Regalos de Navidad

Mi esposa, nuestros tres hijos y yo nos bautizamos el 27 de septiembre de 1980, y cuando nos incorporamos al Distrito Filipinas Paniqui, fui llamado al sumo consejo del distrito. Como parte de ese llamamiento, visitaba siete ramas, en cada una de las cuales vi que muy pocos miembros tenían un ejemplar de las Escrituras en tagalo. Durante la época de Navidad, comencé a darles ejemplares de la revista Liahona en esa lengua, y aún hoy día sigo dando ejemplares de la revista como si fueran regalos de Navidad.

Pablo M. Butolan, Filipinas

El Evangelio en diferentes culturas

Cada mes aguardo la llegada de la revista Liahona. Verdaderamente es una luz en mi vida. Me gusta mucho que publiquen artículos sobre cómo el Evangelio va a lugares lejanos y cambia la vida de la gente. Aun si pertenecen a culturas diferentes, la gente es capaz de aceptar el Evangelio y vivirlo. Para mí es una confirmación de que éste es el Evangelio de Jesucristo.

Siria María Cordero, República Dominicana

Fortalece mi testimonio

Me siento muy agradecida a mi Padre Celestial por la gran bendición de tener la revista Liahona cada mes. Realmente me encanta su lectura. El consejo de las Autoridades Generales, así como las experiencias de miembros de todo el mundo, me son de ayuda para tomar decisiones en mi vida diaria, además de fortalecer mi testimonio de Jesucristo. Me encanta la revista Liahona.

Cinthya Morales Hidalgo, Ecuador

Le encantan las tarjetas de los templos

Al bautizarme hace tres años, aprendí sobre el templo y me encantó. Desde el principio, a mi hija, Jessica, que en aquel entonces tenía cuatro años, le encantaba viajar para ver el templo. A ella le gustan mucho los relatos de la revista Liahona y le encantan las tarjetas de los templos, al grado de que las colecciona. Gracias a mi hija, he logrado fortalecer mi testimonio de la casa del Señor.

Petra Longerich, Alemania

Gracias

Gracias por su tiempo y sus esfuerzos. Me encanta la revista Liahona; disfruto de su lectura. Los mensajes y las ilustraciones son como alimento para el alma. El Evangelio lo es todo para mí; es mi mayor felicidad. Amo esta Iglesia y sé de todo corazón que es verdadera. Ruego por todos ustedes y les doy las gracias por todo lo que hacen.

Christian Yosemith Suárez Rodríguez, México