El profeta José Smith, un maestro extraordinario


Jay E. Jensen

Mientras se recuperaba de las cuatro heridas de bala que había recibido en la cárcel de Carthage, e indudablemente lleno de admiración hacia su amado Profeta que acababa de morir como mártir, el presidente John Taylor (1808–1887) escribió estas inspiradas palabras: “José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando sólo a Jesús” (D. y C. 135:3).

Hace poco, el presidente Gordon B. Hinckley testificó lo siguiente: “La historia de José es el relato de un milagro: Nació en la pobreza; se crió en la adversidad; fue expulsado de un lugar a otro, acusado falsamente y encarcelado de manera ilegal. Fue asesinado a la edad de treinta y ocho años. Pero, en el corto espacio de los veinte años que precedieron a su muerte, logró lo que nadie ha logrado en el transcurso de toda una vida” 1 .

Entre los muchos logros de José Smith se cuenta el de establecer las bases para nuestra comprensión de la doctrina en los últimos días. “…esta generación”, dijo el Señor al profeta José, “recibirá mi palabra por medio de ti” (D. y C. 5:10).

José tuvo escasa instrucción escolar, pero el Maestro Alfarero lo moldeó hasta formar de él un Profeta sabio e inteligente y un maestro extraordinario con inspirada percepción. Muchas de sus enseñanzas se hallan ahora publicadas en el libro Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith. Esta nueva y magnífica obra ofrece a los miembros de todo el mundo una oportunidad incomparable de aprender sobre el Profeta de la Restauración y sus enseñanzas.

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith

Mientras fue Profeta y Presidente de la Iglesia, José Smith enseñó por medio de cientos de discursos, de los cuales, lamentablemente, sólo unos cincuenta quedaron escritos. Desde hace varios años, muchas personas, profesionales y voluntarias, han examinado diligentemente los registros históricos para recopilar y revisar las declaraciones que se han atribuido al Profeta. Sus enseñanzas se estudiaron, se autenticaron y se compilaron concienzudamente. Después, la compilación fue aprobada por la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles.

Cada una de las citas que aparecen en Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith se examinó cuidadosamente a fin de cerciorarse de su exactitud. Se hizo un esfuerzo minucioso y extenso para verificar las fuentes originales; ese esfuerzo fue necesario porque la forma en que se registraban los discursos en la época del Profeta era muy diferente de la forma en que se registraron los discursos de Presidentes de la Iglesia posteriores. Como se explica en el libro: “Durante la vida de José Smith, el uso de la taquigrafía no era común. Por lo tanto, sus discursos se registraban en forma manuscrita e imprecisa; generalmente, lo hacían los escribientes, los líderes y otros miembros de la Iglesia. Él daba casi todos sus discursos espontáneamente, sin texto preparado, por lo que las notas que tomaban los que lo escuchaban son el único registro disponible” 2 .

Este libro nuevo contiene declaraciones inspiradas de José Smith sobre más de ciento veinticinco temas del Evangelio. El índice alfabético nos ayudará a encontrar más fácilmente las enseñanzas del Profeta sobre esos temas. Las notas que hay al final de cada capítulo proporcionan información detallada sobre las fuentes de donde proceden sus palabras. Además, se cuenta con un apéndice con explicaciones sobre el lugar de procedencia en el que se presta particular atención a la Historia de la Iglesia [History of the Church], que es la fuente principal de las enseñanzas del Profeta.

El libro será el manual que se utilizará durante los próximos dos años para el estudio del Evangelio, el segundo y tercer domingo del mes, en las clases de los quórumes del Sacerdocio de Melquisedec y en las de la Sociedad de Socorro. Como director ejecutivo del Departamento de Cursos de Estudio, espero que se convierta en una fuente predilecta de conocimiento para los miembros, tanto individualmente como en familia. Todo miembro de la Iglesia mayor de dieciocho años recibirá un ejemplar. Es un digno compañero de los demás libros de la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia y debe formar parte integral de una biblioteca para el estudio personal y familiar del Evangelio.

