Cómo se concibió el Templo de Hong Kong


Monte J. Brough
La selección del solar del Templo de Hong Kong, China, por parte del presidente Hinckley, es un ejemplo de la forma en que funciona la revelación para bendecir a los hijos de Dios en la tierra.

En la primavera de 1991, la Primera Presidencia solicitó a la Presidencia del Área de Asia —constituida por los élderes Merlin R. Lybbert, W. Eugene Hansen y Monte J. Brough— que comenzara discretamente a buscar un solar para un templo en Hong Kong. Hallaron algunos terrenos pequeños y, a su parecer, inadecuados, con unos precios extremadamente elevados. El presidente Gordon B. Hinckley visitó esos terrenos en abril de ese mismo año y alentó a la Presidencia de Área a seguir con la búsqueda.

A finales de 1991 se encontraron dos solares más. Uno formaba parte de un proyecto de desarrollo del gobierno que estaba próximo a una bahía conocida entre los lugareños como Bahía Junco (los “juncos” son unas embarcaciones chinas). El otro sitio posible estaba en Fanling. Pero ni éste ni el de la Bahía Junco eran de fácil acceso ni adecuados para las personas que iban a utilizar el templo, así que la búsqueda proseguía.

Lamentablemente, no quedaba mucho tiempo. Si Hong Kong iba a tener un templo, sería mejor que se construyera antes del 1º de julio de 1997.

Unos cuantos antecedentes tal vez permitan entender la urgencia de terminar el Templo de Hong Kong antes de julio de 1997. En 1898, Hong Kong se convirtió en una colonia británica con la firma de un contrato de arrendamiento por 99 años que vencía el 30 de junio de 1997. En diciembre de 1984, las autoridades chinas y británicas firmaron una declaración por la que se confirmaba que el gobierno británico entregaría Hong Kong a la República Popular de China el 1º de julio de 1997.

En junio de 1992 se reorganizó la Presidencia de Área, con los élderes Monte J. Brough, John K. Carmack y Kwok Yuen Tai como sus integrantes.

En el mes de julio, el presidente Hinckley llamó a la Presidencia de Área en dos ocasiones para conversar sobre los solares de Fanling y Bahía Junco. El presidente Hinckley señaló que él y Ted Simmons, director gerente del Departamento de Bienes Raíces de la Iglesia, se desplazarían hasta Hong Kong el 25 de julio para seleccionar el solar del templo.

Cuando el presidente Hinckley y el hermano Simmons llegaron, los élderes Brough y Carmack los llevaron a media docena de terrenos con posibilidades, comenzando por el Kom Tong Hall, donde se encontraba la oficina del Área. (Por aquel entonces, el élder Tai estaba de viaje, por lo que en ese momento no se encontraba en Hong Kong.) Tras visitar todos los terrenos, el presidente Hinckley, el hermano Simmons y los élderes Brough y Carmack se reunieron con cuatro presidentes de estaca de la zona de Hong Kong, con los que el presidente Hinckley habló de lo que pensaba respecto a los diversos lugares e indagó la opinión de ellos. Supo que le apoyarían en cualquier decisión que él tomara.

El grupo estaba exhausto tras un riguroso día de examinar las diversas propiedades y orar al respecto. El presidente Hinckley se retiró a la habitación de su hotel y les pidió a los élderes Brough y Carmack que regresaran a la mañana siguiente para hablar más sobre el asunto. Era evidente que la Presidencia de Área aún tenía que encontrar una solución que el presidente Hinckley pudiera aceptar.

