Lo que creemos

Dios nos envía a la tierra como integrantes de una familia


Dios nos envía a la tierra como integrantes de una familia

Nuestro Padre Celestial tiene un plan para nosotros, y el enviarnos a la tierra como integrantes de una familia es parte de ese plan. Adán y Eva fueron la primera familia sobre la tierra; nuestro Padre Celestial los unió en matrimonio y les mandó que tuvieran hijos (véase Génesis 1:28). Dios quiere que Sus hijos procreados en espíritu reciban un cuerpo físico. Cuando los padres traen hijos a este mundo, ayudan a nuestro Padre Celestial a llevar a cabo Su plan de salvación. Reciben en su familia a cada nuevo hijo como un hijo de Dios.

Nuestro Padre Celestial sabía que el ser integrante de una familia proporciona a cada uno de nosotros la mejor oportunidad de que se nos ame y se nos cuide mientras estemos en la tierra. Las familias se esfuerzan en conjunto por aprender el autocontrol, el sacrificio, la lealtad y el valor del trabajo. También se esfuerzan por aprender a amar, compartir y servirse los unos a los otros (véase Mosíah 4:14–15).

Los hijos aprenden a mostrar amor hacia sus padres, a ser obedientes y a tratar de vivir la clase de vida que traerá honor a su apellido.

A medida que los integrantes de la familia se alientan y elogian unos a otros, aumentan los sentimientos de confianza y de amor. Las familias felices demuestran esperanza y tenacidad al apoyar a cada miembro de la familia en sus necesidades individuales y al colaborar unos con otros para aprender y trabajar en amor. Su objetivo es llegar a ser una unidad familiar feliz y eterna.

  • Orar juntos como esposo y esposa.

    Orar en familia todas las mañanas y todas las noches (véase 3 Nefi 18:21).

    Enseñar a los hijos el Evangelio durante las noches de hogar semanales.

    Estudiar las Escrituras en familia con regularidad.

    Asistir a las reuniones de la Iglesia todos los domingos (véase D. y C. 59:9–10).

    Aprender a ser benignos, pacientes y caritativos (véase Moroni 7:45–48).

    Hacer cosas juntos en familia como cenar, trabajar, salir de paseo y participar al tomar decisiones.

Para mayor información, véase Principios del Evangelio, 2009, págs. 229–233; y M. Russell Ballard, “Lo más importante es lo que perdura”, Liahona, noviembre de 2005, págs. 41–44.

“…el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios… la familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129).

Ilustración fotográfica por David Stoker, Craig Dimond, John Luke, Matthew Reier, Robert Casey, y Frank Helmrich.