Élder Craig A. Cardon


El élder Craig Allen Cardon, recientemente llamado del Segundo Quórum de los Setenta para servir en el Primer Quórum de los Setenta, reconoce la influencia del Espíritu en todo lo bueno de su vida.

“Mi madre y mi padre me ayudaron, cuando era niño, a reconocer la voz del Espíritu, a entender lo que sentía”, recuerda él. “Esa comunicación del Señor está disponible para todos los que diligentemente la buscan y es indispensable en esta gran obra”.

Después de servir en una misión en Italia, el élder Cardon contrajo matrimonio con Deborah Louise Dana en noviembre de 1970 en el Templo de Mesa, Arizona. Sólo 13 años después, el élder Cardon fue llamado como presidente de la Misión Italia Roma. Para esa época, ya habían nacido siete de sus ocho hijos, que tenían entre nueve meses y once años.

“Sólo eso dice mucho sobre la hermana Cardon”, dijo el élder Cardon. “Su fe, amor, paciencia y bondad han sido una maravillosa bendición para mí, para nuestra familia y para todos los que la conocen”.

Entre los años 2006 y 2011, el élder Cardon sirvió en la Presidencia de Área de África Oeste, una experiencia que él describe como una “extraordinaria bendición de poder trabajar entre gente a quienes amamos mucho”.

A lo largo de su vida, el élder Cardon ha dedicado gran parte de su tiempo a obras de caridad con organizaciones nacionales e internacionales relacionadas con la familia y la juventud.

El élder Cardon es hijo de Wilford Pratt y Vilate Allen Cardon; nació en Mesa, Arizona, EE. UU., en Diciembre de 1948. Tras recibir su licenciatura en contabilidad de la Universidad Estatal de Arizona, trabajó por su cuenta en varios tipos de negocios. Posteriormente recibió su Maestría en Administración Pública en la Facultad Kennedy de la Universidad de Harvard.

Antes de su llamamiento como Autoridad General, sirvió como presidente de quórum de élderes, misionero de estaca, presidente de misión, obispo, presidente de estaca, maestro de doctrina del Evangelio y maestro de instituto.

“El Señor está recogiendo a Sus hijos en toda la tierra”, dijo el élder Cardon. “Independientemente de las circunstancias individuales, basta la gracia de Jesucristo para todos los que vienen a Él”.