Relatos de las Escrituras: Modelos para nuestra vida


Jay E. Jensen
He recibido una guía que me llevó a encontrar un sistema importante para el estudio de las Escrituras a fin de entenderlas mejor.

Cuando éramos jóvenes y leíamos las Escrituras con nuestros hijos, mi esposa y yo luchábamos por lograr que esas palabras santas cobraran vida y tuvieran significado para ellos. A veces teníamos éxito, otras veces no. Una mañana, uno de nuestros hijos exclamó: “¡Papá, esto es aburrido! No entiendo lo que estamos leyendo”. Tal vez ustedes hayan pasado por experiencias similares. Felizmente, desde entonces he recibido guía que me condujo a un importante sistema para el estudio de las Escrituras, lo que nos ha ayudado a entenderlas mejor tanto individualmente como en familia.

Un puente sobre la brecha

Aprendí ese sistema mientras estaba en mi segundo año de enseñanza en el programa de seminario de la Iglesia. Una vez se nos informó que Leland Andersen, experto maestro y profesional en la enseñanza de maestros en funciones del programa de seminarios e institutos, iba a visitar nuestras clases ese día; sabíamos que bastaría con invitarlo a decir unas palabras a los alumnos para que él tomara una buena parte del tiempo de la lección. Ése fue el caso cuando llegó esa mañana a mi clase del Antiguo Testamento: Tomó un trozo de tiza y comenzó con el relato de David y Goliat; en unos pocos segundos ya tenía a la clase prestando completa atención, pero lo más importante es que yo sentí que estaba observando a un experto a medida que él nos enseñaba a los alumnos y a mí un sistema para destacar importancia de las Escrituras utilizando un concepto al que di en llamar “el puente sobre la brecha”.

Imaginen un puente: Un extremo del puente está fundado en el pasado y se compone de tres partes: (1) ellos: los profetas y la gente de la antigüedad; (2) allá: el lugar donde esas personas vivían; y (3) entonces: la época en que vivieron.

El otro extremo del puente está fundado en el presente y también se compone de tres partes paralelas: (1) yo: que vivo en el presente; (2) aquí: el lugar donde vivo; y (3) ahora: la época en la que vivo.

El objeto es construir un puente entre ellos-allá-entonces y yo-aquí-ahora, encontrando paralelos entre sus días y los nuestros.

Esto es lo que hizo el hermano Andersen al contar el relato de David y Goliath. Primero, nos llevó a 1 Samuel 17 y explicó cómo se estableció el conflicto entre los israelitas y los filisteos; nos hizo recordar también lo difícil que era encontrar en Israel a alguien que peleara con Goliat. Pero, lleno de fe, el joven David se ofreció a hacerlo. En su relato, el hermano Andersen descubrió un modelo compuesto de cuatro frases de ese capítulo que se aplican a nuestros días y que crearon un puente entre el pasado y el presente (véase la tabla 1).

Tabla 1. Pongamos a prueba la armadura de Dios sin desmayar (véase 1 Samuel 17)

Versículos

Frases de las Escrituras

Sus paralelos en nuestros días

29

“Él me librará”.

El Señor nos librará hoy.

39

“Nunca… practiqué [con la armadura]”.

¿Cuál es la armadura que yo he puesto a prueba?

45

“Vengo… en el nombre de Jehová”.

Como pueblo del convenio, nosotros vamos y venimos en el nombre del Señor.

46

“Toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”.

Nuestro objetivo es hacer saber a los demás que hay un Dios en Israel.

Cómo hallar los paralelos en los relatos

Al enseñar, podemos seguir el mismo sistema. El reconocer relatos paralelos es un asunto espiritual. Cuando lean y estudien las Escrituras, oren a menudo; oren antes de comenzar el estudio y, por supuesto, después de terminar; mientras estudian, hagan una pausa y expresen gratitud por lo que estén aprendiendo; pidan más luz y verdad. Al leer los relatos de las Escrituras, oren para encontrar paralelos que unan el pasado con el presente; la mayoría de los que he encontrado los recibí por medio de la oración, del estudio, de la investigación, la meditación y por escuchar al Espíritu.

