Hacer de nuestro hogar un lugar más santo


Todas las noches, la familia de Leute se reúne en su tradicional fale samoano, una choza ovalada sobre zancos. Es de unos 4,6 m de largo por 3 m de ancho y no tiene paredes, aunque algunas veces colocan sábanas para tener privacidad.

Leute, que tiene diez años, y los miembros de su familia se sientan en un círculo en el suelo y llevan a cabo el estudio de las Escrituras. Cantan himnos y tratan temas familiares antes de irse a dormir.

Este rato que pasan juntos cada noche se llama , que quiere decir “sagrado”. Es un tiempo que la mayoría de las familias en Samoa pasan juntas.

Los profetas han enseñado que nuestros hogares deben ser sagrados como el templo. Sin que importe la apariencia de nuestra casa, hay cosas que podemos hacer para invitar al Espíritu Santo a nuestro hogar y para hacerlo un lugar hermoso y feliz, de paz y aprendizaje.

La casa de Leute(haga clic para ampliar la imagen)

Ilustración por Steven Keele; fotografía por Adam C. Olson.

Después de extender su colchoneta para dormir y poner su mosquitero, Leute hace la oración personal.

La familia se reúne en el fale para hacer la oración familiar, estudiar las Escrituras y conversar en familia casi todas las noches.

Cuando Leute quiere estudiar las Escrituras sola, a menudo se sienta afuera, bajo un árbol.

Con frecuencia, la familia se reúne en el fale de los abuelos de Leute para hacer la noche de hogar.

La familia tiene a la vista imágenes del Salvador junto con otras obras de arte de la revista Liahona para que les recuerden de Él.

Las comidas son momentos importantes para la familia. Ellos cocinan sobre un fuego o usan piedras calientes en un horno en la tierra que se llama umu kuka.

La familia tiene sus Escrituras, manuales y ejemplares de la revista Liahona en una mesa.