Ideas para la noche de hogar


Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos.

“Reconocer la mano de Dios en nuestras bendiciones diarias”, página 24: Considere leer el Padrenuestro (véase Mateo 6:9–13) y preguntar a su familia qué significa para ellos “Danos hoy el pan nuestro de cada día”. Entonces resuma la primera sección del artículo, en la que el élder Christofferson analiza “el pan nuestro de cada día”. Tome en cuenta la posibilidad de añadir su testimonio de que Jesucristo es el Pan de Vida.

“George Albert Smith: Vivió lo que enseñó”, página 32: El presidente George Albert Smith “creía que si verdaderamente tenemos un testimonio del evangelio de Jesucristo, se manifestará en nuestras vidas”. Repase el artículo con su familia. Tal vez después podría preguntar a los miembros de la familia lo que aprendieron del ejemplo del presidente Smith sobre tratar a los demás con bondad. Pregunte cómo pueden ellos mostrar más bondad.

“Mirar hacia arriba”, página 42: Comparta la experiencia que el élder Cook tuvo cuando fue misionero en su juventud y luego resuma las restantes secciones del artículo. Pregunte a los miembros de la familia cómo pueden centrarse en lo que nuestro Padre Celestial piensa de ellos, en lugar de en lo que los demás piensan de ellos. Puede concluir leyendo 1 Samuel 16:7.

“Guardemos los convenios” página 48: Si alguien en su familia está preparándose para servir en una misión, tal vez quiera leer el artículo en su totalidad y preparar una lista de los puntos importantes que menciona el élder Holland. Recalque la frase: “La clave de esta obra yace en que guardemos nuestros convenios”. Repase lo que es un convenio y pregunte a sus hijos cómo se pueden preparar ellos ahora para hacer convenios.

“Él está allí”, página 69: Considere la posibilidad de cantar “Oración de un niño” (Canciones para los niños, pág. 6). Lea sobre la experiencia de la hermana Wixom con la oración, y anime a los miembros de la familia a que compartan sus propias experiencias con la oración personal. Tal vez podría preguntar: “¿Pueden pensar en alguna ocasión en que fueron reconfortados al orar?” Concluya con su testimonio de la oración.

Una actividad divertida, un mensaje eterno

Cuando era adolescente, asistía a la noche de hogar a regañadientes. Pensaba que tenía cosas mejores que hacer.

Un lunes por la noche, después de algunas noches de hogar difíciles, mi madre despejó la mesa de la cocina y colocó un pequeño pastel de cerezas delante de cada uno de nosotros. Ansiosamente busqué un tenedor, ¡pero no había ninguno! Mamá explicó que íbamos a tener un competencia para comer el pastel, pero que no podíamos usar ningún utensilio ni las manos. El ganador recibía el derecho a presumir.

Comimos lo más rápido posible. En poco tiempo teníamos pastel de cereza por toda la mesa, por toda la cara e incluso en el pelo. No recuerdo quién ganó, pero sí recuerdo haberme reído de manera incontrolable y de haber disfrutado ese rato con mi familia. Esa noche no me di cuenta plenamente, pero ahora aprecio lo bueno que era tener un lugar seguro y amoroso al que llamar hogar y tener a personas que se preocupaban por mí.

Estoy segura de que tuvimos una canción y una oración esa noche, y de que a mi madre le llevó mucho tiempo preparar todo y luego limpiar; pero estoy agradecida de haber tenido una actividad que enseñó un mensaje sobre la importancia de las familias que yo necesitaba, entonces y siempre.

Heather Mockler Teuscher, California, EE. UU.