Éste tiene un estilo y un formato similar al de los demás libros de la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. A semejanza de los otros libros de dicha serie, contiene una introducción que proporciona ideas útiles para el aprendizaje y la enseñanza, una reseña histórica, un resumen de la vida y del ministerio del Profeta y, al final de cada capítulo, sugerencias para el estudio y la enseñanza. Esas secciones tienen por objeto ampliar nuestra habilidad de aprender y de enseñar sobre José Smith y sus declaraciones proféticas.

Tanto los alumnos como los maestros sacarán provecho también de las ilustraciones y de la información introductoria que hay al principio de cada capítulo. Hay más de ciento cuarenta fotos, pinturas e ilustraciones, incluso obras de arte que nunca se habían publicado y que representan momentos inspiradores, como el bautismo del padre del Profeta (capítulo 7); la aparición de Elías el profeta en el Templo de Kirtland (capítulo 26); el Profeta pacificando con su simpática personalidad a un grupo de soldados enfurecidos (capítulo 29); los momentos de extrema tensión en la cárcel de Richmond, Misuri, cuando José, encadenado con unos cuantos de sus hermanos fieles, se puso de pie para reprender a los guardias que proferían insultos y maldiciones (capítulo 30); y la cura milagrosa de Elijah Fordham, en Commerce, Illinois (capítulo 33). Nuestra vida se hará más noble y nuestro testimonio se verá reforzado si dedicamos tiempo a reflexionar sobre los acontecimientos que se representan en esas reproducciones visuales.

La sección introductoria de los capítulos, titulada “De la vida de José Smith”, presenta un aspecto de la vida del Profeta y de los acontecimientos principales de la Restauración. Leeremos sobre su función como esposo y padre, sus relaciones con los amigos y sus encuentros con los enemigos; sabremos de su éxito como líder y del pesar que le producía la persecución. A medida que leamos y reflexionemos sobre sus experiencias personales, el afecto y el aprecio que sentimos por él aumentarán y se fortalecerán nuestro conocimiento de José Smith, el Profeta de la Restauración, y el testimonio que tenemos de él. Consideremos ahora unas cuantas enseñanzas inspiradas que contiene esta nueva publicación.

La Primera Visión

El primer capítulo de este libro extraordinario comienza como comenzó la Restauración, con la Primera Visión. En 1820, la oración humilde de José Smith, un muchacho de catorce años, rompió el velo de silencio que había cubierto la tierra durante varios siglos. Fue una ocasión de tal magnitud y significado que el Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo, aparecieron ante el joven José, y éste llegó a ser un testigo de primera mano de la existencia real de Dios y de Su Hijo. Casi al final de su vida, el Profeta dijo lo siguiente: “Voy a preguntar a Dios”, declaró, “porque quiero que todos ustedes lo conozcan y que se familiaricen con Él… Así sabrán que yo soy Su siervo” 3 . El contenido del capítulo 1 nos permite estudiar el relato personal que hizo el Profeta sobre su visión milagrosa y meditar sobre él.

El Libro de Mormón

En seis capítulos de este nuevo libro hay partes en las que, para hacer hincapié en la importancia del Libro de Mormón, se repiten los acontecimientos que tienen que ver con la forma en que salió a la luz, su traducción e impresión. Refiriéndose a su experiencia al traducir los escritos proféticos, el Profeta dijo después: “Por el poder de Dios, traduje de jeroglíficos el Libro de Mormón, cuyo conocimiento se había perdido para el mundo, un acontecimiento maravilloso en el cual estuve solo, un joven sin instrucción, para combatir con una nueva revelación la sabiduría mundana y la ignorancia colectiva de dieciocho siglos” 4 . Los relatos históricos de la salida a luz del Libro de Mormón que contiene este nuevo libro están acompañados por las enseñanzas del Profeta sobre temas como las Escrituras, el arrepentimiento, la oración, la revelación personal y la organización de la Iglesia.

