El ejemplar de Liahona de enero de 2011 dice que misioneros extranjeros prestan servicio en Costa de Marfil (véase Samuel Gould, “En presencia de ángeles”, pág. 50). Después de que se imprimió la revista, la situación allí cambió y los misioneros extranjeros fueron asignados a otros lugares. La Iglesia sigue de cerca la situación política de los lugares en donde los misioneros prestan servicio y, siempre que sea necesario, saca a los misioneros. Los misioneros regresan sólo cuando las condiciones se consideren seguras nuevamente.