Cómo estudiar el Libro de Mormón


D. Todd Christofferson

Hace veinticinco años, el presidente Ezra Taft Benson (1899–1994) expuso las “…tres grandes razones por las cuales los Santos de los Últimos Días deberían hacer del estudio del Libro de Mormón un esfuerzo de toda la vida”1. Las razones fueron éstas:

  • Primero, el Libro de Mormón es la piedra clave de nuestra religión, de nuestro testimonio de Jesucristo, de nuestra doctrina y de nuestro testimonio en general.

  • Segundo, el Libro de Mormón se escribió para nuestros días.

  • Tercero, el Libro de Mormón nos ayuda a acercarnos más a Dios.

Estas razones por las que debemos estudiar el Libro de Mormón también sugieren algunas maneras de cómo estudiar ese libro de Escrituras tan singular.

La piedra clave de nuestra religión

Ya que el Libro de Mormón es la piedra clave de nuestro testimonio de Cristo y de la plenitud de Su evangelio, es importante que al estudiarlo pongamos especial atención a las muchas enseñanzas y testimonios del Salvador que contiene. Algunas personas lo han hecho al obtener un ejemplar nuevo y barato del Libro de Mormón y marcar todos los versículos que se refieren al Salvador, a Su ministerio y a Su misión, o que enseñan acerca de ellos. Esto brinda tanto un testimonio más profundo de que Jesús es el Hijo de Dios como un aprecio renovado por lo que Él ha hecho y sigue haciendo por nosotros.

Se escribió para nuestros días

Los autores del Libro de Mormón escribieron teniendo en mente a las generaciones futuras, específicamente a las de los últimos días. Al compendiar los anales nefitas, Mormón dijo que no podía incluir “ni la centésima parte” (véase 3 Nefi 5:8; véase también Palabras de Mormón 1:5). Moroni comentó: “…os hablo como si os hallaseis presentes, y sin embargo, no lo estáis. Pero he aquí, Jesucristo me os ha mostrado, y conozco vuestras obras” (Mormón 8:35). Estos dos autores y otros, obrando bajo inspiración, escribieron lo que sería de mayor beneficio para nosotros en estos últimos días.

Por lo tanto, debemos estudiar con estas preguntas en mente: “¿Por qué se incluyó esto? ¿Cómo se aplica a nuestros días y a mí?”. El presidente Benson comentó, por ejemplo, que en el Libro de Mormón hallamos un modelo para prepararnos para la Segunda Venida del Salvador. Aprendemos cómo viven los discípulos de Cristo en tiempos de guerra, cómo enfrentan la persecución y la apostasía, cómo llevan a cabo la obra misional y cómo responden a los peligros del materialismo2. Tal como lo hizo Nefi, al estudiar debemos “aplicar” las Escrituras a nosotros mismos, es decir, tratar de descubrir cómo poner en práctica lo que encontramos en el Libro de Mormón (véase 1 Nefi 19:23).

Acercarnos más a Dios

Para citar nuevamente al presidente Benson: “No es sólo que el Libro de Mormón nos enseña la verdad, aunque realmente sí lo hace; no es sólo que el Libro de Mormón da testimonio de Cristo, aunque de hecho, también lo hace; sino que hay algo más. Hay un poder en el libro que empezará a fluir a la vida de ustedes en el momento en que empiecen a estudiarlo seriamente”3.

De hecho, el estudio del Libro de Mormón invita al Espíritu, y el Espíritu es el medio por el cual se recibe revelación. Eso nos sugiere que estudiemos con detenimiento y meditación, reflexionando, orando y quizás tomando notas al leer, lo cual nos prepara para recibir más luz y entendimiento, tanto acerca de lo que estemos estudiando como de otros asuntos. A veces es útil leer todo el Libro de Mormón en un período relativamente breve a fin de captar el alcance de su historia y mensaje. Pero generalmente es mejor dedicar suficiente tiempo cada día al estudio del libro en lugar de leer un número fijo de versículos o páginas por día.

Ayudas para el estudio

Somos afortunados hoy en día por tener varias ayudas para facilitar nuestro estudio del Libro de Mormón. Algunas están incluidas con las Escrituras, por ejemplo, la Guía de temas y el Diccionario bíblico en la versión en inglés, y la Guía para el Estudio de las Escrituras en los demás idiomas; y en las ediciones Santo de los Últimos Días de las Escrituras, contamos con numerosas notas al pie de página y referencias correlacionadas en todas las páginas.

Otras ayudas para el estudio que se encuentran impresas son: la Guía de estudio para el miembro de la clase de la Escuela Dominical, la Guía de estudio para el alumno de seminario y el Manual del alumno de Instituto. Algo nuevo en nuestra época es la creciente cantidad de ayudas electrónicas, las cuales se describen en el recuadro de la página 31.

Un instrumento de conversión

El Libro de Mormón es un tesoro incomparable y el instrumento de conversión que el Señor ha diseñado y proporcionado para nuestra dispensación. Reconozco que es el fundamento de mi propio testimonio en cuanto a Jesucristo, al llamamiento profético de José Smith y a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como “…el reino del Señor que de nuevo se ha establecido sobre la tierra”4. Me da gusto unir mi testimonio al de Jesucristo de que “…vive vuestro Señor y vuestro Dios, que es verdadero” (D. y C. 17:6). Ruego que el estudio del Libro de Mormón a lo largo de toda la vida profundice su conversión y los guíe por un curso directo hacia la vida eterna.