El hermano Andersen desarrolló cada uno de cuatro paralelos del relato de David y Goliat al destacar las frases clave y, a continuación, las ilustró con ejemplos actuales. El observar cómo aquel experto maestro desarrolló esos cuatro puntos me abrió una puerta al estudio de las Escrituras: la búsqueda de un modelo de paralelos con los relatos.

Por lo general, los siguientes elementos están presentes en los relatos de las Escrituras y fácilmente se les puede dar aplicación a nuestros días:

  1. 1.

    Se cuenta un relato.

  2. 2.

    El relato tiene un principio y un fin.

  3. 3.

    En el relato hay frases u oraciones que son principios que ilustran verdades eternas.

  4. 4.

    Esas frases u oraciones describen verdades que tienen aplicación tanto en el pasado como en nuestros días.

Relato paralelo del Nuevo Testamento

Una de las ilustraciones más útiles de un relato se me ocurrió mientras colaboraba en escribir una lección del Nuevo Testamento para maestros de seminario. Cuando el Salvador comenzó Su ministerio, ayunó cuarenta días y cuarenta noches, y se fue al desierto para estar en comunión con Dios (véase Traducción de José Smith, Mateo 4:1–11). Lo que Él experimentó ha llegado a ser para mí un verdadero modelo de progreso espiritual:

  • Él percibió Su sagrada responsabilidad y buscó la comunión con Dios.

  • Recibió revelación y esclarecimiento.

  • Fue rigurosamente probado.

  • Después de pasar la prueba, siguió adelante con más luz y verdad 1 .

Este modelo se encuentra en muchos otros relatos de las Escrituras. Por ejemplo, Lehi buscó ayuda (véase 1 Nefi 1:5); la recibió (véase 1 Nefi 1:6); fue rigurosamente probado (véase 1 Nefi 1:19–20); y siguió adelante con más luz y verdad (véase 1 Nefi 2:1).

La vida del profeta José Smith siguió un modelo similar:

  • Buscó la comunión con Dios (¿Qué iglesia es la verdadera?)

  • Recibió la respuesta después de leer Santiago 1:5 y orar.

  • Fue rigurosamente probado.

  • Pasó la prueba y siguió adelante con más luz y verdad.

Aunque en mi vida he tenido muchas experiencias que siguen ese modelo, mi llamamiento para ser miembro de los Setenta es ilustrativo en ese respecto. Lo recibí la primera semana de junio de 1992, y mi primera asignación fue la de prestar servicio como miembro de la Presidencia del Área Centroamérica a partir del 1º de agosto. Durante las vacaciones de julio me sumergí en las Escrituras, especialmente en el Libro de Mormón, y pasé horas estudiando, orando y meditando a fin de prepararme y sobreponerme a mis sentimientos de ineficiencia.

Basándome en Mateo 4:1–11 y en la Traducción de José Smith de esos versículos, se me ocurrieron los paralelos que aparecen en la Tabla 2.

Tabla 2. Modelo para el progreso espiritual (véase Mateo 4)

Versículos

Frases de las Escrituras

Paralelos con nuestros días

1

El Salvador percibió Su sagrada responsabilidad y buscó comunión con Dios.

Yo percibí mi sagrada responsabilidad y busqué comunión con Dios.

1

Él estuvo en comunión con Dios.

Yo recibí esclarecimiento al estudiar, ayunar, meditar y orar.

3–10

Él fue tentado y puesto a prueba.

A mí me invadieron sentimientos de ineficiencia y de falta de dignidad.

11

Los ángeles le ministraron.

El Espíritu Santo me consoló, enseñó, iluminó y fortaleció para seguir adelante con ayuda divina.

