Superación personal, de la familia y del hogar en todo el mundo


Un lugar “en [el] que se unen manos y corazones en un ambiente seguro, tranquilo y agradable”. Así es como Bonnie D. Parkin, presidenta general de la Sociedad de Socorro, describe la reunión de superación personal, de la familia y del hogar. Es un lugar donde las mujeres de cualquier edad pueden fortalecer su fe en Jesucristo y aprender habilidades que les servirán para administrar mejor el hogar y ser mejores madres. Es un momento en el que las hermanas pueden socializar, aprender y edificarse.

Desde enero de 2006, fecha en la que entraron en vigor las nuevas pautas de superación personal, de la familia y del hogar, las hermanas de la Sociedad de Socorro de todo el mundo han captado la visión de lo que puede llegar a ser este programa.

Reuniones de superación

En lugar de mensualmente, las reuniones de superación personal, de la familia y del hogar se celebrarán cuatro veces al año para todas las hermanas. Una de estas reuniones conmemora la organización de la Sociedad de Socorro el 17 de marzo de 1842. Además de las reuniones de los barrios y las ramas, la Sociedad de Socorro de estaca o de distrito celebra una o dos reuniones anuales de superación, una de las cuales coincide con la transmisión anual de la reunión general de la Sociedad de Socorro del mes de septiembre.

Actividades de superación

La Sociedad de Socorro de barrio o rama también ofrece actividades regulares para grupos de hermanas con intereses similares. De ese modo, las líderes de la Sociedad de Socorro responden a las necesidades y los deseos de las hermanas al decidir qué actividades ofrecer.

Reuniones de superación personal, de la familia y del hogar

En las reuniones trimestrales de superación personal, de la familia y del hogar, las hermanas pueden “tener un sentido de unidad al participar en actividades que aumentan la fortaleza espiritual, desarrollan las habilidades personales, fortalecen el hogar y la familia y ejercen la caridad por medio del servicio”, dice la hermana Parkin. “En esas reuniones, se fortalecen los lazos de la hermandad, se extiende amistad hacia los miembros nuevos y los menos activos, y se encuentran abundantes oportunidades misionales”.

Los siguientes son ejemplos de lo que han hecho algunas estacas y barrios en sus reuniones de superación personal, de la familia y del hogar.

Un barrio conmemoró la creación de la Sociedad de Socorro con un programa llamado “Hermandad: Un tapiz de amor”. Estaba basado en el discurso que el presidente James E. Faust, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, pronunció en la reunión general de la Sociedad de Socorro en septiembre de 2002 1 . Al terminar la cena, ocho hermanas compartieron sus experiencias y sus pensamientos sobre lo que significa para ellas que la Sociedad de Socorro sea un lugar donde aprender, hacer amistades eternas, disfrutar de la hermandad y brindar servicio.

La reunión de superación de una estaca se centró en edificar nuestra fe en Jesucristo e incluyó una reunión de testimonios. Stephanie Wilkey, presidenta de la Sociedad de Socorro de esa estaca, escribe: “Habíamos sentido la inspiración de tener una reunión de superación personal, de la familia y del hogar basada en uno de los principios de la caridad: la bondad. Nos costó toda nuestra fe seguir las impresiones que habíamos recibido como presidencia para llevar a la práctica esa idea. Mis consejeras me aseguraron que las hermanas asistirían a la reunión y que se pondrían de pie y compartirían con nosotras las impresiones de su corazón. ¡Y vaya si vinieron! Cerca de 350 colmaron el centro de reuniones una tarde de viento y lluvia. Se pusieron de pie y abrieron sus corazones las unas a las otras con magníficos testimonios relacionados con la manera de aplicar el principio de la bondad a su diario vivir. Cuando las hermanas salieron del centro hora y media más tarde, expresaron con palabras y lágrimas que habían sentido el amor del Señor y que estaban muy agradecidas por haber asistido”.

En otra estaca, Mickie Neslen, presidenta de la Sociedad de Socorro, se percató de que la estabilidad económica contribuye al fortalecimiento de las familias. Ella y la presidencia de estaca prepararon una reunión de estaca de superación personal, de la familia y del hogar, viajando de barrio en barrio para presentarla. Comenzaba con una lección espiritual sobre finanzas y luego se invitaba a las hermanas a visitar cinco talleres diferentes con presentaciones de 15 minutos impartidas por hermanas bien preparadas:

  1. 1.

    “Cómo elaborar un presupuesto” mostraba las diversas maneras de administrar y gestionar el dinero valiéndose de libretas, sobres o programas informáticos.

