“Creo en ser honrada y verídica”


Ann M. Dibb
El ser verídicas a nuestras creencias, incluso cuando el serlo no sea tan popular, fácil o divertido, nos mantiene seguras en el camino que nos lleva a la vida eterna con nuestro Padre Celestial.

Mis queridas mujeres jóvenes, es un gran privilegio y oportunidad para mí estar frente a ustedes esta tarde. Constituyen una vista asombrosa e inspiradora.

El decimotercer artículo de fe es el lema de la Mutual del año 2011. Al asistir a las reuniones de los jóvenes y las reuniones sacramentales este año, he escuchado a los hombres y a las mujeres jóvenes compartir lo que este artículo de fe significa para ellos y cómo se aplica en sus vidas. Muchos lo conocen como el último artículo de fe, el más largo, el más difícil de memorizar y el artículo de fe que esperan que el obispo no les pida que reciten. Sin embargo, muchas de ustedes entienden que este artículo de fe es mucho más que eso.

El decimotercer artículo de fe es una guía para vivir una vida recta y cristiana. Imagínense por un momento lo que sería nuestro mundo si todos eligiéramos vivir según las enseñanzas de este artículo de fe: “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos”.

En el primer discurso de la sesión del domingo por la mañana de la conferencia general, el presidente Thomas S. Monson, como profeta, citó la admonición de Pablo que está en Filipenses 4:8, la cual inspiró muchos de los principios del decimotercer artículo de fe. El presidente Monson hizo mención de los tiempos difíciles en los cuales vivimos y nos alentó; él dijo: “En la jornada de la vida, que a veces es peligrosa… sigamos este consejo del apóstol Pablo, el cual servirá para mantenernos seguros y bien encaminados”1.

Esta noche me gustaría concentrarme en dos principios estrechamente relacionados con el decimotercer artículo de fe que, sin lugar a dudas, nos ayuda a “mantenernos seguros y bien encaminados”. Tengo un fuerte testimonio de los importantes principios de ser honrados y verídicos, y estoy comprometida a vivirlos.

Primero: “(Yo) creo en ser honrada”. ¿Qué significa ser honrada? En el librito Leales a la Fe se enseña que “Ser honrado significa ser sincero, verídico y sin engaño en todo momento”2. Es un mandamiento de Dios el ser honrado3 y “para lograr nuestra salvación se requiere que seamos totalmente honrados”4.

El presidente Howard W. Hunter enseñó que debemos estar dispuestos a ser completamente honrados; él dijo:

“Hace muchos años había carteles en los pasillos y en las entradas de nuestras capillas con el título ‘Sé honrado contigo mismo’. La mayoría de ellos se referían a los asuntos pequeños y comunes de la vida. Es allí donde se cultiva el principio de la honradez.

“Hay algunas personas que admitirían que es moralmente erróneo el no ser honrado en asuntos grandes; sin embargo, creen que se puede justificar si esos asuntos son de menor importancia. ¿Existe en realidad alguna diferencia entre el no ser honrado cuando se trata de un asunto de miles de dólares en contraste a un asunto de diez centavos?… ¿Existen realmente grados de falta de honradez, dependiendo de si el asunto es grande o pequeño?”.

El presidente Hunter continúa: “Cuando tenemos la compañía del Maestro y la influencia del Espíritu Santo, debemos ser honrados con nosotros mismos, con Dios y con nuestro prójimo; esto da como resultado el gozo verdadero”5.

Cuando somos honrados en todas las cosas, ya sean grandes o pequeñas, sentimos paz en nuestra mente y tenemos una conciencia tranquila. Nuestras relaciones se enriquecen debido a que se basan en la confianza; y la mayor bendición que obtenemos al ser honrados es que podemos tener la compañía del Espíritu Santo.

Me gustaría compartir un relato simple que ha fortalecido mi compromiso de ser honrada en todas las cosas:

“Una tarde, un hombre fue a robar maíz del campo de su vecino. Llevó a su hijo pequeño para que se sentara en la cerca para vigilar y advertirle en caso de que alguien apareciera. El hombre saltó la cerca con una bolsa grande en su brazo y antes de comenzar a juntar el maíz miró a su alrededor, primero para un lado y luego para el otro; al no ver a nadie estaba por comenzar a llenar su bolsa… [El niño le gritó]:

“ ‘¡Papá, hay un lado donde no has mirado todavía!… Olvidaste mirar hacia arriba’”6.

Cuando estamos tentados a no ser honrados, y esa tentación la tenemos todos, puede que supongamos que nadie jamás se enterará. Ese relato nos recuerda que nuestro Padre Celestial siempre se entera y que, en última instancia, somos responsables ante Él. Este conocimiento me ayuda constantemente a esforzarme por vivir a la altura de este compromiso: “[Yo] creo en ser honrada”.

El segundo principio que se enseña en el decimotercer artículo de fe es: “Creo en ser… verídica”. El diccionario inglés define la palabra verídico como ser “firme”, “leal”, “exacto” y “sin desviación”7.

Uno de mis libros preferidos es el clásico británico Jane Eyre, escrito por Charlotte Bronte y publicado en 1847. El personaje principal, Jane Eyre, es una adolescente huérfana y sin dinero que ejemplifica lo que significa ser verídica. En esta obra ficticia, un hombre, el señor Rochester, ama a la señorita Eyre pero no puede casarse con ella. Así que, le ruega que viva con él sin el beneficio del matrimonio. La señorita Eyre también ama al señor Rochester y por un momento se siente tentada y se pregunta a sí misma: “¿Quién se preocupa por ti o a quién lastimará lo que tú hagas?”.

