2012
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Septiembre de 2012


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Por medio de cosas pequeñas y sencillas

Mi hijo Taylor (el élder Mulford) está sirviendo en una misión en la isla Bora Bora, Tahití. Él me dijo que no hace mucho, el presidente de estaca fue a Bora Bora y les contó a los misioneros que había ido a ver a un peluquero miembro de la Iglesia para que le cortara el pelo. Le preguntó al peluquero por qué no tenía revistas Liahona entre las demás que tenía allí para que los clientes leyeran. El peluquero le prometió que la próxima vez que fuera tendría revistas Liahona. Sin embargo, cuando el presidente de estaca volvió a la peluquería, todavía no había revistas Liahona. Desilusionado, le preguntó al peluquero el porqué. Él le explicó que cada vez que ponía una revista Liahona, alguien la leía, le hacía muchas preguntas y luego le preguntaba si podía quedarse con la revista. El peluquero le dijo que no tenía más revistas para regalar, pero le comentó que muchas de las personas que se habían llevado las revistas estaban tomando las charlas misionales.

¿Se imaginan lo que sucedería si cada médico, odontólogo o peluquero de la Iglesia colocara algunas revistas de la Iglesia en su sala de espera? La Iglesia está progresando gracias a las cosas pequeñas y sencillas que hacen los miembros.

Burdell Mulford, Utah, EE. UU.

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