Asuntos Públicos: Establecer un vínculo entre la Iglesia y la comunidad


A medida que los líderes del sacerdocio trabajan conjuntamente con los consejos de asuntos públicos de estaca y de distrito, todos pueden contribuir al fortalecimiento de sus comunidades y a la edificación del reino de Dios en la tierra.

Cuando se llamó a Carol Witt Christensen para servir como directora de asuntos públicos de la Estaca Topeka, Kansas [Estados Unidos], ella se sintió “temerosa e incompetente” ante el hecho de tener que relacionarse con reporteros y editores en nombre de los líderes de la estaca.

“La idea de tener que contactar a personas de la prensa era un tanto aterradora”, recuerda; y a pesar de tener un título universitario en inglés, dice que “no sabía nada en cuanto a escribir comunicados de prensa”.

A pesar de las dudas que tenía sobre sí misma, la hermana Christensen decidió confiar en su testimonio, en su conocimiento de la comunidad y en la creencia de que su llamamiento provenía de líderes del sacerdocio inspirados. Afirma que, para empezar, recibió capacitación del Departamento de Asuntos Públicos y comenzó a aprender “su deber, así como a obrar con toda diligencia en el oficio al cual [fue nombrada]” (D. y C. 107:99).

Empezó a leer atentamente la sección semanal sobre religión del diario local a fin de determinar lo que se consideraba de interés periodístico. Llamó a la persona encargada de escribir sobre religión para averiguar las fechas de entrega antes de presentar su primer comunicado de prensa.

Ella recuerda: “Me fijé en los diferentes tipos de noticias breves que se publicaban y en la Iglesia empecé a prestar especial atención a las actividades, a la gente interesante y a los logros que parecían apropiados para publicar en nuestro periódico”.

Con el tiempo, la hermana Christensen descubrió que las relaciones con los medios de comunicación son mucho más que simplemente sugerir ideas para artículos. También tienen que ver con conocer los medios de difusión y ayudar a los reporteros a hacer su trabajo al mismo tiempo que se les ayuda a entender la Iglesia.

Tras una serie de éxitos, incluso un artículo acerca del programa de seminario de su estaca que apareció en el diario local, dice que adquirió confianza y “sintió un deseo ardiente de sacar a la Iglesia ‘de la oscuridad’” (véase D. y C. 1:30). Ahora, años después, la hermana Christensen aún presta servicio como directora de asuntos públicos de su estaca y afirma “que ese ardor aún se mantiene vivo”.

“Gran parte de lo que tratamos de hacer en asuntos públicos”, explica, “demuestra que amamos a Jesucristo, que creemos en Él y que lo adoramos: entablar amistad con nuestros hermanos de la comunidad, trabajar con ellos y prestarles servicio, y contribuir a que las personas mejoren su concepto del Evangelio restaurado y de la Iglesia”.

Los líderes del sacerdocio de todo el mundo guían y alientan a los especialistas y a los consejos de asuntos públicos según van trabajando con las personas de sus respectivas localidades para beneficiar a sus comunidades, corregir ideas erróneas y demostrar que los miembros de la Iglesia siguen a Jesucristo.

A pesar de que los primeros esfuerzos de la hermana Christensen se centraron en la relación con los medios de comunicación, hay diversas maneras en que los consejos de asuntos públicos de la Iglesia siguen la guía inspirada del sacerdocio mientras que, al mismo tiempo, ayudan a edificar sus comunidades y el reino de Dios.

Relaciones con la comunidad y el gobierno

A tan sólo 105 km de Topeka, en la Estaca Lenexa, Kansas, el presidente Bruce F. Priday, presidente de estaca, y la hermana Carol Deshler, directora de asuntos públicos de la estaca, trabajan conjuntamente para establecer una buena relación con miembros prominentes de la comunidad. Desean ayudarlos a reconocer a los Santos de los Últimos Días como “buenos vecinos, una influencia positiva en la comunidad y seguidores de Jesucristo”, afirma el presidente Priday.