Con rapidez la conciencia de Jane responde: “Yo me preocupo por mí. Mientras más sola esté y sin amigos, mientras menos ayuda tenga, más me voy a respetar a mí misma. Voy a respetar la ley dada por Dios… Las leyes y los principios no son para los momentos en que no hay tentación; son para momentos como éstos… Si por alguna conveniencia personal los rompiera, ¿qué valor tendrían? Tienen valor; siempre lo he creído… Las opiniones preconcebidas y las resoluciones ya establecidas son todo lo que tengo en este momento a lo cual atenerme; y en eso me mantendré firme”8.

En un momento desesperado de tentación, Jane Eyre fue verídica a sus creencias, confió en las leyes dadas por Dios y “se mantuvo firme” al resistir la tentación.

El ser verídicas a nuestras creencias, incluso cuando el serlo no sea tan popular, fácil o divertido, nos mantiene seguras en el camino que nos lleva a la vida eterna con nuestro Padre Celestial. Me encanta esta ilustración dibujada por una mujer joven para que le recuerde su deseo de experimentar el gozo de vivir con el Padre Celestial para siempre.

El ser verídicos también nos permite tener un efecto positivo en la vida de los demás. Recientemente escuché esta historia inspiradora de una jovencita quien, a través de su compromiso de ser fiel a sus creencias, tuvo un gran impacto en la vida de otra jovencita.

Hace muchos años, Kristi y Jenn estaban en la misma clase de coro de la escuela secundaria en Hurst, Texas. Aunque ellas no se conocían muy bien, un día Jenn escuchó a Kristi hablar con sus amigos sobre religión, sus diferentes creencias y los relatos favoritos de la Biblia. Recientemente, después de reencontrarse con Kristi, Jenn compartió este relato:

“Me entristecía no saber nada con respecto a lo que tú y tus amigos conversaban, así que para Navidad les pedí a mis padres una Biblia; ellos me la regalaron y comencé a leerla. Ése fue el comienzo de mi trayectoria religiosa y mi búsqueda de la Iglesia verdadera… Pasaron doce años. Durante esa época visité varias iglesias y asistía regularmente, pero todavía sentía que había algo más. Una noche me arrodillé y rogué para saber qué hacer. Esa noche soñé contigo Kristi. No te había visto desde que nos graduamos de la escuela secundaria. Pensé que mi sueño era un poco raro pero no lo atribuí a nada. Volví a soñar contigo tres noches consecutivas. Pasé algún tiempo pensando en el significado de mis sueños. Recordé que eras mormona y busqué el sitio web mormón. Lo primero que encontré fue la Palabra de Sabiduría. Mi madre había fallecido de cáncer de pulmón dos años antes. Ella era fumadora y leer sobre la Palabra de Sabiduría me tocó profundamente. Un poco después, estaba de visita en la casa de mi padre; me encontraba sentada en el comedor y comencé a orar. Pedí conocimiento para saber qué hacer y a dónde ir. En ese momento apareció un anuncio publicitario de la Iglesia en la televisión. Escribí el número y llamé esa misma noche. Los misioneros me llamaron tres días después y me preguntaron si podían ir a dejar un Libro de Mormón a mi casa. Les dije: ʻSíʼ, y me bauticé tres meses y medio más tarde. Dos años después conocí a mi esposo en la Iglesia. Nos casamos en el Templo de Dallas. Actualmente somos padres de dos hermosos pequeños.

“Quería darte las gracias, Kristi. Fuiste un maravilloso ejemplo durante la secundaria. Eras amable y virtuosa. Los misioneros me enseñaron las lecciones y me invitaron a bautizarme, pero fuiste mi tercera misionera. Plantaste una semilla mediante tus acciones y realmente has hecho que mi vida mejorara. Ahora tengo una familia eterna. Mis hijos crecerán conociendo la plenitud del Evangelio. Es la mayor bendición que se nos puede dar. Tú ayudaste a traer eso a mi vida”.

Cuando me puse en contacto con ella, Kristi me dijo: “Algunas veces pienso que escuchamos la lista de los atributos que se enumeran en el decimotercer artículo de fe y nos sentimos abrumados; sin embargo, sé que si vivimos esas normas y nos esforzamos por seguir el ejemplo de Cristo, podemos marcar una diferencia. Me siento como Amón en Alma 26:3 cuando dice: ‘Y ésta es la bendición que se ha conferido sobre nosotros, que hemos sido hechos instrumentos en las manos de Dios para realizar esta gran obra’”.

Ruego que cada una de ustedes no sólo declare: “Creo en ser honrada y verídica”, sino que también se comprometa a vivir esa promesa todos los días. Ruego que al hacerlo, la fortaleza, el amor y las bendiciones del Padre Celestial las sostengan mientras efectúen la obra que se les ha enviado aquí a realizar. Digo estas cosas en el nombre de Jesucristo. Amén.

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    Notas

  1.   1.

    Thomas S. Monson, “El mirar hacia atrás y seguir adelante”, Liahona, mayo de 2008, pág. 90.

  2.   2.

    Leales a la fe, 2004, pág. 102.

  3.   3.

    Véase Éxodo 14:15–16.

  4.   4.

    Principios del Evangelio , 2009, pág. 199.

  5.   5.

    Howard W. Hunter, “Basic Concepts of Honesty”, New Era, febrero de 1978, págs. 4, 5.

  6.   6.

    William J. Scott, “Forgot to Look Up,” Scott’s Monthly Magazine, diciembre de 1867, pág. 953.

  7.   7.

    Véase Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary, 11a. edición, 2003, “true”. [Traducción libre.]

  8.   8.

    Charlotte Brontë, Jane Eyre, 2003, pág. 356.