El prestar servicio en la Iglesia

Las respuestas de la Escuela Dominical


Las respuestas de la Escuela Dominical

Tengo la tendencia de buscar respuestas grandiosas a mis problemas, de pedir al Señor que me ayude a encontrar ese único elemento que lo arregle todo. He aprendido que ese enfoque complica demasiado las cosas.

Cuando enseñaba en mi barrio la clase de Doctrina del Evangelio, tenía la determinación de hacer preguntas profundas que exigieran la meditación y de dar respuestas significativas, nuevas y profundas. En otras palabras, deseaba evitar la recitación de las “respuestas de la Escuela Dominical” que los miembros del barrio parecían dar cada semana.

Mientras estudiaba minuciosamente el Nuevo Testamento en preparación para la lección, me llamó la atención el uso de la palabra permanecer, que aparece una y otra vez. Por ejemplo, en Juan 15:10 dice: “Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (cursiva agregada).

En Su gran oración intercesora, el Salvador ora para que Sus discípulos “sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” y “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en uno” (Juan 17:21, 23).

Mayormente lo que procuraba saber era cómo podía ser uno con el Señor, cómo podía permanecer en Su amor y, como resultado, la forma en que podía desarrollar más paciencia, la paciencia que necesitaba tan desesperadamente para cambiar mis experiencias agotadoras por unas que me fortalecieran y santificaran.

Irónicamente, mientras procuraba comprender el significado de la palabra permanecer y buscaba las respuestas a los difíciles desafíos que enfrentaba a diario, al final se me condujo precisamente a las respuestas de la Escuela Dominical que trataba de evitar. Encontré las respuestas a mis problemas al leer las Escrituras, orar a diario, servir a mi familia y a otras personas, y al asistir al templo y a las reuniones del domingo. Aprendí que esas cosas sencillas marcan la diferencia entre perseverar y perseverar bien y con paciencia.

Las respuestas de la Escuela Dominical son, en realidad, las mejores respuestas.

Alimentar nuestra fe

Élder Neal A. Maxwell

“El servir, el estudiar, el orar y el adorar a Dios son los cuatro puntos fundamentales para completar ‘lo que falta a [nuestra] fe’ (1 Tesalonicenses 3:10). Si dejamos de nutrir nuestra fe en cualquiera de esas cuatro formas específicas, seremos vulnerables…

“En este mundo cada vez más insensible, el Señor puede atravesar nuestra conciencia con ‘la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios’ (Efesios 6:17; véase también Jarom 1:12). Pero, el oír la palabra debe ir ‘[acompañado] con la fe’ (Hebreos. 4:2) y del servicio cristiano, como lo hemos oído una y otra vez”.

Élder Neal A. Maxwell (1926–2004), del Quórum de los Doce Apóstoles; véase “Para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” Liahona, julio de 1991, págs. 96, 97.

Emplear materiales aprobados de la Iglesia

“Los maestros y líderes emplean las Escrituras, las enseñanzas de los profetas de los últimos días y los materiales aprobados de los cursos de estudio para enseñar las doctrinas del Evangelio y testificar de ellas. Los materiales aprobados de los cursos de estudio para cada clase o quórum figuran en las Instrucciones para los cursos de estudio. Según sea necesario, los maestros y líderes complementan los materiales de los cursos de estudios con las revistas de la Iglesia, en particular con los ejemplares de la conferencia general de las revistas Ensign y Liahona”.

Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, 5.5.4.