La hermana Deshler, que trabaja con la presidencia de estaca y otros miembros del consejo de asuntos públicos de estaca, trata de encontrar oportunidades de asociarse con grupos de otras religiones y organizaciones comunitarias con el objeto de servir mejor a los ciudadanos de la región.

“Casi todo el éxito que hemos tenido trabajando con grupos de la comunidad ha sido como resultado de la relación entre personas individuales”, afirma la hermana Deshler. Por ejemplo, un miembro de otra iglesia y un miembro de la estaca de ella almorzaron juntos y hablaron de qué maneras ambos grupos podrían colaborar para hacer algo positivo por la comunidad. La conversación llevó a que seis personas, tres de cada iglesia, se unieran para formar el comité “Juntos es mejor”, con el fin de buscar ideas para el grupo.

A raíz de dicha asociación se efectuó un concierto benéfico en 2010 en el que participaron coros de varias iglesias. La admisión consistió en una bolsa de comestibles para el beneficio de un banco local de alimentos. Aproximadamente 700 personas de la comunidad asistieron a la actividad, la cual se efectuó en el nuevo centro de estaca que se acababa de terminar. Además, se organizó una recepción para que los líderes comunitarios y religiosos se conocieran y conversaran antes del concierto.

Después del concierto, otras cuatro iglesias, dos miembros del consejo de la ciudad y el jefe de policía solicitaron tener representación en el comité “Juntos es mejor”, el cual actualmente se reúne una vez al mes. El concierto se volvió a repetir en 2011, esta vez con otra iglesia como la anfitriona, con la participación de siete iglesias y una asistencia de aproximadamente mil miembros de la comunidad.

“Hubo un gran sentimiento de buena voluntad y unidad como seguidores de Jesucristo entre las iglesias”, dice la hermana Deshler. Esos sentimientos fueron evidentes más tarde cuando el presidente Priday se encontraba en un aeropuerto a más de 1.600 km de su hogar. Una mujer, a la que nunca había visto, se le acercó y le dijo que lo reconocía de los conciertos benéficos del comité “Juntos es mejor”, en los que ella había participado y le habían parecido extraordinarios.

Aquella mujer le dijo: “Nunca he sentido un amor tan grande hacia las demás personas de nuestra comunidad como el que sentí en esos conciertos. Gracias por patrocinarlos. Pertenezco a otra congregación, pero sentimos el más profundo respeto y admiración por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

“Ése”, afirma el presidente Priday, “es el propósito de los asuntos públicos. Al ensanchar nuestro círculo y expandir nuestra visión, hemos establecido muchas amistades especiales en la comunidad; tenemos respeto mutuo por las creencias de los demás y un amor genuino el uno por el otro”.

Lograr ese tipo de cooperación y respeto de los líderes de la comunidad también ha demostrado ser eficaz en la Europa del este. Katia Serdyuk, directora de relaciones con los medios de comunicación para el consejo de asuntos públicos de Ucrania, trabaja con los misioneros de asuntos públicos y los líderes locales del sacerdocio con el fin de mejorar las relaciones entre la Iglesia y la comunidad. “Muchas personas tienen ideas e información erróneas acerca de la Iglesia”, dice la hermana Serdyuk. “Como especialistas de asuntos públicos, y junto con los líderes del sacerdocio, nos esforzamos por cambiar esas percepciones trabajando con líderes de la opinión pública, con los medios de difusión y con el público en general. Los esfuerzos exitosos de asuntos públicos generan un ambiente en el que la gente de influencia puede ayudar a la Iglesia a lograr sus propósitos al mismo tiempo que nosotros los ayudamos a ellos a alcanzar sus metas”.

En Zhytomyr, Ucrania, los miembros de la Iglesia participaron en una recepción patrocinada por el alcalde de la ciudad, Olexander Mikolayovich Bochkovskiy, con el objeto de reconocer el proyecto humanitario de la Iglesia que proporcionó el equipo que tanto necesitaban siete escuelas de la ciudad. También se mencionaron los esfuerzos de servicio a la comunidad de los miembros de la Iglesia en el Parque Gagarin de la misma ciudad, los cuales se llevaron a cabo en abril y octubre de 2011. El presidente de la Rama Zhytomyr, Alexander Davydov, representó a la Iglesia y aceptó el agradecimiento de la ciudad.

