Bienaventurados son los pacificadores

Tomado de un discurso que dio en la Universidad Brigham Young el 6 de febrero de 1994.


Henry B. Eyring

Bienaventurados son los pacificadores

Cuando miras un diario o la televisión, no ves mucho que tenga que ver con la paz. Todos los días, los programas de noticias están llenos de violencia en todas partes del mundo.

El Salvador dijo: “Y bienaventurados son todos los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (3 Nefi 12:9).

Cuando era niño y leía eso, me quedaba pensando acerca de la promesa. No parecía ser nada maravilloso. Pero ahora me doy cuenta de que es maravillosa y cierta. Aquellos que tendrán la vida eterna son los hijos de Dios.

Testifico que Dios te conoce; Él se preocupa por las personas que te rodean y Él te ama. Tú eres Su discípulo y eso te convierte en una luz para las personas. Cuando actúas con fe para ofrecer el Evangelio y la paz a las personas que te rodean, ellos sentirán la luz del Salvador. Tú les habrás mostrado el camino.

Testifico que Dios vive; Jesús es el Cristo. Siento el amor que Él tiene por ti. Sé que el Salvador dijo la verdad al decir: “Bienaventurados son los pacificadores”.

Una noche de hogar sin paz

En todos los hogares hay momentos en los que se necesita un pacificador. El presidente y la hermana Eyring tienen cuatro hijos y dos hijas. En una ocasión en la que sus hijos eran pequeños, el presidente Eyring estaba dando una lección de la noche de hogar sobre la paz. Mientras enseñaba, se dio cuenta de que ¡dos de sus hijos más chicos se estaban peleando! Sin embargo, cuando esos dos niños crecieron, aprendieron a ser pacificadores y ambos se convirtieron en mejores amigos y son muy serviciales el uno para el otro.

¿En qué ocasiones necesita tu familia un pacificador? ¿Qué puedes hacer para ayudar?

¡Se busca pacificador!

Ésta es una situación en la que se necesitaba un pacificador. Coloca las imágenes en orden, desde la primera hasta la última, para ver el efecto que tuvo en la familia el deseo que un niño tenía de ser un pacificador.

A

B

C

D

Respuesta:

Cómo llegamos a tener las bienaventuranzas

“Bienaventurados son los pacificadores” es una de las enseñanzas de Jesús llamada “las bienaventuranzas” (véase Mateo 5:1–11). Las bienaventuranzas son maneras de llevar una vida feliz. Cada una se refiere a una bendición específica que recibimos cuando seguimos una enseñanza determinada. Así fue como llegamos a tener las bienaventuranzas:

1. Un día, una multitud seguía a Jesús. Habían oído que Él podía curar a las personas y realizar otros milagros y querían escuchar Sus enseñanzas.

2. Jesús se encontraba cerca de una colina o un monte. Subió un poco la ladera y dio un discurso o sermón.

3. En Su sermón, Jesús enseñó a las personas cómo debían vivir para que Dios pudiera bendecirlas. La palabra bienaventuranza significa “ser feliz” o “ser bendecido”.

4. El discurso que Jesús dio aquel día se llama el Sermón del Monte. Después de que resucitó, Jesús dio un sermón parecido a éste a las personas de las Américas cuando fue a visitarlas (véase 3 Nefi 12:3–11).

Príncipe de Paz, por Simon Dewey; fotografía de una paloma © Corbis; Sermón del Monte, por Harry Anderson; ilustraciones por Beth Whittaker.

El orden correcto es C, A, D, B.