Ideas para la noche de hogar


Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos.

“El vivir de manera providente nos prepara para el futuro”, página 12: Lea los seis aspectos mencionados en el artículo en los que podemos llegar a ser autosuficientes. ¿Qué clase de emergencias o problemas se pueden evitar al lograr la autosuficiencia en estos aspectos? Invite a los miembros de la familia a considerar en oración en qué aspectos necesiten mejorar y a establecer metas para aumentar su autosuficiencia en ellos.

“La castidad en un mundo inmoral”, página 42: Analice con los miembros de la familia las preguntas que se formulan en este artículo. Piense en compartir principios y experiencias que hayan fortalecido su testimonio acerca de la castidad. Analice maneras de aplicar el consejo dado en ese artículo.

“Sé sabio y sé un amigo”, página 48: Comience leyendo la forma de identificar a los buenos amigos que sugiere el élder Hales. Considere la posibilidad de analizar la importancia de ser un buen amigo. Invite a todos los miembros de la familia a pensar en tres maneras de llegar a ser un mejor amigo.

“Querida amiga”, página 60, y “Recibir con alegría una nueva etapa de la vida” página 61: Lea acerca de estos niños de la Primaria y cómo se están preparando para pasar a ser parte de las Mujeres Jóvenes y de los Hombres Jóvenes. Pueden analizar en familia lo que hicieron estos niños para prepararse. Invite a los miembros de la familia a leer el folleto Mi Progreso Personal o Mi Deber a Dios y encontrar algunas actividades que les interese realizar en el futuro.

Una noche de hogar, dos lecciones

Una noche vinieron mis padres y mis abuelos maternos para tener la noche de hogar con nosotros. A mis tres hijos les encanta participar, y esa noche le tocaba dar la lección a mi hijo de siete años. Habíamos preparado una pequeña cartelera con ilustraciones sobre la Creación y habíamos estudiado y repasado lo que él enseñaría. Mi hijo estaba listo y ansioso.

Durante la lección, todos escuchamos atentamente lo que mi hijo explicó. Cuando terminó, Samuel, que tiene tres años, decidió que él también quería dar una lección; así que tomó las ilustraciones y la cartelera y las volvió a colocar sobre la mesa.

Con su suave voz, y a veces pronunciando mal las palabras, Samuel nos dio la lección de la noche de hogar y, aunque él no la había preparado, había escuchado. Nos explicó cómo se creó la tierra y nos habló del amor que Jesucristo siente por todos nosotros.

Quedamos asombrados de ver la facilidad con la que enseñó la lección, tal como la había enseñado su hermano. Mis padres y abuelos estaban gratamente sorprendidos. Podíamos ver el amor que estos niños pequeños tienen por el Evangelio y el amor que Jesucristo tiene hacia ellos.

Lizbeth Sánchez Fajardo, México