180 años más tarde, el Libro de Mormón se acerca a los 150 millones de ejemplares

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    Al acercarse en marzo el aniversario número 180 de la publicación del Libro de Mormón, está por suceder un acontecimiento importante en cuanto al sagrado tomo de Escrituras: la impresión del ejemplar N° 150 millones.

    Los primeros ejemplares del Libro de Mormón aparecieron en los estantes de la librería de E. B. Grandin el 26 de marzo de 1830. La primera impresión fue de un total de 5.000 ejemplares. Entre 1830 y 1987, se imprimieron más de 39 millones de ejemplares.

    En 1988 el presidente Ezra Taft Benson (1899–1994) dijo: “Ya hace mucho tiempo que debía haberse inundado masivamente la tierra con el Libro de Mormón” (véase “Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón”, Liahona, enero de 1989, pág. 5).

    En 1990, ya se había imprimido el ejemplar N° 50 millones para que los miembros y los misioneros los distribuyeran. Esa cantidad se duplicó para el año 2000, ya que la Iglesia imprimió un promedio de un ejemplar cada siete segundos durante esos diez años, promedio que la Iglesia ha mantenido a fin de alcanzar el objetivo de 150 millones para fines de 2010. La mayor parte de los ejemplares se imprimen en Salt Lake City, EE. UU., pero también se usan otras imprentas de Alemania, Brasil, Corea, Japón y Taiwán.

    Una poderosa influencia

    Una de las muchas razones que dio el presidente Benson para llenar la tierra con el Libro de Mormón fue la influencia que éste ejerce. El profeta José Smith les enseñó a los primeros líderes de la Iglesia que “un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (History of the Church, tomo IV, pág. 461).

    Desde aquella época, muchos han reconocido la influencia que tiene el libro. En 2003, la revista Book colocó al Libro de Mormón entre uno de los “20 libros que cambiaron a los Estados Unidos”, ubicándolo entre libros como El sentido común, de Thomas Paine, y Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

    En agosto de 2005, el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) les prometió a aquellos miembros que leyeran el Libro de Mormón que “recibirán personalmente y en su hogar una porción mayor del Espíritu del Señor, se fortalecerá su resolución de obedecer los mandamientos de Dios y tendrán un testimonio más fuerte de la realidad viviente del Hijo de Dios” (“Un testimonio vibrante y verdadero”, Liahona, agosto de 2005, pág. 6).

    En octubre de 2007, dijo lo siguiente acerca del libro: “A lo largo de todos estos años, los críticos han tratado de descifrarlo; han hablado en contra de él y lo han ridiculizado, pero los ha sobrevivido a todos, y su influencia hoy en día es mucho más grande que en cualquier época de su historia” (“La piedra cortada del monte”, Liahona, noviembre de 2007, pág. 85).

    La obra de traducción

    Parte de esa influencia se debe a la cantidad de idiomas en los que el libro está inundando la tierra.

    El Libro de Mormón se ha publicado completo en 82 idiomas; y hay selecciones del mismo disponibles en otros 25 idiomas. La primera edición del Libro de Mormón, después de la versión en inglés, fue en danés, en 1851; luego siguieron las versiones en francés, italiano, galés y alemán en 1852.

    Actualmente, se está traduciendo a más idiomas. Entre algunas de las traducciones que se han completado en los últimos años se encuentran las versiones en guaraní, idioma que se habla en Paraguay; en singalés, que se habla en Sri Lanka; en yoruba, un idioma de África occidental; y en serbio, un idioma que se habla en todo el sudeste de Europa.

    Mojca Zeleznikar se unió a la Iglesia antes de que el Libro de Mormón se publicara en su idioma materno, el esloveno. Recibió su testimonio de la veracidad del Evangelio al escuchar a los misioneros y estudiar el Libro de Mormón en croata y en inglés.

    Pocos años después de que la hermana Zeleznikar se bautizara, el Libro de Mormón se tradujo al esloveno. Cuando leyó el texto traducido, sintió el poder de las palabras en su plenitud. “Sentí que la verdad se desplegaba frente a mí de manera simple y clara, y con profunda pureza”, recordó. “La voz de mi Creador me [habló] en mi propio idioma: el idioma en que me hablaba mi madre”.

    Inundar la tierra

    Además de la cantidad cada vez mayor de traducciones que hay disponibles, la Iglesia también está aprovechando la avanzada tecnología para inundar la tierra con el Libro de Mormón en diferentes formatos.

    El presidente Benson dijo: “En esta época de los medios de comunicación electrónicos y de la distribución masiva de la palabra impresa, Dios nos hará responsables si no damos a conocer el Libro de Mormón de un modo monumental” (véase “Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón”, pág. 5).

    En www.audio.lds.org hay grabaciones de audio del Libro de Mormón en español, inglés y portugués; en 2010 se agregarán otros idiomas. El texto electrónico del Libro de Mormón actualmente se encuentra disponible en 16 idiomas en www.scriptures.lds.org (haga clic en English para ver la lista de idiomas); cada mes, más de 600.000 personas usan la edición de internet de las Escrituras.

    Todos los libros canónicos y las ayudas para el estudio también se encuentran en varios idiomas en el CD-ROM The Scriptures: Electronic Study Edition, que se puede conseguir mediante los centros de distribución. Hacia fines de este año, saldrá una nueva edición en DVD con 20 idiomas adicionales.

    La Iglesia también está creando aplicaciones oficiales de las Escrituras para dispositivos móviles que estarán disponibles en inglés en 2010, y en otros idiomas más adelante.

    Los resultados al compartir el Libro de Mormón son inequívocos. Esta piedra angular, la cual es otro testamento de Jesucristo, todos los años ayuda a cientos de miles de nuevos conversos a llegar a conocer y aceptar el evangelio restaurado de Jesucristo. Gracias a que hay más ejemplares del Libro de Mormón disponibles en más idiomas y más formatos, y a que hay más misioneros y miembros que pueden distribuirlo, el Libro de Mormón y su influencia se siguen difundiendo.

    De todos modos, dado que aún tiene que llegar a miles de millones de personas, la urgencia que el presidente Benson sentía por publicar y distribuir el libro en 1988 sigue vigente en la actualidad.

    “Tenemos el Libro de Mormón”, dijo. “Tenemos los miembros, tenemos los misioneros, y el mundo tiene la necesidad. ¡El momento es ahora!” (véase “Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón”, pág. 5).