La planificación de eventos

Además de las relaciones con los medios de comunicación y con la comunidad, asuntos públicos tiene otra oportunidad de actuar mediante la planificación y el patrocinio de eventos, afirman Daniel y Rebecca Mehr, quienes recientemente terminaron una misión de asuntos públicos en el Área Caribe.

“Solicitar la ayuda de los miembros para educar a sus amigos mediante actividades que tengan que ver con creencias o tradiciones similares, tales como un evento cultural, una cena, un proyecto de servicio u otras actividades, podría ser especialmente eficaz para entablar buenas relaciones”, afirma la hermana Mehr.

Sin embargo, el hermano Mehr hace la advertencia de que uno de los errores más grandes que pueden cometer los especialistas de asuntos públicos es “empezar a planear actividades sin tener en cuenta las necesidades de la comunidad y sin asesorarse con los líderes del sacerdocio”.

El élder y la hermana Mehr consideran que un plan anual que refleje la dirección de los líderes del sacerdocio de estaca y de barrio es una manera de guiar la planificación de eventos desde el principio. Para elaborar ese plan anual, la hermana Mehr recomienda la coordinación de eventos utilizando un proceso de planificación que consta de cuatro pasos y que se centra en un resultado estratégico con la mira puesta en las necesidades de la comunidad y los objetivos del sacerdocio local:

  • ¿Cuáles son las mayores necesidades de nuestra comunidad?

  • ¿Qué asuntos afectan positiva y negativamente al progreso de la Iglesia en nuestra localidad?

  • ¿Quiénes son los líderes de la comunidad con los que podemos asociarnos para atender necesidades y resolver problemas?

  • ¿Cómo podemos iniciar o mantener una relación con esos líderes?

Al dar respuesta a esas preguntas, los líderes del sacerdocio y los consejos de asuntos públicos pueden evitar organizar “actividades con el único fin de tener actividades”, afirma la hermana Mehr. Más bien, los consejos pueden planificar y llevar a cabo eventos que consoliden la confianza entre la comunidad y los líderes del sacerdocio. Tales eventos también proporcionan a los miembros de la Iglesia y a la comunidad la oportunidad de relacionarse y entablar amistad.

Por ejemplo, en el 2010, en la República Dominicana, los líderes del sacerdocio, los consejos de asuntos públicos y los miembros de la comunidad trabajaron conjuntamente en una actividad que destacó los esfuerzos de la organización Manos Mormonas que Ayudan. Los hermanos Mehr invitaron a varios dignatarios de la nación con los que habían trabajado.

“Asistieron muchas personas prominentes que representaban a muchas instituciones y organizaciones”, recuerda el hermano Mehr, añadiendo que la Presidencia de Área de la Iglesia también asistió.

“El evento tuvo mucho éxito”, informa. “Cada vez más alcaldes y organizaciones de las ciudades comenzaron a solicitar nuestra ayuda para alguna clase de limpieza. Por otro lado, permitió que muchas organizaciones conocieran mejor a la Iglesia”.

Aunque contar con la guía del sacerdocio es de suma importancia para tener éxito en la planificación de eventos, no es la única consideración que se debe tomar en cuenta. Kathy Marler presta servicio en un consejo multiestaca de asuntos públicos en San Diego, California, Estados Unidos. Una de sus amigas de otra religión dijo que los Santos de los Últimos Días son buenos para invitar a otras personas a actividades patrocinadas por la Iglesia, pero que con frecuencia no colaboran con los demás en los eventos de otras iglesias.

La hermana Marler recuerda que su amiga dijo: “Sólo invitan a los demás a participar; sería maravilloso si nos preguntaran si necesitamos ayuda; la respuesta sería un rotundo sí”.