Aproximadamente a las 6:45 de la mañana, el presidente Hinckley llamó al élder Brough y pidió que él y el élder Carmack estuvieran en la habitación de su hotel a las 8 de la mañana. El hermano Simmons se reunió con ellos a la hora indicada y entonces el presidente Hinckley procedió a mostrar, en una hoja de papel blanco, un dibujo detallado. Aquella noche había visto en una visión un edificio de unas ocho plantas, con el templo en las plantas superiores y otras funciones en las inferiores. Incluía espacio para la capilla Kowloon Tong y la casa y oficina de la misión de Hong Kong, dado que el nuevo edificio obligaría a demoler esas construcciones ya existentes a ambos lados del solar. Este concepto de uso múltiple, explicó el presidente Hinckley, sería diferente del tradicional en otros templos de la Iglesia, que en aquel entonces eran construcciones independientes.

El presidente Hinckley pidió a los élderes Brough y Carmack que expresaran sus opiniones; cada uno respondió que la idea de un edificio de varias plantas y de diversos usos no se había tenido previamente en cuenta, pero tenían la fuerte convicción de que el presidente Hinckley había recibido inspiración —e incluso revelación— sobre las intenciones del Señor.

Después de considerar brevemente las otras opciones, el presidente Hinckley pidió a los presentes que se unieran en oración y les preguntó si les parecía bien que él mismo ofreciera la oración. Entonces le expuso todo el asunto al Señor: Le habló de la necesidad de tener un templo en China para bendecir a las personas de esa parte del mundo. La oración era poderosa y persuasiva, y manifestaba su amor por toda la gente de Asia.

Los allí presentes regresaron al solar de Kowloon Tong y caminaron por el lugar. Cruzaron la calle para conocer el vecindario y ver el solar desde todas las perspectivas, examinando detalladamente los accesos desde el metro. Luego, los élderes Brough y Carmack llevaron al presidente Hinckley y al hermano Simmons al Aeropuerto Internacional de Kai Tak.

De vuelta en Salt Lake City, el presidente Hinckley presentó su esbozo al Departamento de Templos y solicitó a los arquitectos que convirtieran el concepto en planos lo antes posible. Al ver la posibilidad de ampliar la funcionalidad del edificio, los arquitectos del departamento crearon un plano para construir un edificio más grande, casi el doble del tamaño que presentaba el concepto inicial del presidente Hinckley. Para construir un edificio así, iban a necesitar una exención en las limitaciones y restricciones impuestas en los edificios de la región.

Una vez terminados los planos, se solicitó el permiso para construir el ampliado edificio; pero tras muchos meses de negociaciones con los oficiales de Hong Kong, la propuesta se rechazó.

Durante la conferencia general de abril de 1993, el presidente Hinckley invitó al hermano Simmons y a los élderes Brough, Carmack y Tai a su despacho y les preguntó por qué el proceso de aprobación iba tan lento y qué se podría hacer para conseguir el permiso de construcción. Al hablar de la experiencia del presidente Hinckley en Hong Kong y testificar de los sentimientos que la Presidencia de Área tuvo en aquella ocasión, la Presidencia de Área recomendó unánimemente que la Iglesia recuperara el concepto original descrito por el presidente Hinckley en Hong Kong.

Una vez modificados los planos para que reflejaran el concepto original del esbozo del presidente Hinckley, los permisos necesarios se consiguieron con rapidez. A los pocos días, los diversos funcionarios británicos, chinos y de Hong Kong expidieron los permisos para la construcción del templo.

El presidente Hinckley dedicó el Templo de Hong Kong, China, los días 26 y 27 de mayo de 1996. En la oración dedicatoria rogó:

“Tu Iglesia alcanza así en esta zona la plena madurez con la dedicación de este sagrado templo. Rogamos que esta cosecha de almas continúe, que en el futuro, al igual que en el presente, Tu pueblo goce de libertad y seguridad para adorar y que nada detenga el servicio de los misioneros llamados a este lugar. Rogamos que Tu obra crezca y prospere en la gran nación de China y que sus gobernantes sean siempre receptivos para con aquellos llamados y enviados como mensajeros de la verdad revelada”.

El élder Monte J. Brough fue sostenido como miembro de los Setenta en 1988; el élder John K. Carmack sirvió como miembro de los Setenta desde 1984 hasta 2001.