  2. 2.

    “Consejos prácticos sobre cómo ahorrar dinero” versaba sobre maneras sencillas de ahorrar cada día.

  3. 3.

    “Finanzas para niños” demostraba cómo enseñar las finanzas a los más pequeños a través de una variedad de métodos, incluidos algunos juegos que requerían la participación de los asistentes.

  4. 4.

    “Prepárense para el futuro” repasaba información sobre seguros de discapacidad, atención asistencial, atención a la tercera edad y otras inquietudes relacionadas con la jubilación.

  5. 5.

    “El costo del crédito” señalaba los peligros de la deuda y cómo evitarla.

Estas reuniones de superación contribuyeron a formar y a fortalecer a las hermanas de maneras muy importantes.

    Nota

  1.   1.

    Véase “Todas son enviadas del cielo”, Liahona, noviembre de 2002, pág. 110.

Actividades de superación personal, de la familia y del hogar

Las actividades de superación personal, de la familia y del hogar están menos estructuradas que las reuniones trimestrales y las pueden organizar las especialistas bajo la dirección de la presidencia. Al principio, la idea de las actividades les resultaba un tanto difícil a algunas líderes, pero después de evaluar las necesidades de las hermanas, asesorarse con sus líderes del sacerdocio y orar en busca de inspiración, han tenido buenas ideas y desarrollado la confianza. Algunas de las ideas que han gozado de éxito incluyen el aprender cómo hacer pequeñas reparaciones en casa, clases de mejoramiento matrimonial, grupos de estudio de Predicad Mi Evangelio, llevar comidas a hermanas confinadas a su casa por razones de salud o por circunstancias personales, o crear un grupo de apoyo para hermanas con problemas de fertilidad.

“Me preguntaba cómo podía este nuevo programa fomentar la unidad entre las hermanas si nos reuníamos en grupos pequeños, pero estaba dispuesta a probarlo”, escribe Richelle Pearce, del Barrio Shadowbrook, Estaca Kaysville, Utah Sur. “Yo hago pan un par de veces a la semana, así que una vez hechos los arreglos pertinentes, las líderes de la Sociedad de Socorro invitaron a cualquiera que tuviera interés a pasar por mi casa y tener una actividad.

“El jueves siguiente se presentaron en casa cinco hermanas, todas con circunstancias diferentes: una joven madre, una madre que trabaja, una hermana anciana y dos mujeres con familias grandes como la mía. Lo que ocurrió en las dos horas siguientes fue para mí un testimonio de la inspiración de este programa. Las hermanas no sólo aprendieron a moler trigo y a hacer pan, sino que conversaron, se rieron, compartieron ideas y se hicieron grandes amigas. Al verlas marchar con su pan y su harina de trigo, supe que este programa uniría a las hermanas de manera asombrosa”.

En Nigeria, aprender a hacer pan supuso más que aprender una importante destreza. Una hermana de la Rama Ikot Ekpene, Misión Nigeria Uyo, dice que las actividades de superación cambiaron su vida. Explica que después de su bautismo y confirmación, había dejado de asistir a la Iglesia hasta que una hermana de la Sociedad de Socorro la invitó a una actividad de superación en la que aprendió a hacer jabón, un lujo difícil de conseguir en la lejana aldea en la que vivía. En otra actividad aprendió a hacer pan de excelente calidad, algo que no podía adquirir cerca de casa. Su entusiasmo ha ido en aumento al reunirse regularmente las hermanas para hacer pan para sus hogares y para la reunión sacramental de los domingos.

En México, había unas hermanas que tenían interés en aprender a cortar el cabello. Para muchas de ellas, aprender esa técnica les supondría un ahorro que contribuiría a ayudar económicamente a sus familias.

En un barrio de solteros, las líderes de la Sociedad de Socorro pidieron al quórum de élderes que enseñara a las hermanas de la Sociedad de Socorro a cambiar un neumático pinchado y a revisar el aceite de los automóviles. Eso no sólo fomentó la autosuficiencia entre las hermanas, sino que permitió a esos jóvenes miembros solteros socializar entre sí.

¿Cómo están recibiendo las hermanas de la Sociedad de Socorro las nuevas pautas de superación personal, de la familia y del hogar? En muchas partes se están recibiendo con fe, entusiasmo y creatividad. Con el paso del tiempo, este programa inspirado seguirá creciendo y bendecirá la vida de aún más hermanas de la Sociedad de Socorro de todas las edades y de todo el mundo.