2011
Ideas para la noche de hogar
Agosto de 2011


Ideas para la noche de hogar

Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos:

“Una fiel pionera, muchas generaciones bendecidas”, pág. 16: Al compartir este artículo con su familia, considere hablar sobre la forma en que el ejemplo de Sara influyó en su padre. Conversen sobre cómo el ejemplo de ustedes puede influir en las personas a su alrededor para bien o para mal. Pónganse la meta de ser un “pionero fiel” cada día.

“¿De verdad me pidió eso?”, pág. 42: Al repasar el artículo, determinen qué inquietudes sienten los miembros de la Iglesia en cuanto a sus llamamientos y comparen dichas inquietudes. Lean la cita del presidente Monson y después hablen de las formas en que podemos invocar la ayuda del Padre Celestial para cumplir nuestras responsabilidades. Considere repasar los recursos enumerados en “Cómo recibir ayuda de otras fuentes”.

“La única Iglesia verdadera y viviente”, pág. 48: Consideren mencionar las tres características que el élder Oaks señaló que hacen que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sea la única Iglesia verdadera y viviente de la tierra. Hablen de cada característica y sobre cómo cada una bendice a su familia. Considere hacer una representación en la que practiquen en familia la forma de testificar de estas características a quienes son de otras religiones.

“Reflexiones”, pág. 60: Después de leer el artículo juntos, haga que cada miembro de la familia se mire en el espejo y describa lo que ve. Ayude a cada uno a darse cuenta de que está viendo a un hijo del Padre Celestial. Tal vez sienta el deseo de hablar sobre cuánto nos ama Él y dar testimonio de ello, así como de lo importante que es confiar en Él. Consideren leer juntos Salmos 56:4 y 1 Corintios 2:9.

Una lección de testimonio

Cuando mi marido y yo nos casamos, me preocupaba que la noche de hogar sólo con nosotros dos fuese incómoda o que se volviera repetitiva. Creía que nos íbamos a quedar sin nada que enseñarnos mutuamente, pero mi esposo me sorprendió nuestra primera noche de lunes cuando dijo: “Quiero dar mi testimonio”, y procedió a expresar su testimonio del Salvador y del matrimonio. Cuando terminó de testificar, yo compartí el mío. Fue una velada que siempre atesoraré. Aunque él no sabía de mi preocupación por la noche de hogar, respondió a ella, y descubrí que cada noche de hogar era una experiencia espiritual que yo esperaba con anhelo. 

A partir de entonces, compartir el testimonio se ha convertido en una tradición de nuestras noches de hogar. Aunque ahora tenemos una niña pequeña y ajustamos las lecciones para ella, no dejamos pasar la oportunidad de expresar nuestros testimonios. Espero con ansia la llegada del día en que escuche los testimonios de mis hijos y en que pueda enseñarles por qué son importantes los testimonios.

Heidi Icleanu, Kentucky, EE. UU.