Bienvenidos al Sacerdocio Aarónico y a los Hombres Jóvenes


Charles W. Dahlquist II
“[Caminen] según el santo orden de Dios” (Alma 7:22).

Me da mucho gusto darles la bienvenida al Sacerdocio Aarónico. ¡Qué época tan maravillosa de su vida! La semana antes de cumplir los doce años de edad, me sentía sumamente ansioso por ser ordenado diácono, y espero que ustedes sientan lo mismo. Hablemos en cuanto a algunas de las cosas que pueden esperar.

Para comenzar

Antes de cumplir los doce años de edad, se reunirán con el obispo o el presidente de rama a fin de hablar en cuanto a la dignidad de ustedes y su preparación para recibir el Sacerdocio Aarónico. Una vez que cumplan los doce años, el nombre de ustedes se presentará en la reunión sacramental para un voto de sostenimiento. Se les conferirá el Sacerdocio Aarónico y serán ordenados al oficio de diácono, para lo cual se invita a su familia a que participen de ese maravilloso momento junto con ustedes.

Sacerdocio Aarónico

Su experiencia en el Sacerdocio Aarónico abarcará estas tres cosas: hermandad, instrucción y servicio. Ustedes trabajarán, aprenderán, tendrán éxito y servirán juntos.

¿Se sienten un poco nerviosos al repartir la Santa Cena por primera vez? Por favor, no se preocupen. Antes de que se les dé alguna asignación, uno de sus líderes les explicará exactamente lo que deben hacer; alguien estará cerca de ustedes para ayudarles, de igual manera que ustedes ayudarán a un nuevo diácono en el futuro.

En las reuniones del sacerdocio aprenderán que el Sacerdocio Aarónico “tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo… para la remisión de pecados” (D. y C. 13:1) y que los poseedores del Sacerdocio Aarónico tienen la responsabilidad de “invitar a todos a venir a Cristo” (D. y C. 20:59). Ustedes seguirán aprendiendo los principios del Evangelio y la manera de seguir al Salvador.

El Sacerdocio Aarónico es un sacerdocio preparatorio que les prepara para recibir el Sacerdocio de Melquisedec, así como para una vida de servicio. Ustedes se ocuparán de servir a los miembros del barrio o de la rama y de la comunidad. El verdadero gozo en la vida proviene del servir a los demás, y a medida que ustedes sirvan, sus talentos crecerán y se desarrollarán. Tal vez desempeñen puestos de liderazgo, y esas experiencias servirán para prepararlos para el servicio misional.

Premio Mi Deber a Dios

La Primera Presidencia ha dicho: “Deseamos que todos los hombres jóvenes se esfuercen por ganar el Premio Mi Deber a Dios” 1 . Este programa les ayuda a progresar al fijar metas dignas y alcanzarlas, y ustedes trabajarán con sus líderes del Sacerdocio Aarónico, su obispo o presidente de rama y sus padres.

A continuación aparecen algunos de los requisitos del programa: durante los años que sean poseedores del Sacerdocio Aarónico harán tareas como leer las Escrituras a diario, preparar algunas comidas para su familia, lavar y planchar su ropa durante un mes, y llenar la sección “Mi Diario Personal” del librillo Cumplir Nuestro Deber a Dios.

Cuando hayan obtenido los certificados Mi Deber a Dios para el diácono, el maestro y el presbítero, habrán reunido los requisitos para recibir el medallón Deber a Dios, lo cual es un gran logro, pero la verdadera bendición del programa es que les servirá para prepararse para recibir el Sacerdocio de Melquisedec y la investidura del templo, servir en una misión de tiempo completo, casarse en el templo y llegar a ser un fiel esposo y padre.

Sesión general del sacerdocio y más

Además de las reuniones semanales del Sacerdocio Aarónico de su barrio o rama, cada abril y cada octubre se reunirán con los poseedores del sacerdocio de todo el mundo en una sesión del sacerdocio de la conferencia general. En ella, los apóstoles y profetas les enseñarán la forma de llevar a cabo sus deberes del sacerdocio y de ser mejores personas. Durante el año, habrá charlas fogoneras y otras actividades especiales, por lo que podrán esperar disfrutar de un festín espiritual, intelectual y social.

La Mutual

A la actividad semanal para las organizaciones de los Hombres Jóvenes y de las Mujeres Jóvenes se le llama Mutual; en ella, los jóvenes del barrio o de la rama tienen la oportunidad de reunirse en un entorno social y llevar a la práctica los principios del Evangelio que se enseñan en las reuniones dominicales. Como diáconos, harán en la Mutual las cosas que a los jovencitos de 12 y 13 años de edad les gusta hacer. ¿Y cómo pueden estar seguros de ello? Porque ustedes ayudarán a elegir las actividades. Al llegar a ser maestros y después presbíteros, las actividades cambiarán a fin de acomodarse a sus intereses. Una vez al mes se reunirán con las mujeres jóvenes, lo cual les servirá para aprender a cultivar sanas relaciones con todas las jovencitas.

Honremos el sacerdocio

En mi bendición patriarcal dice: “Honra a tu padre y a tu madre, pero, más que nada, honra el sacerdocio, ya que será tu salvación”. Lo será también para ustedes. Espero trabajar con ustedes a medida que nos esforzamos por seguir a Jesucristo, cuyo sacerdocio pronto poseerán.

Mostrar las referencias

    Nota

  1.   1.

    Carta de la Primera Presidencia, 28 de septiembre de 2001.