Ideas para la noche de hogar

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Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían usar para la noche de hogar. Los siguientes son dos ejemplos:

“Las bendiciones de seminario”, página 20: Lea el artículo con anticipación y decida la mejor manera de aplicar el mensaje a su familia. Si tiene adolescentes en seminario, comience preguntándoles por qué es importante para ellos seminario. Luego lea la sección llamada: “Recibir las bendiciones prometidas”. Anime a sus hijos más pequeños a prepararse para asistir a seminario cuando tengan la edad adecuada. Si no tiene hijos en edad de seminario, quizás desee leer el artículo y luego analizar la importancia de seminario para los jóvenes de hoy en día.

“Todos conocen a Bleck”, página 42: Piense en la posibilidad de cantar “Haz tú lo justo” (Himnos, Nº 154) como primer himno. Lea o resuma el relato acerca de Bleck. Pida a los integrantes de la famili que compartan una experiencia en la que hayan tenido que tomar una decisión difícil entre diferentes opciones y las consecuencias que resultaron de la decisión que tomaron. Finalice leyendo la cita del presidente Thomas S. Monson.

Sencilla, calma e inolvidable

Fue una noche de hogar inolvidable con nuestras dos hijitas, Angélique, de 6 años, y Béthanie, de 4. Mi esposo y yo nos desplomamos sobre los sillones, cansados y sin saber dónde comenzar. Así que, nuestras hijas tomaron la iniciativa, hicieron girar la rueda de las asignaciones para la noche de hogar y repartieron las asignaciones. Mi esposo tenía que dirigir, Béthanie estaba a cargo de la música; yo, de las actividades; y Angélique tenía que dar la clase.

Béthanie escogió “Me encanta ver el templo” (Canciones para los niños, pág. 99), y cantamos juntos. Papá dio la primera oración. Entonces Angélique tomó el ejemplar más reciente de la revista Liahona y escogió un artículo de la sección de los niños. Está aprendiendo a leer en la escuela, así que ella nos leyó el artículo. En nuestro hogar había un sentimiento de calma; el Espíritu testificó que lo que ella leía era verdad.

Jugamos algunos juegos y yo hice la última oración. Mientras oraba, no podía dejar de agradecer a nuestro Padre Celestial por Su Espíritu y amor, y también por haber bendecido nuestro hogar con esos pequeños espíritus. Mi esposo y yo sabemos que nuestra responsabilidad es cuidarlas y enseñarles el Evangelio. El tener la noche de hogar es parte de esa sagrada responsabilidad.

Sylvie Poussin, Reunión