Ideas para la noche de hogar


Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos.

“La fureza de nuestro legado”, pág. 16: Lea el artículo con su familia. Ponga hincapié en estas palabras del élder L. Tom Perry: “Al igual que los pioneros hicieron que el desierto floreciera como una rosa, así también nuestras vidas y familias florecerán si seguimos el ejemplo de ellos y adoptamos sus tradiciones”. Considere preguntar a su familia cómo pueden seguir mejor el ejemplo que nos dieron los primeros pioneros. Puede que quieran terminar entonando “¡Oh, está todo bien!” (Himnos, Nº 30).

“Afrontar el futuro con esperanza”, pág. 35: Puede que quiera resumir la historia del hermano Grilo, o contar un relato personal de cómo usted o alguien que conoce enfrentó el futuro con esperanza. Ayude a los miembros de la familia a aplicar el mensaje a su propia vida al hacer preguntas como: “¿Cuáles son algunos de los desafíos que hacen difícil que tengas fe en el futuro? ¿Qué puedes hacer para mantener una actitud positiva cuando enfrentes esos desafíos?”. Considere terminar leyendo los dos últimos párrafos del artículo.

“¿Qué es un testimonio puro?”, pág. 54: Comience la lección compartiendo lo que el artículo enseña acerca de lo que es un testimonio. Después, considere resumir las preguntas en cuanto a compartir el testimonio (véanse las págs. 56–57). Si recibe la impresión, invite a los miembros de la familia a compartir su testimonio los unos con los otros durante la noche de hogar, o a escribir su testimonio en su diario personal.

“Un susurro de bondad”, pág. 59: Lea Lucas 6:27. Después, comparta el relato de James y Carson, haciendo pausas para pedir a los niños que contesten las preguntas que están en la parte de abajo de la primera página del artículo. Aliente a los miembros de la familia para que sean amables con los demás.

Noches de hogar “afuera”

Cuando tenía diez años, me bauticé, junto con mis padres y con mis hermanos y hermanas. Estoy muy contenta de haber crecido teniendo la noche de hogar con regularidad. La noche de hogar era el corazón de nuestra familia.

Ahora ya he sido miembro de la Iglesia por más de cuarenta y cinco años. Con mis cinco hijos, la tradición continúa. Los lunes están reservados para la familia.

El último lunes del mes, tenemos una actividad más larga que llamamos nuestra noche de hogar “afuera”. Vamos a ver una película, visitamos a los enfermos, jugamos en el parque, vemos a Lola y Lolo (nuestros abuelos), y otras cosas más.

La experiencia más inolvidable que tenemos “afuera” es cuando servimos a los niños sin techo. No se puede expresar el gozo y la felicidad que sentimos al ayudar a aquellos que tienen tanta necesidad. Intentamos, de nuestra pequeña manera, hacer a esos niños felices y hacerles saber que alguien se preocupa por ellos y sabe que todos somos hijos de Dios.

Tita Mabunga Obial, Filipinas