato del Sermón del Monte. Utilice la lámina 212 de Las bellas artes del Evangelio (El Sermón del Monte). Divida los niños en cuatro grupos y haga que cada grupo se turne para pasar por las estaciones. En cada estación, cuente un relato con la ayuda de una lámina de Las bellas artes del Evangelio que ilustre una bienaventuranza. Hablen en cuanto a la forma en que los niños pueden vivir la enseñanza, y canten una canción que reafirme el principio. Por ejemplo, lean Mateo 5:6 (“hambre y sed de justicia”), muestre la lámina 217 de Las bellas artes del Evangelio (La mujer junto al pozo), analicen lo que pueden hacer para seguir a Jesucristo y canten una canción acerca del Salvador; lean Mateo 5:9 (“pacificadores”), muestre la lámina 311 de Las bellas artes del Evangelio (Los anti-nefi-lehitas entierran sus armas de guerra), analicen la forma en que pueden ser pacificadores en su hogar o en la escuela y canten una canción acerca de la bondad.