Para los más pequeños


El vestido adecuado

“…sé ejemplo de los creyentes” (1 Timoteo 4:12).
  1. 1.

    La mamá de Anna la llevó a comprar un vestido nuevo.

    ¿Qué te parece éste?

    No, gracias.

  2. 2.

    Bueno, ¿te gusta el amarillo con flores o el rojo con lunares?

    Pero a ti te gustan estos colores. ¿Qué quieres entonces?

  3. 3.

    Quiero uno de estos vestidos para así parecerme a las misioneras.

    Está bien, vamos a ver si podemos encontrar un vestido de tu talla.

  4. 4.

    Anna quería mucho a las dos misioneras de su barrio. Le estrechaban la mano en la Iglesia, le sonreían cuando las saludaba en la calle y oraban con su familia cuando venían a cenar.

  5. 5.

    El domingo, Anna casi no podía esperar para mostrarles a las misioneras su vestido nuevo. Cuando las vio en la Iglesia, se dio una vuelta entera para que la vieran.

    ¡Ahora me parezco a ustedes!

  6. 6.

    Sí, te ves igual que nosotras.

    Y no sólo pareces una misionera; ¡eres una misionera!

  7. 7.

    Tu mamá nos dijo que has estado orando por nosotras toda la semana como te pedimos. ¡Y mira!, hoy trajimos a alguien a la Iglesia. Tus oraciones nos han ayudado.

    Gracias, hermana Anna.

¡Puedo ser una misionera ya!

Anna está intentando seguir el ejemplo de las misioneras. Sigue las instrucciones a continuación para que ella pueda tomar decisiones que la ayudarán a ser una misionera ahora.

Necesitarás lo siguiente: un dado o seis trocitos de papel con números del 1 al 6 en una bolsita; una moneda, un frijol (judía o poroto) seco u otro objeto pequeño para cada persona.

Cómo jugar: Cada jugador escoge un pequeño objeto para usar como pieza para el juego. Se toman turnos para tirar el dado o sacar un número de la bolsita, y se mueve la pieza el número de espacios que indique el dado o el papel. Si caes en un espacio que dice algo que haría un misionero, avanzas otro espacio. Tomen turnos hasta que todos hayan pasado la línea final, donde esperan las misioneras.

Ayudas para los padres

Hablen con sus hijos acerca de cómo el vestir modestamente muestra respeto por el Padre Celestial y por nosotros mismos. Pregúntenles por qué piensan que los misioneros se visten modestamente.

Consideren compartir su testimonio sobre la obra misional con sus hijos. Podrían compartir la historia de su conversión, relatar una experiencia que tuvieron cuando hicieron obra misional, o hablar en cuanto a por qué la obra misional es importante para ustedes.