2011
Mi madre nos rescató
Agosto de 2011


Jóvenes

Mi madre nos rescató

Cuando tenía seis años, mi hermana menor y yo estábamos mirando el partido de baloncesto en el que jugaba mi hermana mayor. Mi papá se fue del partido y nosotras decidimos que queríamos ir a casa con él, así que corrimos tras él bajo la lluvia. Como no lo encontramos, regresamos al gimnasio para ir a casa con mamá; pero cuando entramos, todos se habían ido.

Recuerdo que me acurruqué con mi hermana debajo del marco de la puerta tratando de no mojarnos con la lluvia y orando para que alguien viniera. Después recuerdo que oí la puerta de nuestra camioneta roja cerrarse de un golpe y corrimos en dirección al sonido. Entonces ocurrió uno de los recuerdos más vívidos que tengo de mi infancia: nuestra madre nos estrechó en sus brazos “como la gallina junta sus polluelos bajo las alas” (3 Nefi 10:4). Mi madre nos había rescatado, y nunca me sentí más segura que en ese momento.

Cuando pienso en la influencia que ella tuvo sobre mí, veo que la vida de mi madre me ha dirigido hacia el Salvador y me ha mostrado lo que quiere decir: “…[levantar] las manos caídas y [fortalecer] las rodillas debilitadas” (D. y C. 81:5). Ella confió en Jesucristo y pudo “recibir de [Él] la fuerza” (“Señor, yo te seguiré” Himnos, Nº 138).