La celebración de un día de servicio

Por Kathryn H. Olson

Servicios de Bienestar

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Limpiar edificios, lavar pisos, enseñar a alumnos, recolectar alimentos, ayudar a inmigrantes, visitar a las viudas, sacar hierbas y pintar escuelas son sólo algunos de los muchos proyectos de servicio que llevaron a cabo el año pasado los miembros de la Iglesia que respondieron a la invitación de la Primera Presidencia de efectuar un día de servicio en conmemoración de los setenta y cinco años del programa de Bienestar. Dichos proyectos han tenido un profundo efecto en las personas que prestaron servicio y en aquellas que lo recibieron. Muchas comunidades del mundo han cambiado para bien.

Londres, Inglaterra

Para celebrar el aniversario, los miembros de la Iglesia de Londres ayudaron a limpiar Tottenham, un barrio que sufrió los disturbios de agosto de 2011. Los voluntarios sacaron hierbas, plantaron flores y recogieron la basura de un parque regional.

Los miembros también prestaron servicio en un hospicio para niños, donde despejaron los senderos de los huertos e hicieron los terrenos del hospicio más placenteros para los niños y sus familias. Charlotte Illera ayudó a coordinar el proyecto. “Fue muchísimo trabajo, pero al mismo tiempo fue un trabajo realmente satisfactorio”, dijo. “Incluso cosas triviales como barrer pueden ser de gran beneficio. Uno no tiene que tener grandes habilidades; las cosas pequeñas pueden marcar una gran diferencia para los demás”.

Rudi Champagnie expresó su punto de vista en cuanto a la inspiración de la Primera Presidencia en relación con la invitación a prestar servicio: “Creo que esta revelación fue para unirnos, para hacernos salir a la comunidad, para conocer gente nueva”. Prosiguió: “Ver a la Iglesia participar en la comunidad es maravilloso, y ser parte de ello es aún más especial. Ha fortalecido mi testimonio y me ha dado el deseo de hacer más”.

Hong Kong, China

Los líderes adultos de los jóvenes de la Estaca Hong Kong, China, pidieron al consejo de jóvenes que eligieran su propio proyecto de servicio. Después de averiguar las necesidades de la comunidad, los jóvenes decidieron enseñar en una escuela local a los niños de familias de escasos recursos. Aproximadamente 125 jóvenes enseñaron a más de 80 niños de edad escolar en cuanto a desarrollar talentos, preparar alimentos saludables, efectuar reuniones familiares y establecer amistades verdaderas.

“Esto no fue algo que influyó en ellos sólo una vez”, dijo Anita Shum, presidenta de las Mujeres Jóvenes de estaca. “Lo que los jóvenes han hecho con los niños podría tener un efecto permanente”. Agregó también que los jóvenes ahora tienen buenos recuerdos y experiencias que los bendecirán para siempre.

Accra, Ghana

Los miembros de Accra, Ghana, participaron en un día de servicio pintando escuelas, barriendo calles y aceras, y limpiando los terrenos de hospitales y clínicas.

Emma Owusu Ansah, de la Estaca Christiansborg, Accra, Ghana, participó en la planificación del día de servicio. “Congregarnos como miembros de la Iglesia nos unifica y hace que un principio como el de prestar servicio sea más fácil de obedecer”, afirma. Al concluir el proyecto, los miembros se reunieron para compartir sus testimonios. La hermana Ansah comentó: “Después de escuchar los testimonios de las personas, me di cuenta de lo mucho que perdemos cuando no servimos a los demás”.

Cuando el presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, extendió la invitación de participar en un día de servicio, hizo referencia al efecto unificador que tendría dicho proyecto: “Un… principio del Evangelio que ha sido una guía para mí en la obra de bienestar es el poder y la bendición de la unidad. Cuando juntamos las manos para servir a las personas en necesidad, el Señor une nuestros corazones”1.

Córdoba, Argentina

Un día de octubre, a pesar de la lluvia, 1.601 Santos de los Últimos Días de cinco estacas de Córdoba, Argentina, donaron 10.234 horas de servicio combinado en un hogar de ancianos. Los miembros distribuyeron ropa, comida y estuches de higiene que habían recolectado previamente. También trabajaron en el jardín, pintaron paredes y bancos, y llevaron a cabo programas de talentos. Varias hermanas ofrecieron servicio gratuito para el arreglo del cabello, de los pies y de las manos.

“Sé que ese proyecto fue una ayuda no sólo para ellos sino para mí también”, dijo Rocío B., de catorce años, al concluir el proyecto. “Sabía que estaba haciendo lo correcto y que el Padre Celestial estaba complacido conmigo”.

