2008
La pizarra: una buena herramienta para la enseñanza
Septiembre de 2008


La pizarra: una buena herramienta para la enseñanza

La pizarra mejorará su enseñanza…si la emplea de forma apropiada.

Como maestro, siempre estoy buscando formas eficaces de hacer participar a mis alumnos en la lección. Pensaba que estaba empleando correctamente la pizarra hasta que vi la del aula que está junto a la mía. Allí, en el centro y ordenadamente, aparecían una sencilla declaración de doctrina, una lámina y dos preguntas junto con instrucciones para que los alumnos las contestaran. Una vez que los miembros de la clase entraron, los observé mientras buscaban en las Escrituras las respuestas a ambas preguntas; incluso hablaron entre sí sobre la doctrina presentada. ¡Y toda esa actividad tuvo lugar antes de que empezara la clase!

Me quedé muy impresionado. Ahí había un maestro que empleaba una sencilla herramienta para envolver a sus alumnos en el aprendizaje durante un tiempo que generalmente queda perdido. Les dio la bienvenida y los reunió para la oración, pero cuando empezó la lección, el Espíritu del Señor ya había llegado al corazón de muchos de ellos y estaban preparados para una maravillosa experiencia con las Escrituras.

Pautas básicas

Aparte de las pautas que aparecen en La enseñanza: el llamamiento más importante (véanse las págs. 181 y 203), he encontrado que las siguientes ideas son útiles para emplear la pizarra en la enseñanza del Evangelio.

  • Hágalo con sencillez. En la reunión mundial de capacitación de líderes que se realizó en febrero de 2007, el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, recordó a los maestros que las ayudas visuales son solamente ayudas y que “no deben sustituir la lección. Utilícenlas de la misma forma en que se usan las especias para cocinar: para dar sabor, para realzar, para acentuar, para enriquecer. Un mapa, una pintura, el fragmento de un video o un punto clave escrito en la pizarra pueden marcar la diferencia entre una buena lección y una gran lección”1.

  • Prepárese. Antes de enseñar la lección, organice en una hoja de papel lo que desee escribir en la pizarra.

  • Escriba claramente. En La enseñanza: el llamamiento más importante (artículo Nº 36123 002), se alienta a los maestros a escribir “con claridad y con letras suficientemente grandes para que todos puedan verlas, asegurándose de que las palabras queden bien separadas, estén en orden y sean fáciles de leer”2. Si lo desea, pida a un miembro de la clase que le ayude en esto.

Qué escribir

A continuación hay varias sugerencias para emplear la pizarra a fin de que los miembros de la clase tengan una experiencia más significativa:

Escriba mensajes para la clase

  • Reciba a los alumnos escribiendo en la pizarra: “¡Bienvenidos!” o “¡Que tengan un día hermoso!”

  • Felicite a los que hayan tenido logros especiales en sus estudios o en la Iglesia. Por ejemplo: “Felicitaciones por haber recibido tu premio ‘Mi deber a Dios’”.

  • Pida al presidente del quórum o de la clase que escriba cualquier anuncio que haya para alguna actividad futura.

Despierte el interés y haga destacar la lección escribiendo lo siguiente:

  • El título de la lección: Escriba el título de la lección o una frase que represente el tema. Eso contribuirá a que los alumnos piensen en lo que van a aprender antes de que empiece la clase.

  • Una pregunta: Escriba en la pizarra una pregunta que piense hacer más adelante durante la clase. Incluso puede pedir a los alumnos que escriban la respuesta antes de empezar la lección; eso dará lugar a análisis más interesantes.

  • Un dibujo: Muchas personas aprenden visualmente. Considere la idea de hacer en la pizarra, o pedir a un alumno que lo haga, dibujos sencillos de personas, objetos o acontecimientos relacionados con la lección. Por ejemplo, puede dibujar una vela en un candelero, un canasto y una colina; después, diga a los alumnos que lean Mateo 5:14–16 y comenten sobre la relación que existe entre esos objetos.

  • Un bosquejo: La pizarra se puede utilizar para organizar la lección en pequeñas partes que los alumnos entiendan fácilmente. Por ejemplo, si estuviera enseñando Mosíah 11:1–15, sobre el inicuo rey Noé, sus sacerdotes y las cargas que puso sobre el pueblo nefita, podría escribir: “Noé”, “Sacerdotes” y “Pueblo”. A medida que los alumnos se fijen en las características de cada parte, usted o uno de ellos puede escribirlas bajo cada uno de los títulos.

Fomente la participación de los alumnos con estos elementos:

  • Las ideas de los alumnos: Invítelos a escribir en la pizarra frases cortas que expresen lo que piensan sobre un tema, como por ejemplo por qué consideran que el templo es importante para ellos.

  • La opinión de los alumnos: Si enseña una lección sobre las normas de la Iglesia, escriba las palabras “Palabra de Sabiduría”, “Honradez” y “Moralidad” como encabezamiento de tres columnas. Coloque una marca bajo las normas que ellos consideren las más difíciles de seguir. Después, pídales que expresen sus opiniones al respecto.

  • Las respuestas de los alumnos: Utilice la pizarra para que los alumnos escriban su respuesta a determinada pregunta. Suponga que está dando una lección sobre el Espíritu Santo. Podría pedirles que escriban la contestación a esta pregunta: “¿Qué verdades nos revela Dios por medio del Espíritu Santo?”

La enseñanza eficaz mediante el empleo de una sencilla herramienta

Por supuesto, éstos son solamente algunos de los muchos modos de facilitar la enseñanza con el uso de la pizarra. A usted quizás se le ocurran otras ideas que se adapten a su clase y al tema que enseñe.

NOTAS

  1. “La enseñanza y el aprendizaje en la Iglesia”, Liahona, junio de 2007, pág. 71.

  2. La enseñanza: el llamamiento más importante, 2000, pág. 203.