Un profeta testifica

President Joseph Fielding Smith

“Comencé a leer el Libro de Mormón antes de tener la edad para ser diácono y he seguido leyéndolo desde entonces, y sé que es verdad…

“…Me parece que ningún miembro de esta Iglesia se sentirá satisfecho hasta que él o ella haya leído el Libro de Mormón una y otra vez y lo haya meditado profundamente a fin de poder dar testimonio de que es en verdad un registro que contiene la inspiración del Todopoderoso y que su historia es verdadera”.

Presidente Joseph Fielding Smith (1876–1972), en Conference Report, octubre de 1961, pág. 18.

Las Escrituras en internet y en DISPOSITIVOS móviles

Además de facilitar la búsqueda rápida por palabras clave y la correlación de pasajes, las Escrituras en línea (scriptures.lds.org) y en dispositivos móviles (mobile.lds.org) ofrecen varias funciones nuevas que pueden servirle en su estudio personal:

Mi cuaderno de estudio (lds.org >herramientas)

Este cuaderno de estudio en línea ofrece muchas de las herramientas que tal vez haya usado al estudiar en forma tradicional, por ejemplo: resaltar, tomar notas y buscar referencias correlacionadas; pero le permite usarlas y guardarlas electrónicamente. Además, puede “etiquetar” o categorizar sus notas y otro contenido, a medida que se encuentre disponible. Ya que usted ingresa a Mi cuaderno de estudio a través de su cuenta LDS, las revisiones que haga a su cuaderno siempre estarán actualizadas, no importa cuántos dispositivos diferentes utilice para acceder a él. Estas herramientas le permiten crear su propio archivo particular por temas para el estudio y la enseñanza del Evangelio.

Formatos e idiomas de las Escrituras (scriptures.lds.org)

El texto electrónico y las grabaciones de audio de las Escrituras ahora están disponibles en LDS.org y en dispositivos móviles en muchos idiomas, y están en producción en muchos más.

Además de leer y escuchar en línea, también se pueden bajar y usar los archivos de audio, ePub y PDF sin estar conectado a internet. El sitio de Escrituras en línea más nuevo de la Iglesia también facilita el compartir pasajes y notas personales con otras personas por correo electrónico y mediante otras herramientas de los medios de comunicación social.

Actualmente, las Escrituras están disponibles en 21 idiomas en LDS.org; las aplicaciones para aparatos móviles están disponibles en aproximadamente 10 idiomas, dependiendo de la plataforma.

LDS Scripture Citation Index (scriptures.byu.edu) [sólo en inglés]

Este recurso, producido en inglés por dos profesores de la Universidad Brigham Young, conecta los versículos de las Escrituras con las declaraciones de los profetas y apóstoles de nuestros días. Por ejemplo, supongamos que quiere saber quién ha citado el pasaje de 1 Nefi 3:7 en la conferencia general. Haga clic en el vínculo del Libro de Mormón en la mano izquierda de la pantalla y deslice hacia abajo hasta 1 Nefi 3; allí hallará la respuesta.

General Conference Topics Index (conference.lds.org) [sólo en inglés]

Como otro recurso, para ayudarle a conectar su estudio de las Escrituras con las palabras de los profetas de nuestros días, conference.lds.org contiene listas por temas para cada conferencia general [disponibles sólo en inglés]. Por ejemplo, si está estudiando la Expiación en las Escrituras, podrá encontrar cinco discursos sobre ese tema en la conferencia de abril de 2011.

Seguir estudiando para seguir aprendiendo

La primera vez que leí el Libro de Mormón no era miembro de la Iglesia. Tenía dieciséis años y lo leí en una semana. Hacia el final de la lectura, encontré un versículo que afirmaba que si una iglesia era de Cristo, llevaría Su nombre (véase 3 Nefi 27:8). En ese momento, las lágrimas corrieron por mis mejillas; supe que el Libro de Mormón era verdadero y decidí bautizarme.

Después de mi bautismo, volví a leer el libro, pero esta vez compré un marcador y resalté los versículos o los pasajes que eran inspiradores para mí. Más adelante, al leerlo otras veces, hice lo mismo, pero además, agregué notas en el margen de los versículos resaltados. La siguiente vez, agregué referencias a versículos relacionados, ya fueran del Libro de Mormón o de otros libros canónicos.

Luego, al principio de un año, compré un ejemplar nuevo de las Escrituras, pues el que tenía estaba muy marcado, especialmente después de haberlo usado en la misión y de preparar muchas lecciones. Esa vez, estudié y marqué el libro basándome en temas. Asigné un color a temas específicos; por ejemplo, el color anaranjado para la fe, el verde para el arrepentimiento, etc.

Al estudiar continuamente el Libro de Mormón usando esos diversos métodos, aprendí que leer el Libro de Mormón sólo una vez no es suficiente. Aprendemos línea sobre línea al seguir estudiando. También aprendí que no importa cuántas veces lo hayamos leído, siempre habrá algo que nos hará decir: “¿Por qué no había visto eso antes? Seguramente estaba allí”.

Las Escrituras, y en especial el Libro de Mormón, nos enseñan acerca de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial. Al estudiar las Escrituras, me he acercado más a Ellos.

Cristina Vergara Ramírez, Chile

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    Notas

  1.   1.

    Véase Ezra Taft Benson, “El Libro de Mormón: La [piedra] clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, págs. 3–7. Este discurso clásico se ha vuelto a imprimir en este ejemplar en las páginas 52–58.

  2.   2.

    Véase Ezra Taft Benson, “El Libro de Mormón: La [piedra] clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, págs. 4, 6.

  3.   3.

    Véase Ezra Taft Benson, “El Libro de Mormón: La [piedra] clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, pág. 6.

  4.   4.

    Introducción al Libro de Mormón.