São Paulo, Brasil

Los miembros de la Estaca São Paulo, Brasil, se sintieron inspirados a recolectar azúcar, aceite, arroz y frijoles (porotos), y donar la comida a dos instituciones de beneficencia. Luego, capacitaron a representantes de esas instituciones en los principios básicos del almacenamiento de alimentos. Los miembros también se ofrecieron para impartir capacitaciones de educación, finanzas y empleo a miembros de la estaca y de la comunidad a fin de ayudarlos a desarrollar las aptitudes necesarias que les permitieran competir por los trabajos disponibles.

“La gente de la comunidad a quien invitamos estaba complacida con la obra de la Iglesia. Muchos no nos conocían, pero se fueron con buenos sentimientos”, dijo Kátia Ribeiro, miembro de la estaca. “Entre los miembros reinó un espíritu de unidad y servicio, y entre los que recibieron el servicio hubo un espíritu de profunda gratitud”.

Falls Church, Virginia, EE. UU.

Los miembros de Falls Church, Virginia, EE. UU., sintieron el gozo de servir juntos en dos refugios para personas sin hogar. Mientras restregaba una pared, Adeana Álvarez le dijo a otro miembro del barrio: “He tenido una semana estresante, ¡y se siente bien sacarse la frustración con esta pared! En cierto momento de nuestra vida todos necesitamos que se nos preste servicio y es bueno hacerlo por otra persona”.

Otro miembro del barrio, Anne Sorensen, comentó: “Es un manera excelente de sentirse conectada con la comunidad. Ahora siento que soy parte de lo que está sucediendo en esta organización. Cada vez que pase por aquí, pensaré en las personas que asisten a las clases aquí, y espero que el trabajo que hemos hecho les brinde una manera tangible de sentir que no están solos en sus esfuerzos por mejorar sus vidas”.

Tokorozawa, Japón

En una escuela primaria en Tokorozawa, los miembros de la Iglesia presentaron un seminario sobre el almacenamiento de comida a cincuenta padres y maestros. Debido al terremoto ocurrido en marzo de 2011, los miembros de la comunidad estaban ansiosos por aprender a prepararse para los desastres naturales, en especial la forma de organizar un abastecimiento de alimentos a largo plazo.

“A pesar de que ocurrió el gran terremoto en el este de Japón, yo no había hecho nada para prepararme”, dijo un participante. “Me alegró mucho aprender esto. Quiero encontrar un lugar para almacenar comida, y quiero hacerlo para proteger a mi querida familia”.

Akihito Suda, miembro de la Estaca Musashino, Japón, observó que la luz de Cristo conmovió a la comunidad cuando los miembros demostraron los preparativos que habían hecho en caso de una crisis. “Cristo es la luz del mundo”, dijo. “Sus enseñanzas iluminan a la comunidad”.

Tallinn, Estonia

Los miembros de la Iglesia de Tallinn dedicaron un día para ayudar a los miembros necesitados de la comunidad a efectuar tareas de mantenimiento en sus hogares. Algunos participantes cortaron leña y apalearon carbón, mientras que otros limpiaron alfombras, cambiaron cortinas y lavaron ventanas y paredes.

Maila Chan fue con su familia a visitar a una mujer mayor y cortaron leña para ella. “Como madre, me siento muy feliz de que nuestra familia haya tenido una experiencia tan maravillosa”, dijo. “Qué bueno es que mientras uno sirve a los demás se olvida completamente de sus propios problemas. Sé que al servir a los demás, únicamente servimos a nuestro Dios”.

Margit Timakov también hizo la siguiente observación: “Al dejar de lado mis propios deberes y entregarme completamente a ayudar a alguien, comprendí el poder que verdaderamente tiene el sacrificio. No tenemos que preguntar por qué ni si podríamos haber hecho alguna otra cosa. Simplemente tendemos una mano y ayudamos; ayudamos porque nos preocupa; ayudamos porque deseamos seguir el ejemplo de Cristo”.

Los frutos de su labor

Los testimonios de aquellos que han prestado servicio en sus comunidades alrededor del mundo nos enseñan que, al servir, nuestro testimonio crece y nos sentimos mejor respecto a nosotros mismos. El presidente Eyring afirmó que somos bendecidos a causa de nuestro servicio: “En nombre del Maestro, les agradezco su labor al servir a los hijos de nuestro Padre Celestial. Él los conoce y ve el esfuerzo, diligencia y sacrificio de ustedes. Ruego que Él les otorgue la bendición de ver los frutos de su labor en la felicidad de aquellos a quienes han ayudado y con quienes han ayudado por el Señor”2.

Londres, Inglaterra

Bangalore, India

Buyumbura, Burundi

Falls Church, Virginia, EE. UU.

Arriba: fotografía por Todd Schvaneveldt.

Fotografía de los guantes © Dani Vincek, 2011, bajo licencia de Shutterstock.com; otras fotografías por Charlotte Illera, Cindy Clark y Dale Evanson.

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Notas

  1. 1.

    Henry B. Eyring, “Oportunidades para hacer el bien”, Liahona, mayo de 2011, pág. 25.

  2. 2.

    Henry B. Eyring, Liahona, mayo de 2011, pág. 26.