Al determinar las necesidades de los demás, dice la hermana Marler, los consejos de asuntos públicos a veces pueden ayudar más a una comunidad que si patrocinaran los eventos ellos mismos.

La comunicación y la gestión en tiempos de crisis

A pesar de que la mayor parte del trabajo de asuntos públicos se lleva a cabo en situaciones cotidianas de la vida comunitaria, también puede contribuir a preparar a una estaca, un país o área de la Iglesia a responder a situaciones de emergencia, como ocurrió el año pasado en Japón.

Cuando el Obispo Gary E. Stevenson, Obispo Presidente, era el presidente del Área Asia Norte, vio con sus propios ojos cómo el terremoto de 2011 cambió la actitud de los medios de comunicación de la noche a la mañana. “El terremoto y el tsunami dirigieron la atención del mundo y de todo Japón a la asolada costa noreste”, señala.

El Obispo Stevenson dice que la catástrofe creó un “intenso nivel de interés” en la ayuda humanitaria y las actividades de voluntarios que se ofreció a Japón, incluso las que proporcionó la Iglesia.

Pocos días después del tsunami, la Iglesia empezó a suministrar las necesidades básicas tanto a miembros como a no miembros afectados por el desastre. “Los medios de comunicación nacionales e internacionales empezaron a seguir cada noticia”, dice el Obispo Stevenson.

Al proporcionar más de 250 toneladas de artículos de ayuda humanitaria y conseguir el apoyo de más de 24.000 voluntarios que brindaron más de 180.000 horas de servicio, en muchas ocasiones las labores de auxilio de la Iglesia captaron la atención de líderes municipales locales, relata el Obispo Stevenson. En un país donde menos del dos por ciento de la población se considera a sí misma cristiana, algunos de esos líderes deseaban saber más sobre la función de la Iglesia en esos esfuerzos. Esa curiosidad, dice él, proporcionó la oportunidad para que los especialistas de asuntos públicos no sólo se ocuparan de quienes necesitaban ayuda desesperadamente, sino que al mismo tiempo establecieron puentes de comprensión. Por ejemplo, la semana después de que el tsunami azotara Japón, un reportero escribió: “Lo único que puede competir con la habilidad que la Iglesia mormona tiene para propagar el Evangelio, es su capacidad para hacerle frente a las emergencias… La Iglesia no se centra sólo en su propio rebaño”1.

Esa cobertura positiva fue posible gracias a años de tratar de establecer buenas relaciones. Conan y Cindy Grames, que empezaron a servir como representantes de asuntos públicos en el Área Asia Norte en agosto de 2010, dicen que “el consejo de asuntos públicos de Japón había trabajado por años con líderes gubernamentales clave de todo el país. Esas amistades abrieron las puertas de las agencias locales que entonces estuvieron dispuestas a aceptar nuestra ayuda”. El élder Yasuo Niiyama, que sirve con su esposa como director del consejo de asuntos públicos de la Iglesia en Japón, señala que “incluso los líderes gubernamentales de Japón llegaron a comprender cuán eficaz es la Iglesia y lo rápido que podíamos movilizarnos para proporcionar socorro”.

Un ejemplo de cuando los líderes japoneses apreciaron la ayuda oportuna de la Iglesia fue cuando los líderes locales del sacerdocio localizaron un refugio sobrecargado de personas en una escuela ubicada en un lugar aislado. Juntamente con el consejo de asuntos públicos y el administrador local de bienestar de la Iglesia, los líderes del sacerdocio hicieron los arreglos para que se llevaran alimentos y otros suministros a dicho refugio, en el que había apoximadamente 270 víctimas desplazadas por el tsunami.

A pesar de que al principio las personas que se encontraban en el refugio se sorprendieron por recibir ayuda de una iglesia cristiana, la segunda vez que aparecieron los voluntarios de Manos Mormonas que Ayudan, vestidos con sus chalecos amarillos, un niño exclamó: “¡Ahí vienen! ¡Qué nos habrán traído esta vez!”.