En la nueva publicación se incluye esta promesa del Profeta, que se cita a menudo: “Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” 5 . La experiencia nos enseña que los que lean seguido el Libro de Mormón y apliquen sus enseñanzas disfrutarán de la inspiración del cielo en la difícil jornada de la vida.

Si meditamos y oramos al leer el Libro de Mormón y lo que José Smith enseñó sobre él, llegaremos a saber que dicho libro no fue el producto de un muchacho de granja del siglo diecinueve, ni de ninguna otra persona de esa época. Cada vez que lo leamos, nos daremos cuenta de que fue un don de Dios, escrito y compilado por discípulos antiguos, preservado a través de los siglos y traducido por el extraordinario vidente José Smith. Es una evidencia tangible del llamamiento de José Smith como Profeta de la Restauración.

La restauración del Sacerdocio Aarónico y del Sacerdocio de Melquisedec

En el nuevo libro, se mencionan brevemente la restauración del Sacerdocio Aarónico y del Sacerdocio de Melquisedec, y de sus llaves. El Profeta testificó que había recibido de Juan el Bautista la autoridad y las llaves del Sacerdocio Aarónico. “…me basta decir”, dijo él, “que salí al bosque para pedir al Señor en oración que me hiciera saber Su voluntad concerniente a mí; y vi un ángel [Juan el Bautista] y éste puso sus manos sobre mi cabeza, y me ordenó sacerdote según el orden de Aarón y para poseer las llaves de este sacerdocio” 6 . A las pocas semanas, los apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecieron y confirieron el Sacerdocio de Melquisedec y sus llaves a José Smith y a Oliver Cowdery. Diez años después de esas apariciones milagrosas, el Profeta testificó: “Creemos que ningún hombre puede administrar la salvación por medio del Evangelio a las almas de los hombres, y en el nombre de Jesucristo, a menos que esté autorizado por Dios, por revelación o por haber sido ordenado por alguien a quien Dios haya enviado por revelación” 7 .

En la actualidad, declaramos humildemente que Dios autorizó a José Smith por medio de ministros divinamente nombrados, y que el Profeta extendió esa autoridad a otros hombres confiriéndoles el sacerdocio y sus llaves. Con gratitud, afirmamos que desde aquella época, hasta el presente, ha habido una cadena intacta e ininterrumpida para conferirlo y ordenar al hombre.

Las ordenanzas del templo

“En la primavera de 1836”, leemos en el capítulo 26, “después de tres años de trabajo y sacrificios, los santos de Kirtland vieron por fin terminado su hermoso templo, el primero de esta dispensación” 8 . Cientos de personas se reunieron para la dedicación. Leemos también sobre las gloriosas manifestaciones que tuvieron lugar en esa ocasión, así como lo que José Smith enseñó acerca del poder de sellar a las familias para que estén juntas para siempre. En junio de 1843, el Profeta reiteró la importancia de los templos al enseñar lo siguiente: “…hay ciertas ordenanzas y principios que, para poder enseñarse y practicarse, deben efectuarse en un lugar o casa edificada para tal propósito” 9 .

Desde 1836 se han construido y dedicado al Señor más de ciento veinte templos. Por medio de las ordenanzas del templo, se inviste a las personas, se sella a las familias, se efectúan ordenanzas salvadoras por antepasados muertos, se realizan convenios y las personas reciben bendiciones. Todo esto es posible gracias a la obra que llevó a cabo el Señor por medio del profeta José Smith.

La revelación continua

En el capítulo 16 se encuentran algunas de las enseñanzas más profundas de José Smith referentes a la revelación, a los profetas vivientes y a las consecuencias que sobrevienen por rechazarlos. El Profeta dijo una vez: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue fundada sobre la revelación directa, tal como lo ha sido siempre la Iglesia de Dios, de acuerdo con las Escrituras” 10 .

