El programa de seminario afianza a los alumnos en el Evangelio


Milton de Reis, de Portugal, va a la capilla local. Frazer Cluff, de Tasmania, Australia, participa del programa en su casa y su madre es la maestra. Lauren Homer, de Utah, EE. UU., cruza la calle para asistir a seminario durante el día durante la segunda hora de la escuela secundaria; Ben Gilbert de Vermont, EE. UU., participa semanalmente, justo antes de la Mutual; y en Alabama, EE. UU., McKenzie Morrill participa diariamente por medio de una conferencia web en internet. Daun Park, de Corea, participa a las diez de la noche, mientras que Jamie Greenwood, de Nuevo México, EE. UU., se levanta a las cuatro de la mañana para llegar a tiempo a su clase, que empieza a las 5:15 h.

Todos estos adolescentes, y casi 370.000 como ellos, siguen el consejo profético de hacer que seminario sea una prioridad en su vida.

El programa de seminario, que celebra este año su centenario, se ha implementado de manera diferente a lo largo de los años; y aun hoy las necesidades individuales y las circunstancias locales a menudo requieren cierta adaptación. Pero a través del tiempo y de la distancia, hay algo que permanece igual: el estudio del Evangelio ayuda a los jóvenes a afianzarse en sus testimonios del Salvador y de Su evangelio.

Cuando Milton Reis, de 17 años y de Protugal, comenzó a asistir a seminario, un pequeño grupo se reunía los domingos porque muchos de ellos participaban en deportes y otras actividades extracurriculares que requerían entrenamiento y otros eventos diarios.

Pero ahora Milton va a seminario durante la semana, a veces antes de la escuela y otras veces después. Para Milton eso significa despertarse más temprano y, en algunos casos, renunciar a algunas oportunidades sociales por las tardes para asistir a las clases.

Aun así, Milton no considera que asistir a seminario sea un sacrificio. “Es más bien un privilegio”, dice. Milton espera seguir los pasos de su hermana que actualmente sirve en una misión, y seminario es una de las maneras en que él se está preparando. “En medio de todos los desafíos, sé que vale la pena”, comenta.

Dia Lacno, que tiene 18 años y es de las Filipinas, se bautizó a los 14 años y comenzó a asistir a seminario enseguida. Ella suponía que la clase sería como una clase típica en la escuela donde tenía tarea, disertaciones y la presión que las acompaña. En cambio, ella dijo: “Seminario me da la fuerza para soportar todas las cargas que tengo en la escuela. Siempre que voy a seminario me siento revitalizada y tranquila”.

Para leer sobre los sacrificios y los triunfos de los alumnos de seminario en el mundo, busque “El programa de seminario afianza a los alumnos en el Evangelio” en news.lds.org.

Para leer acerca de la charla fogonera sobre el centenario de seminario con el presidente Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, que se llevó a cabo el 22 de enero, visite news.lds.org.