Sé fiel


Élder Gérald Caussé

Cuando tenía veintitantos años, tuve que rendir un examen muy difícil para entrar en una de las escuelas de negocios destacadas de Francia. Llevaba dos años de muchas horas de estudio cada día, pero siempre iba a la Iglesia y a instituto, y cumplía con mis responsabilidades eclesiásticas.

La parte más importante del examen era la entrevista. Tuve una entrevista en una universidad, y cuando se enteraron de que yo era miembro de la Iglesia, las cosas no marcharon bien.

Después rendí el examen con la universidad a la que más quería asistir. Tras algún tiempo en la entrevista, los entrevistadores me empezaron a hacer preguntas sobre lo que hacía cuando no estaba estudiando. Sabía que en mi caso se trataba de una pregunta definitoria, pero decidí en un instante que sería fiel a mis principios.

Dije: “Soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, y dediqué los quince minutos siguientes a explicar lo que hacía en la Iglesia.

El director de la facultad dijo: “Sabe, me alegro de que nos haya contado eso. Cuando yo era alumno, estudié en Estados Unidos, y uno de mis mejores amigos era mormón. Era un gran hombre y una persona muy amable. Considero que los mormones son gente muy buena”.

¡Qué alivio! Fui uno de los primeros candidatos aquel año a quien aceptaron en esa facultad.

Esta historia nos enseña dos lecciones: Primero, no debemos subestimar la influencia que ejercemos en los demás; segundo, siempre debemos ser fieles a nuestros principios. Pon lo mejor de tu parte, y el Señor te ayudará con el resto.