Desde la época de José Smith, la revelación se ha recibido por medio de hombres llamados para ser profetas y para guiar a la Iglesia del Señor. Él no ha dejados solos a Sus siervos, a Su Iglesia ni a Su pueblo. Nosotros declaramos que Él concede guía divina a aquellos a quienes llama para administrar Su reino.

La familia

Los consejos del Profeta y su sabiduría con respecto a la importancia y la naturaleza eterna de la familia se destacan en el capítulo 42. Parley P. Pratt hizo este comentario: “José Smith fue quien me enseñó a valorar las afectuosas relaciones de padre y madre, de esposo y esposa, de hermano y hermana, de hijo e hija” 11 . En su diario personal, el Profeta hizo una anotación conmovedora refiriéndose a su padre, que estaba gravemente enfermo: “Cuidé de nuevo a mi padre, que estaba muy enfermo. En mi oración en privado esta mañana, el Señor me dijo: ‘Mi siervo, tu padre vivirá’. Lo cuidé todo el día con mi corazón elevado hacia Dios en el nombre de Jesucristo, para que le restaure la salud, para que yo pueda tener la bendición de su compañía y sus consejos, considerando que una de las más grandes bendiciones terrenales es la relación con los padres, cuyos años maduros y experiencia los capacitan para ofrecer los consejos más sabios” 12 .

Una fuente accesible de conocimiento

Esta nueva publicación de la Iglesia presenta las enseñanzas inspiradas del Profeta en temas relacionados con el Evangelio, como la obra misional, la obediencia, la muerte, la adversidad, la unidad, el liderazgo, la apostasía, el perdón, los amigos y muchos otros similares. De un modo sin precedentes, las enseñanzas de José Smith están disponibles ahora para los miembros de la Iglesia en todo el mundo por medio de este libro. Hasta el presente, nunca ha habido tantos hijos de Dios que tuvieran este acceso a sus declaraciones proféticas.

Lo que comenzó en la primavera de 1820 con una sola alma, en un lugar solitario, se ha convertido en una familia de millones de personas que procuran seguir a Jesucristo. Hablando al corazón y al alma de todo miembro fiel, el Espíritu Santo testifica de aquel muchacho humilde y aparentemente común a quien el Señor moldeó para formar un Profeta y maestro extraordinario. Si aprendemos y vivimos las enseñanzas del profeta José Smith que se han publicado en esta nueva y magnífica obra, podemos mantener vivo el fuego de ese testimonio.

EL PROFETA COMO MAESTRO

Debido, en parte, a su sed de aprender, el profeta José Smith fue un maestro extraordinario del Evangelio. Tenía la habilidad de mantener la atención de miles de personas durante horas, mientras predicaba las verdades del Evangelio restaurado. El presidente Brigham Young (1801–1877) describió de esta manera la inspirada aptitud para enseñar que tenía el Profeta: “Él tomó el cielo, en cierto sentido, y nos lo trajo a la tierra; y tomó la tierra, la enalteció y, con claridad y sencillez, mostró las cosas de Dios… ¿No tuvo José para ustedes el mismo efecto en su entendimiento? ¿No tomaba él acaso las Escrituras y las presentaba con gran claridad y sencillez para que todos pudieran entenderlas?” 1

El élder Parley P. Pratt (1807–1857) dejó un registro de una oportunidad en que la magnífica habilidad de enseñar del Profeta influyó en miles de personas en Filadelfia, Pennsylvania: “…se le presentó la oportunidad de predicar en una iglesia muy grande, y unas tres mil personas se reunieron para escucharlo. El primero en hablar fue el hermano Rigdon, y trató sobre el Evangelio, basando la doctrina en la Biblia. Cuando terminó, el hermano José se levantó como un león a punto de rugir y, lleno del Espíritu Santo, habló con gran poder, testificando de las visiones que había tenido, del ministerio de ángeles del cual había gozado y de cómo había encontrado las planchas del Libro de Mormón y las había traducido por el don y el poder de Dios. Comenzó diciendo que si nadie más tenía el valor de testificar de ese mensaje tan glorioso del cielo, y del descubrimiento de tan glorioso registro, él sentía la necesidad de hacerlo en justicia a la gente, y dejaba el acontecimiento en manos de Dios”.