Tras recibir los donativos, el coordinador del refugio les dijo al élder y a la hermana Grames: “Su iglesia nos trajo la primera carne y verduras frescas que comimos después del terremoto”.

“Nos hizo sentir bien”, dice la hermana Grames, “ser realmente de utilidad no sólo a las personas del refugio, sino también a los líderes del sacerdocio que tanto se esforzaron por tender una mano a los necesitados”.

El élder Niiyama explica otro resultado positivo de los esfuerzos del consejo: “Descubrimos que compartir información acerca de la labor de auxilio de la Iglesia con los miembros así como con líderes de la opinión pública fue sumamente importante para nuestros objetivos de asuntos públicos. Considero que la gente ajena a la Iglesia tiene ahora una imagen mejor de ella y de los miembros, y más confianza en la fortaleza que la Iglesia tiene en Japón”.

Asuntos Públicos como una herramienta para los líderes locales del sacerdocio

Como parte crucial de una organización mundial, los líderes del sacerdocio se pueden beneficiar de los consejos de asuntos públicos que conocen las circunstancias locales y que pueden ayudar a satisfacer las necesidades de la comunidad. La hermana Serdyuk, de Ucrania, dice: “Es gratificante ver la forma en que los líderes del sacerdocio han aceptado a asuntos públicos como una herramienta para lograr los objetivos del sacerdocio. Uno de esos ejemplos es llevar a cabo servicio en la comunidad a través de la labor de Manos Mormonas que Ayudan, lo cual ha establecido unidad entre los miembros de las ramas y los barrios, y ha contribuido a forjar una mejor relación entre la Iglesia y las comunidades locales”.

La página web de asuntos públicos de la Iglesia, disponible en inglés en publicaffairs.lds.org, brinda información adicional útil.

Un mensaje a los líderes del sacerdocio

Élder L. Tom Perry

“Animamos a los presidentes de estaca y de distrito, y a los Setenta de Área de todas partes, a asegurarse de que se llame y se capacite a consejos de asuntos públicos de estaca y multiestaca. Es posible que en algunos distritos y en algunas áreas de la Iglesia en vías de desarrollo los esfuerzos de asuntos públicos sean pequeños y se implementen sin tener un consejo plenamente organizado. Su director de asuntos públicos de área puede hacer los arreglos para capacitarlos y dirigirlos a recursos importantes.

“Descubrirán la manera en que asuntos públicos puede ser una herramienta maravillosa para lograr los objetivos del sacerdocio según establezcan relaciones y se asocien con los líderes de la comunidad, los medios de comunicación y otros líderes de la opinión pública. La atención que le presten a esta obra también realzará la reputación de la Iglesia al ayudar a que la gente entienda que nosotros seguimos a Jesucristo”.

Élder L. Tom Perry, del Quórum de los Doce Apóstoles, presidente del Comité de Asuntos Públicos.

Dirección profética en relación con Asuntos Públicos

Los siguientes discursos pueden ser útiles para que los líderes del sacerdocio, los consejos de asuntos públicos y otros miembros entiendan mejor la forma en que asuntos públicos fortalece las comunidades y logra los objetivos del sacerdocio.

  • L. Tom Perry, “El perfecto amor echa fuera el temor”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 41–44.

  • M. Russell Ballard, “La importancia de un nombre”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 79–82.

  • M. Russell Ballard, “Fe, familia, hechos y frutos”, Liahona, noviembre de 2007, págs. 25–27.

  • Gordon B. Hinckley, “¿Qué pregunta la gente acerca de nosotros?”, Liahona, enero de 1999, págs. 82–85.

  • Ezra Taft Benson, “Extiéndase el reino de Dios”, Liahona, agosto de 1978, págs. 46–50.

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    Nota

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    Kari Huus, “In Japan, the Mormon Network Gathers the Flock”, World Blog from NBC News, 18 de marzo de 2011, http://worldblog.msnbc.msn.com/_news/2011/03/18/6292170-in-japan-the-mormon-network-gathers-the-flock.