2011
Sembrar semillas de autosuficiencia en espacios pequeños
Marzo 2011


Sembrar semillas de autosuficiencia en espacios pequeños

Muchos miembros de la Iglesia viven en apartamentos o casas pequeñas sin un terreno para tener un huerto. Otros viven en regiones secas donde la tierra es estéril. Otros sienten que no tienen ni el tiempo ni los medios económicos para cultivar sus propios alimentos. Sin embargo, con fe, diligencia, paciencia y un poco de creatividad, cualquiera puede tener éxito con la horticultura.

Si los miembros consideran con oración el consejo de tener huertos y buscan maneras de ser obedientes a este principio, se maravillarán con las soluciones que encontrarán. A continuación se encuentran algunas experiencias y sugerencias de miembros que han seguido el consejo de tener un huerto.

Sembrar sin salirse del presupuesto

Mientras vivía en un pequeño apartamento, Noelle Campbell, de Houston, Texas, EE. UU., descubrió que la mayoría de los materiales que necesitaba para un huerto los tenía allí mismo en su hogar. En el patio, empezó a plantar verduras en recipientes usados, entre los cuales había desde recipientes de jabón para lavar la ropa hasta baldes de arena higiénica para gatos.

Estaba maravillada con la cantidad de alimentos que podía producir en los pequeños recipientes. Luego agrandó el huerto y siguió usando materiales que juntaba en su propia casa. Estantes viejos para libros y tachos de basura también se convirtieron en un huerto vertical. El armazón de una cama elástica individual ahora lo usa para sostener frijoles [porotos], chícharos [guisantes] y otras plantas trepadoras. Hasta usa las rejillas de las parrillas para evitar que las tomateras se inclinen.

“Me encanta el desafío de tener un huerto en recipientes, el ver mi patio, un diminuto bloque de cemento de 2,5 por 2,5 metros, convertido en un huerto verde, con vida, que produce alimentos”, dice Noelle.

Usar recipientes

En Alberta, Canadá, Shirley Martin sabe, por experiencia, que uno puede cultivar básicamente cualquier tipo de planta en un recipiente tan sencillo como botellas usadas de refrescos o de jugo. Dice que la clave para un buen huerto de recipientes es contar con luz apropiada, aunque sea una ventana o una lámpara diseñada con el fin de ayudar a que crezcan las plantas, y regar las plantas con mayor frecuencia, ya que los recipientes se quedan sin agua mucho más rápido que un huerto natural.

“Este año”, dice Shirley, “voy a cultivar un huerto de cocina con algunas ollas en la terraza: tendrá algunas hierbas, lechuga, tomates, cebolla, cebollinos y pimientos. El límite es tu propia imaginación”.

Aprender al hacerlo

La primera razón por la que Kwan Wah Kam, de Hong Kong, decidió sembrar un huerto fue para complementar el almacenamiento de su hogar. Aunque nunca había intentado cultivar sus propios alimentos, supuso que podía aprender todo lo que necesitaba saber leyendo libros.

La información que encontró fue útil, pero Kwan al poco tiempo descubrió que las lecciones más grandes que había aprendido habían llegado cuando ya estaba plantando el huerto. Cada año fue ganando más experiencia: aprendió más acerca de cuál es la mejor tierra para diferentes semillas, cómo distinguir entre semillas buenas y semillas malas, diferentes maneras de regar y fertilizar las plantas y las mejores estaciones para sembrar diferentes verduras.

De todos modos, las lecciones que Kwan aprendió no se limitaban al huerto exclusivamente. Una noche, una terrible tormenta amenazó con destruir su huerto. Por la mañana, se sorprendió al descubrir que las plantas no estaban dañadas, sino que, por el contrario, se habían fortalecido gracias al agua adicional.

“De esa experiencia, aprendí que, con fe en Dios, podemos fortalecernos al enfrentar las pruebas y dificultades con valor”, dice Kwan. “Las bendiciones que he recibido al cultivar un huerto son tanto temporales como espirituales”.

Las cajas, los baldes, las botellas y otros recipientes pueden usarse para convertir espacios pequeños en huertos fructíferos.

Fotografía por Noelle Campbell