2007
La Iglesia celebra el 200 aniversario del nacimiento de Wilford Woodruff
Marzo de 2007


La Iglesia celebra el 200 aniversario del nacimiento de Wilford Woodruff

El 1 de marzo de 2007 será el 200 aniversario del nacimiento de Wilford Woodruff, el cuarto Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Wilford Woodruff nació el 1 de marzo de 1807 en Farmington, Connecticut, y también creció en aquel lugar. Trabajaba en un molino de trigo. Se unió a la Iglesia en 1833 y sirvió en dos misiones antes de que se le ordenara como apóstol en 1839.

Como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, hizo cuatro misiones más, presidió el Templo de St. George, Utah, y trabajó seis años como historiador de la Iglesia.

Se le sostuvo como Presidente de la Iglesia el 7 de abril de 1889. Dedicó el Templo de Manti, Utah, y el tan esperado Templo de Salt Lake; también supervisó la organización de la Sociedad Genealógica de Utah y recalcó el valor de mantener registros históricos.

El presidente Woodruff fue un fiel pionero y participó en el Campamento de Sión con el profeta José Smith. A los 40 años entró en el Valle del Gran Lago Salado, el 24 de julio de 1847, y se encontraba con Brigham Young cuando éste proclamó: “éste es el lugar”.

“Con maravillas obra Dios” (Himnos, Nº 191) era el himno favorito del presidente Woodruff. “ ‘Le encantaba ese himno’, afirmó el presidente Heber J. Grant [1856–1945], que sirvió como apóstol cuando Wilford Woodruff era Presidente de la Iglesia. ‘Estoy seguro de que lo cantábamos hasta dos veces por mes en nuestras reuniones semanales en el templo, y raramente pasaba un mes sin que el hermano Woodruff pidiera que lo cantáramos. Él creía en esta obra con todo su corazón y toda su alma, y trabajó en ella con todas las fuerzas que Dios le dio para hacerla avanzar’” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. XVI).

Al presidente Woodruff se le recuerda por su gran diligencia en mantener su diario personal. Escribió en su diario durante casi toda su vida de adulto, “haciendo su anotación final el 31 de agosto de 1898, dos días antes de morir” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 131).

En una reunión, enseñó un principio que se puede aplicar tanto a los diarios como a los registros oficiales de la Iglesia: “Cuando se camina en medio de una corriente rápida, nunca se pasa dos veces por la misma agua. Tampoco se puede vivir más de una vez el mismo período de tiempo. Cuando atravesemos el umbral de esa puerta, habremos cerrado para siempre lo que ha pasado en esta reunión; el tiempo que hemos pasado esta noche nunca se repetirá. Entonces, ¿no deberíamos llevar un registro de nuestra labor, de las enseñanzas y de los consejos que hemos escuchado en esta reunión? Eso es lo que debemos hacer” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 132).

Instó a los niños a comenzar a escribir en su diario a una edad temprana: “Si mis jóvenes amigos empiezan a hacer eso y continúan haciéndolo, les será de mucho más valor que el oro en un día futuro” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 137).

Tras mucha meditación y oración, el presidente Woodruff recibió la revelación de que los Santos de los Últimos Días debían abandonar la práctica del matrimonio plural. En 1890 escribió el Manifiesto, en el cual testificó de que la Iglesia había dejado de proclamar esta práctica. Además de convertirse en el portavoz del Señor para aquella revelación, el presidente Woodruff también dejó un legado en el que se recalcó la obra misional y la obra del templo.

El presidente Woodruff murió en San Francisco, California, Estados Unidos, el 2 de septiembre de 1898, a los 91 años.

En 2006, los miembros de todo el mundo aprendieron acerca del testimonio de este profeta gracias al manual Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff. Dicho manual contiene numerosos relatos de la vida y el ministerio del presidente Woodruff.

En su búsqueda de la verdad, el presidente Woodruff sintió la necesidad de ver a un profeta de nuestros días: “Desde que era muy joven, oraba día y noche para poder ver en vida a un profeta. Habría caminado dos mil kilómetros con tal de ver a un profeta o a un hombre que me enseñara las cosas que yo leía en la Biblia. No podía afiliarme a ninguna iglesia, porque no había encontrado ninguna que profesara esos principios” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 21).

El presidente Woodruff enseñó la importancia de la revelación moderna: “La Iglesia de Dios no podría sobrevivir veinticuatro horas sin la revelación” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 48).

También recalcó la revelación personal por medio del Espíritu: “Pueden tener la ministración de ángeles; pueden ver muchos milagros… pero afirmo que el don del Espíritu Santo es el don más grande que se pueda conferir al hombre” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 50).

El presidente Woodruff exhortó con frecuencia a sus hermanos a que participaran de las bendiciones disponibles en el templo. Dijo lo siguiente: “Considero que la edificación de templos es uno de los requisitos importantes que exige el Señor a los Santos de los Últimos Días en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, para que podamos ir a esos templos y redimir no sólo a los vivos sino a nuestros muertos” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. XXXIV). Con su diligencia característica, fue un ejemplo en el aspecto de la obra del templo y se aseguró de efectuar esta obra por miles de sus antepasados.

A semejanza de otros profetas de sus días, el presidente Woodruff profetizó que llegaría el tiempo en que habría templos por todo el mundo.