La Traducción de José Smith de Mateo 4:11 difiere bastante del mismo versículo de la Biblia; sin embargo, la verdad que se enseña en éste de que “vinieron ángeles y le servían” es un principio verdadero.

Ustedes también pueden examinar su vida y reflexionar sobre los momentos en que hayan pasado por ese modelo de progreso espiritual.

Un relato paralelo del Libro de Mormón

Cuando prestaba servicio como obispo, hubo un miembro del barrio que cometió una grave trasgresión y fue a hablar conmigo en busca de consejo y de guía. Había puesto en peligro su estado de miembro de la Iglesia y el hecho de confesarse conmigo, un juez en Israel, iba a ayudarle en el proceso del arrepentimiento. Un relato paralelo de Alma 36 contribuyó a que aquel miembro comenzara a arrepentirse (véase la Tabla 3).

Tabla 3. El arrepentimiento y el perdón (véase Alma 36)

Versículos

Frases de las Escrituras

Paralelos con nuestros días

6

Alma anduvo procurando destruir la Iglesia.

Aquel miembro anduvo cometiendo pecado.

6–11

Dios envió a un ángel para detener a Alma.

Él estaba atormentado por sus pecados.

11–16

El miedo invadió a Alma y estaba afligido por el tormento.

Él estaba atormentado, asustado, lleno de remordimiento y penitente.

17

Alma recordó haber oído a su padre profetizar de la Expiación.

Él recordó que su padre y su madre le habían enseñado sobre la Expiación en la noche de hogar.

18

Alma oró suplicando misericordia.

Él oró pidiendo perdón.

19

Alma dejó de recordar sus dolores.

Él no sintió más dolor por sus pecados.

21–23

Alma recibió gozo, luz y fortaleza.

Él recibió gozo, luz y fortaleza.

24

Alma se esforzó sin cesar por salvar almas.

Él se dedicó a salvar almas.

27

Alma recibió sostén en sus tribulaciones.

Él recibió sostén en sus tribulaciones.

Fíjense en que Alma, después de ser perdonado, no recordó más sus dolores ni fue atormentado por sus pecados; sin embargo, sí los recordaba (véase el vers. 16), pero cuando lo hacía, ya no lo atribulaban. El Señor nos concede el recuerdo de los pecados para evitar que volvamos a cometerlos, pero nos libera del dolor y de la aflicción.

Para nuestro provecho e instrucción

Los paralelos tienen su principio en los relatos de las Escrituras o en los acontecimientos relacionados con ellos. Cuando los lean y los estudien, verán una palabra, una frase o un principio que les parecerá que tienen tanta aplicación hoy como en el pasado. Al continuar su estudio con ayuda de la oración, se les aclararán otros principios; y si enlazan esos principios, comenzarán a poner un puente sobre la brecha entre los profetas y la gente de antaño —ellos-allá-entonces— y nosotros en nuestros días: yo-aquí-ahora. Tal vez eso haya sido lo que quiso decir Nefi cuando dijo: “…apliqué todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucción” (1 Nefi 19:23). Más aún, al hacerlo, estaremos atesorando la palabra del Señor (véase José Smith—Mateo 1:37).

Ilustraciones por Richard Hull

Derecha: cuadro por Jerry Thompson; Prestando atención , por Michael Jarvis Nelson; José Smith busca sabiduría en la Biblia, por Dale Kilbourn

Lo que el Salvador experimentó al comenzar Su ministerio ha llegado a ser para mí un verdadero modelo de progreso espiritual, un modelo que se encuentra en muchos otros relatos de las Escrituras, incluso en las vivencias de Lehi y de José Smith.

Al reconocer los paralelos que existen entre los relatos de las Escrituras y nuestra propia vida, nos es posible extender un puente sobre la brecha que los separa.

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    Nota

  1.   1.

    Véase Life and Teachings of Jesus, Manual del Sistema Educativo de la Iglesia (en inglés), 1974, pág. 41.