Elige la luz


Gerrit W. Gong
“Y si vuestra mira está puesta únicamente en mi gloria, vuestro cuerpo entero será lleno de luz y no habrá tinieblas en vosotros” ( D. y C. 88:67).

Cuando era un niño pequeño, a veces le tenía miedo a la oscuridad. A menudo oía sonidos extraños por la noche. Antes de irme a la cama, cerraba todas las puertas con llave y miraba debajo de mi cama; también miraba dentro del armario. No estaba seguro de a qué le tenía miedo, pero aún así a veces tenía miedo.

Cuando aprendí a orar, sentí un gran consuelo y paz. Noté un sentimiento de luz, y supe que estaría a salvo y bien.

Uno de mis primeros recuerdos también se refiere a la luz. Cuando era joven, mi hermano y yo nos sellamos a nuestra madre y a nuestro padre en el Templo de Salt Lake. Recuerdo a mi familia y a otras personas vestidas de blanco, la gran luz en el templo y la paz que sentí ese día.

Aunque estos recuerdos son de hace años, recuerdo lo que es tenerle miedo a la oscuridad y el gozo que sentí en la luz del templo. Cuando procuramos vivir el Evangelio, nos llenamos de luz, y no puede haber oscuridad en nosotros. La luz y la fe no pueden coexistir con la oscuridad y el miedo. Cuando estamos llenos de luz, nos sentimos felices, con paz y seguros. Espero que siempre podamos elegir la luz.