A continuación, el élder Pratt escribió: “La congregación en pleno se quedó asombrada, como electrizada, y sobrecogida ante el tono de verdad y autoridad con que él habló, y ante las maravillas que relató. La impresión que causó fue perdurable y muchas almas se unieron al redil” 2 .

En una oportunidad por lo menos, el Señor llevó a cabo un milagro para que la gente pudiera escuchar mientras el Profeta enseñaba. Amasa Potter estaba presente durante un discurso que pronunció José Smith cerca del Templo de Nauvoo, en abril de 1844, y registró lo siguiente acerca de esa experiencia: “Después de que [el Profeta] hubo hablado unos treinta minutos vino un fuerte viento y se desató una tormenta. El polvo era tan denso que no podíamos vernos unos a otros, y algunas personas se disponían a partir cuando José les dijo que se quedaran e hicieran que sus oraciones subieran hasta el Dios Todopoderoso para que el viento dejara de soplar y parara la lluvia, y que así se haría. A los pocos minutos el viento y la lluvia cesaron y los elementos se calmaron como en una mañana de verano; la tormenta se dividió y fue hacia el norte y hacia el sur de la ciudad, y podíamos ver en la distancia los árboles y arbustos movidos por el viento, mientras que donde estábamos nosotros hubo calma durante una hora, y durante ese momento el Profeta predicó uno de los sermones más grandiosos que hayan salido de su boca y fue sobre el grandioso tema de los muertos” 3 .

El profeta José Smith anhelaba que los Santos de los Últimos Días y las demás personas recibieran todo el conocimiento posible, y se esforzó infatigablemente por enseñarles todo lo que Dios le había revelado con tanta liberalidad. En un discurso que dio en Commerce, Illinois, en junio de 1839, el Profeta enseñó lo siguiente: “Dios no ha revelado nada a José que no hará saber a los Doce, y aun el menor de los santos podrá saber todas las cosas tan pronto como pueda soportarlas” 4 . En otro discurso pronunciado en abril de 1843, dijo: “Todo el día lo estoy meditando, y más importante que la comida y la bebida me es saber cómo podré lograr que los santos de Dios comprendan las visiones que como corriente desbordante fluyen a mi mente. ¡Ah, cómo me deleitaría poner ante ustedes ideas en las cuales nunca pensaron!” 5 .

Notas

  •   1.

    Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 361.

  •   2.

    Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 158–159.

  •   3.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 527.

  •   4.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 283.

  •   5.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 553.

  • CÓMO APROVECHAR MEJOR ESTE LIBRO

    • Los líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro deben cerciorarse de que todos los miembros mayores de dieciocho años reciban un ejemplar de esta nueva publicación de la Iglesia

    • Por estar aprendiendo el Evangelio, todos podemos leer y estudiar el capítulo correspondiente y meditar en ello antes de cada clase, e ir preparados para compartir nuestras ideas y testimonio durante los análisis de la lección.

    • Las sugerencias que se hacen en la introducción son para ayudar a los maestros a concentrarse en el contenido del libro más bien que complementar la lección con otros materiales.

    • Padres e hijos pueden preparar las lecciones de la noche de hogar utilizando las láminas, los relatos, las citas y las preguntas del libro.

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      Notas

    1.   1.

      Véase “José Smith: Profeta de Dios, siervo poderoso”, Liahona, diciembre de 2005, pág. 4.

    2.   2.

      Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 594.

    3.   3.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 41.

    4.   4.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 64.

    5.   5.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 67.

    6.   6.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 90.

    7.   7.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 115.

    8.   8.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 325.

    9.   9.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 443.

    10.   10.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 205.

    11.   11.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 513.

    12.   12.

      Enseñanzas: José Smith, pág. 515.