Mensaje de la Primera Presidencia

Bendiciones del templo


Dieter F. Uchtdorf

Bendiciones del templo

Todavía recuerdo cuando viajamos en familia con mis padres al recientemente edificado Templo de Suiza, el primero de Europa, para convertirnos en una familia eterna. En ese entonces yo tenía dieciséis años y era el menor de cuatro hijos. Nos arrodillamos juntos en el altar para ser sellados en la tierra por el poder del sacerdocio, con la maravillosa promesa de que podríamos permanecer sellados para toda la eternidad. Nunca olvidaré ese magnífico momento.

A mi joven edad, me impresionó mucho que cruzáramos las fronteras de varios países para sellarnos como familia. Para mí, eso simboliza la manera en que la obra del templo traspasa las fronteras del mundo para brindar bendiciones eternas a todos los habitantes de la tierra. Ciertamente, los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se construyen para el beneficio de todo el mundo, independientemente de las nacionalidades, culturas y orientaciones políticas de las personas.

Los templos constituyen un testimonio firme de que el bien prevalecerá. El presidente George Q. Cannon (1827--1901), Primer Consejero de la Primera Presidencia, dijo en cierta ocasión: “Toda piedra angular que se coloca para el cimiento de un templo, y todo templo que se erige… disminuye el poder de Satanás sobre la tierra y aumenta el poder de Dios y la santidad”1.

Si bien es cierto que cada templo expande la influencia de la rectitud en la tierra, las bendiciones mayores, sin duda, son para aquellos que asisten al templo. Allí recibimos más luz y conocimiento y concertamos convenios solemnes que, si los cumplimos, nos ayudan a caminar por la senda del discipulado. En pocas palabras, el templo nos enseña acerca del sagrado propósito de la vida y nos ayuda a fijar nuestro verdadero rumbo físico y espiritual.

Por otro lado, no asistimos al templo únicamente para nuestro beneficio. Cada vez que entramos en esos sagrados edificios, desempeñamos una función en la santa obra de salvación y redención que está al alcance de todos los hijos de Dios gracias a la expiación del Unigénito del Padre. Se trata de un servicio desinteresado y santo, el cual nos permite participar como seres mortales en la gloriosa obra de llegar a ser salvadores en el monte Sión.

Para aquellos que por cualquier motivo no puedan asistir al templo en este momento, les insto a que hagan todo lo que esté en sus manos por obtener una recomendación vigente para el templo. Dicha recomendación es un símbolo de nuestra fidelidad y determinación de servir al Señor; es un símbolo de nuestro amor por Él, ya que Jesús mismo enseñó: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21).

A medida que los horizontes del mundo siguen embelleciéndose con estos sagrados edificios consagrados al Señor, es mi oración que hagamos nuestra parte para acercar el cielo a la tierra, siendo dignos de poseer una recomendación para el templo y utilizándola. Al hacerlo, la rectitud ciertamente aumentará no sólo en nuestra vida y en nuestro hogar, sino también en nuestras comunidades y en el mundo entero.

Cómo enseñar con este mensaje

La mayoría de las personas aprenden más y recuerdan los principios durante más tiempo cuando éstos se presentan utilizando ayudas visuales en vez de limitarse a hablar (véase La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, pág. 182). Durante la lección, considere mostrar una foto o lámina de un templo. Después de leer el artículo, analicen la razón por la que el templo es importante para el presidente Uchtdorf. Invite a los niños pequeños de la familia a hacer un dibujo de su familia en el templo.

En La enseñanza: El llamamiento más importante se indica: “Aliente a quienes enseña para que establezcan una o varias metas que puedan ayudarles a vivir el principio que les haya enseñado” (pág. 207). Podría leer el mensaje del presidente Uchtdorf con la familia e invitar a los miembros de ella a anotar una meta personal que les ayude a permanecer dignos de poseer y utilizar una recomendación para el templo.

Jóvenes

La vista desde un plano más alto

Cuando era jovencita, tuve muchas oportunidades de realizar bautismos por los muertos en el Templo de San Diego, California y, aunque siempre tuve buenas experiencias, hay un viaje en particular que recuerdo más que otros.

Yo tenía dieciséis años y mi hermana menor acababa de cumplir doce y era su primer viaje para hacer bautismos por los muertos, por lo que cuando terminamos, decidimos caminar alrededor del templo.

Los jardines del templo tienen un par de miradores en un lado, así que fuimos hasta allí. Como el Templo de San Diego está situado junto a una ruta de mucho tránsito, cuando uno se para en un mirador, en realidad lo que se ve es la autopista.

Aquel día, al encontrarme en un plano más elevado, el del templo, obtuve una nueva perspectiva de la vida. Estaba observando el mundo, con automóviles que pasan a toda velocidad, centros comerciales atestados de gente y señales de tránsito cubiertas de graffiti.

Fue entonces que me vino a la mente el siguiente pensamiento: “Tú no quieres formar parte de eso; la vida no se trata de eso”. Siempre me habían enseñado que el propósito de la vida es regresar a vivir con nuestro Padre Celestial y llegar a ser como Él. Sabía que no necesitaba las cosas del mundo para alcanzar esa meta.

Me di vuelta y dirigí la mirada hacia el hermoso templo; me sentí agradecida por el conocimiento del Evangelio y la perspectiva que me había dado. Sabía que, en medio de este mundo caótico y traicionero, había encontrado un plano más elevado donde posicionarme.

Aquel día en el templo le prometí al Padre Celestial que siempre estaría de Su lado y no del lado del mundo. Sin importar con qué nos ataque el mundo, podemos vencerlo si guardamos los convenios que hemos hecho y permanecemos en lugares santos (véase D. y C. 87:8).

Niños

Hacen que el mundo sea más bello

El presidente Uchtdorf dijo que cuando se construye un templo, crece el poder de Dios sobre la tierra y el mundo es más bello. Colorea el siguiente dibujo. En las piedras de los cimientos del templo, se describen algunas de las bellas bendiciones que el templo ofrece a las personas. Al vivir digno de ir al templo algún día, ¡cada una de esas bendiciones puede ser tuya!

Mostrar referencias

    Nota

  1.   1.

    George Q. Cannon, en “The Logan Temple”, Millennial Star, 12 de noviembre de 1877, pág. 743; citado en “Cómo prepararse para entrar en el Santo Templo”, pág. 39.